¡Cuánta cordura tenía!,
ella siempre lo decía,
el tamaño nunca importa
sino lo bien que se porta.
ella siempre lo decía,
el tamaño nunca importa
sino lo bien que se porta.
Cuánta cordura tenía,
¡el caso es lo qué aporta!,
ella siempre lo decía.
¡el caso es lo qué aporta!,
ella siempre lo decía.
Aunque corto parecía
mejores notas reporta,
¡cuánta cordura tenía!
mejores notas reporta,
¡cuánta cordura tenía!
Aunque el grande más subía
el pequeño más soporta,
ella siempre lo decía.
el pequeño más soporta,
ella siempre lo decía.
Si el más largo más sentía
el canijo más conforta,
¡cuánta cordura tenía!
el canijo más conforta,
¡cuánta cordura tenía!
Si por grande más crecía
cuando acaba más se acorta,
ella siempre lo decía.
cuando acaba más se acorta,
ella siempre lo decía.
No siendo de nota corta
y aunque el grueso sé que absorta,
¡el tamaño nunca importa
sino lo bien que se porta!
y aunque el grueso sé que absorta,
¡el tamaño nunca importa
sino lo bien que se porta!
Deja el violonchelo, ¡lelo!,
y coge el violín, ¡gorrín!
y coge el violín, ¡gorrín!
Iguazú