Insomnio

K-rolissa

Poeta reconocido en el portal


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Me sacudo los ojos de sueños malparidos

dos de la mañana y el pulso me amanece

en pedazos

ya no quedan espejos con qué alimentar

apariencias

todo fué como aquel reloj

que pregonaba desde la esquina

la hora de la sombra final.



Voy de rodillas por los pasillos de

constelaciones quebradas

y las horas prohibidas

que jamás han de pisar mis ojos

al fin entiendo el idioma del trueno con

alma de mar,

el invierno se hace en mí

como el milagro de la neblina desciende

sobre su nombre hasta mi boca.



No quiero abrir los brazos a los recuerdos

que vienen tiernamente como luciérnagas

por los pies de la cama

hasta hacer nido en el pecho

no quiero invocar al demonio

que me robó la voz

una costilla y la gracia de las manos

aquella noche de diciembre.
 
Última edición:

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Me sacudo los ojos de sueños malparidos

dos de la mañana y el pulso me amanece

en pedazos

ya no quedan espejos con qué alimentar

apariencias

todo fué como aquel reloj

que pregonaba desde la esquina

la hora de la sombra final.



Voy de rodillas por los pasillos de

constelaciones quebradas

y las horas prohibidas

que jamás han de pisar mis ojos

al fin entiendo el idioma del trueno con

alma de mar,

el invierno se hace en mí

como el milagro de la neblina desciende

sobre su nombre hasta mi boca.



No quiero abrir los brazos a los recuerdos

que vienen tiernamente como luciérnagas

por los pies de la cama

hasta hacer nido en el pecho

no quiero invocar al demonio

que me robó la voz

una costilla y la gracia de las manos

aquella noche de diciembre.
Escenas tristes para transitar los versos en esa intimidad dolorosa que florece en versos, me ha encantado tu poema, saludos cordiales.
 

broken_by_nightshadevalentine-d2wr7x2.jpg



Me sacudo los ojos de sueños malparidos

dos de la mañana y el pulso me amanece

en pedazos

ya no quedan espejos con qué alimentar

apariencias

todo fué como aquel reloj

que pregonaba desde la esquina

la hora de la sombra final.



Voy de rodillas por los pasillos de

constelaciones quebradas

y las horas prohibidas

que jamás han de pisar mis ojos

al fin entiendo el idioma del trueno con

alma de mar,

el invierno se hace en mí

como el milagro de la neblina desciende

sobre su nombre hasta mi boca.



No quiero abrir los brazos a los recuerdos

que vienen tiernamente como luciérnagas

por los pies de la cama

hasta hacer nido en el pecho

no quiero invocar al demonio

que me robó la voz

una costilla y la gracia de las manos

aquella noche de diciembre.

Ver la noche, los olvidos en un camino final donde se revuelve el
alma que contemplativa fermenta el rostro de una luz unica.
felicidades, intenso poema de cuerpo entero. bellissimo.
luzyabsenta
 

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