La Sexorcisto
Lluna V. L.
Era un sábado claro y soleado
disfrutaba de un paseo con mi chándal rosa
y las gafas de sol Ray-Ban por la pineda
a la que solía ir para estar tranquila,
Yogi el husky siberiano al que la vida se lo llevó
muy pronto, correteaba entre los árboles mordisceando palos y piñas,
estaba sobre mi sexto mes de embarazo
y a duras penas podía seguir el ritmo de mi perro,
al cual debía vigilar para que no molestase a la gente que hacía
Jogging,
me detuve en un banco de piedra para descansar un momento
y en ese istante noté como mi hija me daba una fuerte patada en la
barriga,
me habían dicho al hacerme la ecografía que iba a ser una niña grande.
Entonces, el sonido del mar regresó
acompañado de olas azules que iban
batiendo en la arena
trayendo una perdida realidad hasta mis pies,
estaba en la costa de
Ibiza
mientras el Sol se iba poniendo como una galleta roja
que se sumergía en el agua.