José Luis Galarza
Poeta que considera el portal su segunda casa
Ay del huerto encendido, deja en llamas
este pequeño cuerpo de mi enclave,
cuando todo lo visto se desgrave
y en el cenit de sueños te relamas.
Cuando magro este fruto de las ramas
trocado por carbón la paz socave
y a la quinta la nutra el mal en clave,
dónde irá la dulzura que derramas.
La amarga fe en el agrio desatino
(con tu licor, el núcleo y cadencia)
¿le restará al dulzor de la presencia?
Cuánto se cristaliza la sentencia
si lo dulce descansa algo cansino,
si profundo y secreto se trasvino.
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