Hipnosis.

Mira Antonio, los niños son peligroso, sus formas de resolver las cosa, dan miedo, pero ¿quien puede acusarlos de maldad? yo no...¿tú? jajaja capaz que nos hipnotizan.
Gracia por tu lectura y tu simpático comentario.
Un abrazo.
Isabel
 
¡Vaya, Isabel! ¡Qué crueldad de micro! Vaya a saber si la hipnosis puede lograr semejante barbaridad...

Te dejo notas en la cita, entre corchetes.

abrazo
J.
Se oía aún muy lejano el silbido de un tren; [no corresponde mayúscula después de ;] Su sonido era ahogado por el del viento que gobernaba aquellos parajes solitarios donde, habitualmente, jugaban los niños que gustaban de lugares prohibidos, lejos de las miradas de los mayores.
Marcel,[no corresponde coma entre el sujeto y el verbo] seguía a su gemelo,Carles, mientras el viento movía a su antojo las páginas de los libros colocados en el suelo, de cuyas páginas [evitaría la repetición de «páginas», poniendo «donde»] habían aprendido las técnicas de hipnosis que llevaban varios días practicando entre ellos, y que parecían hacer efecto solo en Marcel, al que su hermano manejaba a su antojo.

Carles llego[llegó] a su casa con una marcada sonrisa de orgullo.
-¿Sabes qué[coma] mamá? ¡la hipnosis ha funcionado, he curado a Marcel! ya no tiene fobia al tren, ¡te lo juro!, se quedó allí tan tranquilo, esperando que llegue, tendido sobre los raíles...


 
¡Vaya, Isabel! ¡Qué crueldad de micro! Vaya a saber si la hipnosis puede lograr semejante barbaridad...

Te dejo notas en la cita, entre corchetes.

abrazo
J.
De eso se trataba Jorge, de sorprender; respecto a la crueldad. siempre van de buenos mis relatos y quise por una vez, hacer algo inesperado. Aunque, bien mirado, no es tan extraño, y esto de los odios cainístas, viene de muy lejos y la crueldad de la inocencia,también.
Miraré lo que me dices . Gracias por tu tiempo Jorge.
Un abrazo.
 
Última edición:
Se oía aún muy lejano el silbido de un tren; su sonido era ahogado por el del viento que gobernaba aquellos parajes solitarios donde, habitualmente, jugaban los niños que gustaban de lugares prohibidos, lejos de las miradas de los mayores.
Marcel seguía a su gemelo,Carles, mientras el viento movía a su antojo las páginas de los libros colocados en el suelo, de donde habían aprendido las técnicas de hipnosis que llevaban varios días practicando entre ellos, y que parecían hacer efecto solo en Marcel, al que su hermano manejaba a su antojo.

Carles llegó a su casa con una marcada sonrisa de orgullo.
-¿Sabes qué, mamá? ¡la hipnosis ha funcionado, he curado a Marcel! ya no tiene fobia al tren, ¡te lo juro!, se quedó allí tan tranquilo, esperando que llegue, tendido sobre los raíles...

Que mal cuerpo compañera, que triste y oscuro, maravillosa lectura redactada de forma magistral, un fuerte abrazo.
 
Que mal cuerpo compañera, que triste y oscuro, maravillosa lectura redactada de forma magistral, un fuerte abrazo.
Hola Carlos, me costó mucho meterme en la piel de un niño que pudiera tener estas características, sobretodo porque para mi los niños son un mundo extraordinario y maravilloso, pero también se que pueden, sin vigilancia, hacer cosas irreparables, como dispara a un hermano, sin saber aún que morir de un disparo, no es hacerse el muerto, es morir de verdad...
Gracias, por estar aquí, apreciado Carlos,
 
Fíjate, las dos hemos coincidido en hacer un relato hipnótico, me acabo de dar cuenta, solo que el tuyo es dos años anterior al mío. Y mucho más triste.
Pero magnífico, como ya te dije en su momento.
Besicos.
Si, así es, H
Hay esa diferencia de fechas ,es verdad y yo pensaba que habíamos participado juntas en algo, pero ya veo que no.
Besos de nuevo
 

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