Alfredo Grajales Sosa
Poeta que considera el portal su segunda casa
No existe nada que el tiempo no cure
por mucho que la pena me atormente
por más atroz que luzca mi presente
no hay nada que en la eternidad perdure.
Pasará, sin que mucho me apresure
preocuparme de nada ha de servirme,
el tiempo ha de llegar, en que morirme
sea el remedio que a mi mal facture.
El fenecer, no debe preocuparme
he de vivir el tiempo que me quede
cuando quiera el creador, ha de llamarme.
Burlar a su destino, nadie puede
a la parca al final, he de enfrentarme
es consecuencia que al nacer procede.
por mucho que la pena me atormente
por más atroz que luzca mi presente
no hay nada que en la eternidad perdure.
Pasará, sin que mucho me apresure
preocuparme de nada ha de servirme,
el tiempo ha de llegar, en que morirme
sea el remedio que a mi mal facture.
El fenecer, no debe preocuparme
he de vivir el tiempo que me quede
cuando quiera el creador, ha de llamarme.
Burlar a su destino, nadie puede
a la parca al final, he de enfrentarme
es consecuencia que al nacer procede.