SOTOSOTO
Poeta adicto al portal
En el jardín de la existencia, donde la virtud y el vicio coexisten,
una fresa podrida puede gangrenar el cesto que la contiene.
Mas, ¿acaso la retirada de esta fruta corrupta no es un acto de higiene?
¿No es un gesto de sabiduría que preserva la salud del conjunto?
Así, en la vida y en la política, donde las pasiones y los intereses se entrelazan,
las decepciones y los desencantos pueden surgir como una tormenta que amenaza con arrasar.
Pero, ¿debemos permitir que la podredumbre de unos pocos contamine el proyecto?
¿No es más cuerdo retirar lo que está corrupto y preservar lo que es noble y justo?
Un proyecto progresista, que busca el bienestar de la mayoría,
no puede ser detenido por la manzana podrida que se esconde en su seno.
La honestidad y la transparencia deben ser nuestras guías,
para que la podredumbre no se extienda y el proyecto pueda florecer.
Retirar la fresa podrida no es un signo de debilidad,
sino un acto de fuerza y de convicción.
Es un gesto que demuestra que el proyecto es más importante que los individuos,
y que la justicia y la igualdad son los valores que deben guiarnos.
Así, sigamos adelante, con la frente alta y el corazón firme,
construyendo un futuro mejor para todos, sin permitir que la podredumbre nos detenga.
La fresa podrida puede ser retirada, pero el cesto seguirá siendo fresco y sano,
y el proyecto progresista seguirá siendo una realidad para la gran mayoría de la sociedad.
una fresa podrida puede gangrenar el cesto que la contiene.
Mas, ¿acaso la retirada de esta fruta corrupta no es un acto de higiene?
¿No es un gesto de sabiduría que preserva la salud del conjunto?
Así, en la vida y en la política, donde las pasiones y los intereses se entrelazan,
las decepciones y los desencantos pueden surgir como una tormenta que amenaza con arrasar.
Pero, ¿debemos permitir que la podredumbre de unos pocos contamine el proyecto?
¿No es más cuerdo retirar lo que está corrupto y preservar lo que es noble y justo?
Un proyecto progresista, que busca el bienestar de la mayoría,
no puede ser detenido por la manzana podrida que se esconde en su seno.
La honestidad y la transparencia deben ser nuestras guías,
para que la podredumbre no se extienda y el proyecto pueda florecer.
Retirar la fresa podrida no es un signo de debilidad,
sino un acto de fuerza y de convicción.
Es un gesto que demuestra que el proyecto es más importante que los individuos,
y que la justicia y la igualdad son los valores que deben guiarnos.
Así, sigamos adelante, con la frente alta y el corazón firme,
construyendo un futuro mejor para todos, sin permitir que la podredumbre nos detenga.
La fresa podrida puede ser retirada, pero el cesto seguirá siendo fresco y sano,
y el proyecto progresista seguirá siendo una realidad para la gran mayoría de la sociedad.