BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Y cae la lluvia
y es un sustrato mi alma
que se desprende- yo,
prefiero estar loco de remate,
pues quién no lo está, definitivamente
sale loco-, así que, dudo
me rehabilito ante mí mismo,
sufro las consecuencias de las calles
inundadas, y las aceras se me aparecen
sucias y enlodadas, hasta caminos
superficiales de gentes y territorios
abandonados. Doy ligereza al aire,
me empapo de vida y de dicha, procuro
lo terrenal, aunque sea una sola vez,
dentro de este caudal, encuentro lo vivo
y lo muerto, por primera vez, de nuevo,
salgo a mi encuentro, y me estampan
dos criaturas, sus alas de advertencia.
Nadie sabe lo que escribe, ni de lo qué
escribe; así lo certifican las memorias
del agua: deseos, satisfacciones, o cosechas
de espigas triunfantes. Para qué? Me limito
a sentarme y a encender las luces del mundo,
por una sola vez.©
y es un sustrato mi alma
que se desprende- yo,
prefiero estar loco de remate,
pues quién no lo está, definitivamente
sale loco-, así que, dudo
me rehabilito ante mí mismo,
sufro las consecuencias de las calles
inundadas, y las aceras se me aparecen
sucias y enlodadas, hasta caminos
superficiales de gentes y territorios
abandonados. Doy ligereza al aire,
me empapo de vida y de dicha, procuro
lo terrenal, aunque sea una sola vez,
dentro de este caudal, encuentro lo vivo
y lo muerto, por primera vez, de nuevo,
salgo a mi encuentro, y me estampan
dos criaturas, sus alas de advertencia.
Nadie sabe lo que escribe, ni de lo qué
escribe; así lo certifican las memorias
del agua: deseos, satisfacciones, o cosechas
de espigas triunfantes. Para qué? Me limito
a sentarme y a encender las luces del mundo,
por una sola vez.©