Lorelizh Beye
Poeta que considera el portal su segunda casa
Enjaular la brisa como frágil ave,
es al más osado volverlo sumiso,
ser dueño del mundo y entregar la llave,
y dejar el alba, sola, en decomiso.
¿Quién, sí está en el cielo, baja al precipicio?,
Uno mismo busca a la mala suerte,
el amor un loco, en su sano juicio,
dándonos la vida nos condena a muerte.
Cultivas la flor y luego la talas,
callas el suspiro del último arpegio,
¿Pretendes al viento cortarle las alas?
Del silencio, el eco, roto el sortilegio,
víctimas los dos de certeras balas,
¡No otorga la vida, doble privilegio!