Jane Austen

Siempre traías las manos frías:

te parecías tanto
a la palabra que trae los domingos,
o al quejido de la puerta
con la ventisca de los sábados

eras similar, incluso,
a la cal que desprenden los muros,
a esa urgencia de tacto
que a veces padecen las estatuas

la soledad
no se cansa de arañar los ojos,
y en este cuarto
tus manos son astillas
Siempre es lindo encontrarte...
Abrazo.
 
Siempre traías las manos frías:

te parecías tanto
a la palabra que trae los domingos,
o al quejido de la puerta
con la ventisca de los sábados

eras similar, incluso,
a la cal que desprenden los muros,
a esa urgencia de tacto
que a veces padecen las estatuas

la soledad
no se cansa de arañar los ojos,
y en este cuarto
tus manos son astillas
Excelente poema estimada Sandia.
Ha sido un gran gusto pasar.
Abrazo grande!
 
Siempre traías las manos frías:

te parecías tanto
a la palabra que trae los domingos,
o al quejido de la puerta
con la ventisca de los sábados

eras similar, incluso,
a la cal que desprenden los muros,
a esa urgencia de tacto
que a veces padecen las estatuas

la soledad
no se cansa de arañar los ojos,
y en este cuarto
tus manos son astillas

Me parece un gran poema.

Salu2.
 
Siempre traías las manos frías:

te parecías tanto
a la palabra que trae los domingos,
o al quejido de la puerta
con la ventisca de los sábados

eras similar, incluso,
a la cal que desprenden los muros,
a esa urgencia de tacto
que a veces padecen las estatuas

la soledad
no se cansa de arañar los ojos,
y en este cuarto
tus manos son astillas
Las manos son para descarapelarse, quizá no con paredes ni con epitafios: con toda textura que nos astille el tacto. Excelente lírica, compañera. Gracias por compartir.
 

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