Rosario de Cuenca Esteban
Verso Suelto
Paseando por los jardines de Aranjuez, con la brisa suave del verano recién nacido, me cruce con un anciano de blancos cabellos y ojos como el Mar.
Un ¡Buenos días! A la vez nos dirigimos y me invitó a sentarme en un banco para charlar... Acepté encantada y me dijo que había acudido por primera y última vez al paseo y al preguntarle si estaba de viaje, me contesto sonriendo con luz en su mirada:
-Solo vine a conocerte a este Mundo físico... Soy tu Ángel de la Guarda y me ves anciano por que llegar hasta aquí, cuesta su tiempo...
Desapareció en ese momento pero a partir de ese día, no me he vuelto a encontrar, sola.
Rosario de Cuenca Esteban
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