Lexema
Poeta que considera el portal su segunda casa
El entorno quedó vacío,
las palabras fueron suficientes
para incinerar nuestros ojos
en idilico suspirar entre versos,
Las sillas se entristecieron,
huérfanas quedaron del candor
de nuestros cuerpos, que
como aves emigraron al solsticio
de unos brazos en flor,
donde se hilvana otra historia
Las botellas extrañan la dulzura
de tus labios y se suicidan las pompas
en su garganta, como las estelas
rezagadas en las playas lejanas
Es ese lecho de leña y fuego
donde se consumen nuestras ganas,
donde las pieles se desvelan y los sonidos húmedos entonan excelsas melodias
donde renace nuevo escenario
Esas botellas se preguntan
dónde estamos?
Adónde fuimos...?
mientras las sábanas en llamas
son testigos de este candente deseo
a escondidas del bar.
las palabras fueron suficientes
para incinerar nuestros ojos
en idilico suspirar entre versos,
Las sillas se entristecieron,
huérfanas quedaron del candor
de nuestros cuerpos, que
como aves emigraron al solsticio
de unos brazos en flor,
donde se hilvana otra historia
Las botellas extrañan la dulzura
de tus labios y se suicidan las pompas
en su garganta, como las estelas
rezagadas en las playas lejanas
Es ese lecho de leña y fuego
donde se consumen nuestras ganas,
donde las pieles se desvelan y los sonidos húmedos entonan excelsas melodias
donde renace nuevo escenario
Esas botellas se preguntan
dónde estamos?
Adónde fuimos...?
mientras las sábanas en llamas
son testigos de este candente deseo
a escondidas del bar.