K-rolissa
Poeta reconocido en el portal
Me sacudo los ojos de sueños malparidos
dos de la mañana y el pulso me amanece
en pedazos
ya no quedan espejos con qué alimentar
apariencias
todo fué como aquel reloj
que pregonaba desde la esquina
la hora de la sombra final.
Voy de rodillas por los pasillos de
constelaciones quebradas
y las horas prohibidas
que jamás han de pisar mis ojos
al fin entiendo el idioma del trueno con
alma de mar,
el invierno se hace en mí
como el milagro de la neblina desciende
sobre su nombre hasta mi boca.
No quiero abrir los brazos a los recuerdos
que vienen tiernamente como luciérnagas
por los pies de la cama
hasta hacer nido en el pecho
no quiero invocar al demonio
que me robó la voz
una costilla y la gracia de las manos
aquella noche de diciembre.
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