Sinuhé
Poeta adicto al portal
I
Continuamente
busco
el rostro amado,
tibio como péndulo
florido;
como poniente
que se quema de hojas.
-Sonrío-
Con desenfreno
ansío tu vapor
dorado,
llego
-bipolar-
hasta la orilla.
II
Amada,
en un cuenco
interminable
ocurre:
oprimo
contra mi sucio corazón
tu rostro herido,
llevo caricias
a vos;
surco
-nave oscura-
hasta tu lecho.
III
Duende abrasador,
te colmo
de sueños buenos
-arca de invierno-
llénote el rostro
con besos nuevos.
IV
Dulcísima:
sucederá que
pronto
llegará
noviembre;
[El capitel
anunciará
terrible
la hora
infausta,
espantoso
cruje el bosque
que se hiere
de espinas].
En el dintel
gotea,
la soledad
más despiadada.
V
Escucharé la canción
del hado inicuo,
-mientras sucede-
yo regaré
el rosal
que he plantado.
Continuamente
busco
el rostro amado,
tibio como péndulo
florido;
como poniente
que se quema de hojas.
-Sonrío-
Con desenfreno
ansío tu vapor
dorado,
llego
-bipolar-
hasta la orilla.
II
Amada,
en un cuenco
interminable
ocurre:
oprimo
contra mi sucio corazón
tu rostro herido,
llevo caricias
a vos;
surco
-nave oscura-
hasta tu lecho.
III
Duende abrasador,
te colmo
de sueños buenos
-arca de invierno-
llénote el rostro
con besos nuevos.
IV
Dulcísima:
sucederá que
pronto
llegará
noviembre;
[El capitel
anunciará
terrible
la hora
infausta,
espantoso
cruje el bosque
que se hiere
de espinas].
En el dintel
gotea,
la soledad
más despiadada.
V
Escucharé la canción
del hado inicuo,
-mientras sucede-
yo regaré
el rosal
que he plantado.
Última edición:
:: y un abrazo argentino ::
::.