La Sexorcisto
Lluna V. L.
Y sí fuiste tristezas hacia abajo,
ahí, en la humareda de los cabellos.
Tempestades al filo de la lengua.
Y sí fuiste flores de marzo,
rocío y humedad calando hondo
en los dedos.
Y sí fuiste viento, solo viento
cálido acariciando el rostro del ángel.
Pero también
fuiste más tristezas hacia abajo,
lágrimas amargas mojando los versos.
Fuiste dolor hacia abajo, ahí, en el eterno
“egoísmo de la adolescencia”.
¿Pero qué pasó ahí? ¿Le tiraron agua a la ginebra?