La Barraca de los Fenómenos de Feria


Clonazepam



"pastillas la última esperanza negra,
podés pedirle pastillas a tu suegra..." Andrés Calamaro.

Si los años hubiesen labrado la paciencia,
aunque sea una pequeña y sobria mueca de esperanza
y no simples calendarios calculadores de índices fríos,
como por ejemplo: ¿cuántos días/semanas/meses de insomnio
se distribuyen equitativamente
entre el suicidio y el sarcasmo?

Si en ese momento
en que te acercas a la baranda de la noche
no pierdes la estabilidad
al contemplar el cuerpo que te habita…
ni te logra asustar la oscuridad de los huesos.
Adivinar la miseria del otro
debería ser
una tarea de todos, también
descifrar los espejos rotos de la depresión.

Si tan solo los años
hubiesen enseñado “a ver a través de las cosas”,
cuando la vida pierde todo sentido
“quedando impronunciada, inexistente…”.
A nadie le importaría
que sólo heredamos las pastillas.
 
ya sé... harto, bue... la vida harta y nadie dice nada :P ya me las pico... :D


Replay




Abnegados
nacemos de la esperanza cóncava
que derrocha algún dios
al mear sus últimas cervezas sobre el lodo.

Con ojos ciegos
de genoma prehistórico de cucaracha
profesamos
la palabra que nos envenena,
la razón innata que transita
en nuestra lengua con su bisturí del ansia.

Pasaron cientos de años
y las montañas, los campos de trigo,
las reses y los prados no fuiste tú.

Cristo vomita su silencio desde la cruz
y tampoco lo oímos.

¡Replay!

Encendemos el tocadiscos y
nos dormimos
con la séptima sinfonía de Shostakóvich
“Leningrado en do mayor”.

Reordenamos los cajones del mundo,
aunque quedaron flashes y restos de heces
allí abajo…
Encendemos las bombillas de la noche.
Luces que avanzan cegando
hasta las ciudades, rutas, casas, dormitorios
con la idea de un complot.

¡Replay!

Volvemos al antiguo cassettee de cinta,
pero nos olvidamos de rebobinarlo, no
creímos necesario hacerlo;
pensamos más en la materia y el átomo.

Nos sentamos enfrente del TV
y bajamos la térmica de la sien
repitiendo
el lema navideño de Coca Cola
“ tú eres el ombligo del universo,
el universo es por ti”.

¡Replay!

Almacenamos los espectros idiotas
del hallazgo

las latitas de speed aplastadas,
la grasa de un bistec envuelta en papel de aluminio,
las bolsas saborizadas de Knorr,
las etiquetas vacías de Marlboro…

La idea de que la tierra es un resorte orbital,
que Góngora es una pasta italiana,
que Picasso es sólo auto con forma de escarabajo…

en un Pendrive de 2 millones de GB.

Llenamos de quimioterapia el mundo
con la esperanza de salvar a las ballenas,
para tener una fuente alterna de aceite.

Y cuando, en vana suposición, pensamos
en hacer algo bien

un átomo emite un fotón…

Un hongo de sombras
por lo que queda del mundo.

¡Replay!

Para aburrir a otro mundo…

abnegados

nacemos, nuevamente, de la esperanza cóncava
que derrocha algún dios
al mear sus últimas cervezas sobre el lodo.
 
Una más… y no jodo más :D Mierda; ¿hay lugar para polémicas acá? :D


¿Miedo?


Llevamos a cuesta el filo,
la incertidumbre, sujeta a un bozal esterilizado,
que nos cercena la garganta.
Las palabras se vuelven silencio
y nos dejan oír el balbuceo del dolor.

Andamos
remendando olvidos
con mucha memoria impregnada en la sangre (pero
lo hacemos lentamente para que no nos oigan).

Lavamos la tristeza
junto con las sábanas blancas
que envuelven la historia
y la colgamos de la ventana
para que se sequen
y queden listas para seguir usándolas.

Nos despojamos de las voces
para ocultarnos de la verdad.
Una y otra vez
mudamos la piel de oveja
ante los colmillos del lobo.

Y sobre todo
no nos miramos a los ojos,
no nos besamos ni abrazamos; tal vez
porque pensamos que así
revocamos la ausencia heredada.

Sin darnos cuenta, sin que nadie lo note,
lustramos el bronce de nuestras lápidas;
es lo único que nos importa
dejar con brillo en la posteridad.
 
buen tema no??? si no es metall... es más comercial que la mierda; pero me gusta ... :D :D :D


Clonazepam



"pastillas la última esperanza negra,
podés pedirle pastillas a tu suegra..." Andrés Calamaro.


Si los años hubiesen labrado la paciencia,
aunque sea una pequeña y sobria mueca de esperanza
y no simples calendarios calculadores de índices fríos,
como por ejemplo: ¿cuántos días/semanas/meses de insomnio
se distribuyen equitativamente
entre el suicidio y el sarcasmo?

Si en ese momento
en que te acercas a la baranda de la noche
no pierdes la estabilidad
al contemplar el cuerpo que te habita…
ni te logra asustar la oscuridad de los huesos.
Adivinar la miseria del otro
debería ser
una tarea de todos, también
descifrar los espejos rotos de la depresión.

Si tan solo los años
hubiesen enseñado “a ver a través de las cosas”,
cuando la vida pierde todo sentido
“quedando impronunciada, inexistente…”.
A nadie le importaría
que sólo heredamos las pastillas.

Una más… y no jodo más :D Mierda; ¿hay lugar para polémicas acá? :D


¿Miedo?


Llevamos a cuesta el filo,
la incertidumbre, sujeta a un bozal esterilizado,
que nos cercena la garganta.
Las palabras se vuelven silencio
y nos dejan oír el balbuceo del dolor.

Andamos
remendando olvidos
con mucha memoria impregnada en la sangre (pero
lo hacemos lentamente para que no nos oigan).

Lavamos la tristeza
junto con las sábanas blancas
que envuelven la historia
y la colgamos de la ventana
para que se sequen
y queden listas para seguir usándolas.

Nos despojamos de las voces
para ocultarnos de la verdad.
Una y otra vez
mudamos la piel de oveja
ante los colmillos del lobo.

Y sobre todo
no nos miramos a los ojos,
no nos besamos ni abrazamos; tal vez
porque pensamos que así
revocamos la ausencia heredada.

Sin darnos cuenta, sin que nadie lo note,
lustramos el bronce de nuestras lápidas;
es lo único que nos importa
dejar con brillo en la posteridad.


¡Joder! Qué melancólicos te pusiste. Es lo que tiene ser un poeta realista, la realidad dejavu.

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Según una teoría de Lluna Vilanova antes de escribir hay que crear, por lo que hay que pensar. Sin pensar en crear no se puede escribir, aunque también se puede crear algo escribiendo sin pensar, no es así porque eso también se pensó aunque de una forma tan rápida que no nos dinos percatamos puesto que la memoria va hacia delate y hacia atrás dando saltos en el tiempo y olvidamos los que pensamos pero acabó escrito de una forma teóricamente automática. Los sentidos nos van ayudar a crear ahí dentro, pues no hace falta tener el objeto ante nosotros para crearlos de una forma abstracta junto a las unidades de conceptos que podemos engazarlos a la memoria. Con la imaginación tomamos elementos antes percibidos y formamos nuevas realidades. Con la imaginación creativa nos montamos nuestras propias imágenes y es ahí donde debemos entrenar para así activar el máximo de neuronas cerebrales. Cuanto más conexiones tengamos en marcha, mayor será la facilidad para imaginar y así llegar a un estado creativo super productivo donde nos vendrán las ideas, hasta de una forma aparentemente no pensada.
 
hola la sexorcisto
Sí de locuras se trata pues ...
Quiero matarte :D
Matar
matar
devorarte desde adentro
encender las tinieblas quemarte las raíces
trepar mordiendo el silencio
nauseabunda vagar entre flores serpientes
planear sin espacios moribundos
surgir de entre las sombras
robarte el alma lamiendo tu soledad
coronar tus noches con notas estridentes
crecer sobre tus miedos
escarbar las arenas del tiempo
buscar entre las uñas una señal
ser corriente de agua oscura
cayendo en cascada sobre tu boca
humo de latidos extinguidos
sangre de heridas antiguas
matar
matar
hasta saciar mi hambre
y al final morir juntos
bañados de sudor y llantos.
 
Última edición:
Matar
matar
devorarte desde adentro
encender las tinieblas quemarte las raíces
trepar mordiendo el silencio
nauseabunda vagar entre flores serpientes
planear sin espacios moribundos
surgir de entre las sombras
robarte el alma lamiendo tu soledad
coronar tus noches con notas estridentes
crecer sobre tus miedos
escarbar las arenas del tiempo
buscar entre las uñas una señal
ser corriente de agua oscura
cayendo en cascada sobre tu boca
humo de latidos extinguidos
sangre de heridas antiguas
matar
matar
hasta saciar mi hambre
y al final morir juntos
bañados de sudor y llantos.

Cómo mola esto, XD

images
 
Hanami (花見 lit. "ver flores"?) es la tradición japonesa de observar la belleza de las flores, pero por lo general se asocia esta palabra al período en que florecen los cerezos y en el que los japoneses acuden en masa a parques y jardines a contemplar sus flores (sakura).

Hanami

Parque del Castillo Himeji
Ubicación Japón
País Japón
Significado Invita a reflexionar sobre la vida.
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Reproducir contenido multimedia
(video) Bunkyō (Tokio), 2015

HanamiBentō Hiroshige
De finales de febrero a principios de mayo, los cerezos florecen por todo Japón, de sur a norte acorde a los distintos climas existentes en las diversas regiones, y dependiendo de la variación del clima en cada temporada o año. Los primeros cerezos del año florecen en las islas de Okinawa a fines de febrero o a principios de marzo (la región más meridional) y los últimos en la isla de Hokkaidō aproximadamente la última semana de abril o principios de mayo (la región más septentrional). Ésta es la temporada habitual, pero se debe tener presente que la floración puede comenzar incluso en el mes de enero en el sur.[1]

El pronóstico de florecimiento (sakurazensen (桜前線?)) es anunciado cada año por la oficina de meteorología. En esta celebración, la gente se dirige a los parques a contemplar los cerezos en flor, y habitualmente realizando un pícnic, con la familia o con la empresa (es habitual ver a empleados de empresas guardando los mejores sitios debajo de los cerezos con días de antelación). El hanami continua en la noche y es llamado yozakura (夜桜 cerezos de noche?).

Toyō Itō, famoso arquitecto japonés, recordaba este hecho de su infancia catalogando como la forma más bella y sencilla de hacer arquitectura, a través de los grandes manteles a la sombra de los cerezos.
 
No siempre en las madrugadas duermo,
por más que la casa este en silencio, dormida y
me cierre, con sus pesadas horas, los párpados.

No, no lo hago.

Es que a veces soy como un pésimo hipnotista
que no para de mirar por largos minutos el péndulo del reloj
sin saber siquiera lo qué está haciendo.

Otras veces miro el humo de los cigarrillos
como forman un espiral hasta la azotea.

Y otras veces me entretengo con el goteo de la canilla,
que desde la cocina organiza un extraño concierto,
chocando con las cacerolas y los platos que están sin lavar.

Es que en las noches podemos ser muy estúpidos
y más en las madrugadas
donde el insomnio es el que piensa.

Pero eso sí; no lo niego, cuando en las noches llueve
no puedo contenerme
y también
................me largo a llover.
 
Creo que a todos
o a casi todos
alguna vez nos ocurrió:

una mujer pasó volando,
pero se detuvo entre los huesos y las simientes,
atravesó la carne con surcos de pétalos,
navegó en la sangre con su piel de barca de sirena
y allí,
en las hondas venas
con miradas más púrpuras que los subcutáneos deseos,
allí, en ese lugar íntimo,
en ese ensueño dentro la metrópolis del sueño
levantó ladrillo por ladrillo
su hospedaje,
su burbuja conservada en el tiempo.
Nada más alejado de lo real.
Nada más alejado incluso de nuestra propia quimera.
Nada más vano
que el deseo que no proyecta nuestro cuerpo.

Es sabido
que la borrosidad se acumula en rincones sordos,
escondida en ángulos pretéritos y agudos
a los que no llegan los dedos,
a los que tampoco pueden llegar las miradas, los instintos,
las lumbres de estrellas, la misma noche negra.

Pero esa mujer que una vez pasó volando
y se detuvo
entre los huesos y las simientes
«tal vez por piedad o por simple despecho,
para plantar una rosa
o para extirpar lo trozos del corazón con fuego»
esa mujer que atravesó la mar misma de nuestra esencia,
la sombra de aquel lejano
pero aún húmedo beso de ventisca y marea
se volvió un no ser diáfano de puro latidos, fiebres y anhelos;
y así un fantasma
que por el simple hecho de no existir
no dejó jamás de excitarnos
como potros salvajes,
como abejas o colibrís del polen de la primavera.

Esa mujer tiene un nombre al que no conocemos,
un rostro al que no vemos,
una piel de tersa hule, una caricia de felpa,
un aroma a fresa, una silueta a rouge veraniego…

También esa misma mujer
tiene una preciosidad de simple ficción:
por ejemplo la de un ser equívoco, poético, ondoluso
que en su viaje parte de la nada y sobre el vacío va hacia la nada.
Inutilidad de lo bello
pero que atrapa con destreza,
es el viaje de esa mujer por sobre un tablón en rigor,
por una nube desvanecida en la altura del vuelo,
por un camino sin rutas ni vías que
torpemente conectan al franco pecho.
Una mujer que rompe el mito
y las facciones
de las fábulas y leyendas
con su cuerpo cubierto apenas
por una bata de baño flotante contra el cielo;
dicha y desgracia
de los dioses y de los hombres de la perdida Pompeya.

Desde entonces
esa mujer recorre límites y naciones del varado cuerpo,
no habla nuestra lengua,
no conoce nuestra costumbres o hábitos,
no sabe de nuestras esposas, novias ni horas de faena
y así y todo sin saber el porqué, el por cuánto, el por dónde;
casi desnudándonos,
nos acaricia con sus manos de prados
y de clavos de destino incierto.
La mujer besada y a la vez besante equivoca
del fantasma que nos acecha,
de alguna manera
presencia en toda mujer que alguna vez amamos
y en el azar del amor
derrochamos.

La mujer que nos entrevista en lo oscuro
del verbo amar
y todavía desconocemos.


...

sí, aunque digan que Cortázar era cursi y menos poeta; yo creo que su maga actualmente es muy necesaria ... y aparte la literatura noes pra todos sino para quien la quiera
 
Algo sobre las moscas

El 14 de febrero a las 2 de la tarde
por primera vez
vi salir una mosca de tu boca.
Un rato después
salieron un par más, enormes,
regordetas y negras.

Antes de eso, mucho antes de las moscas,
recuerdo
que fue el tiempo en que leía a Neruda, Cortázar y Góngora.
Fue el tiempo en que los mitos eran irrevocables
y los dioses caminaban entre nosotros.

Mis ojos fueron cómplices del embustero espejo,
los tuyos siempre fieles a ajenos nombres.

Fue el tiempo en que no habían moscas
regordetas y negras
saliendo de tu boca.

............................***

Igual no me quejo…
Un amigo me contó que vivió una historia parecida,
pero con libélulas muertas;
esa creo que fue peor.
 
Última edición:
Suele la montaña tener alma y no corazón en el Japón.
Entonces, en las entrañas del monte, puedes dejar los anhelos escondidos y la lluvia los conservará,en un frío ritual... protegidos.

一息ついて
癒されると良いな
その場の一瞬を切り取って
....
山の中心で一息つく
 

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El monte Fuji, hoy.
 

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No siempre en las madrugadas duermo,
por más que la casa este en silencio, dormida y
me cierre, con sus pesadas horas, los párpados.

No, no lo hago.

Es que a veces soy como un pésimo hipnotista
que no para de mirar por largos minutos el péndulo del reloj
sin saber siquiera lo qué está haciendo.

Otras veces miro el humo de los cigarrillos
como forman un espiral hasta la azotea.

Y otras veces me entretengo con el goteo de la canilla,
que desde la cocina organiza un extraño concierto,
chocando con las cacerolas y los platos que están sin lavar.

Es que en las noches podemos ser muy estúpidos
y más en las madrugadas
donde el insomnio es el que piensa.

Pero eso sí; no lo niego, cuando en las noches llueve
no puedo contenerme
y también
................me largo a llover.

No siempre por el día duermo
la barraca de la feria hace ruido
y mis párpados se abren más
que la raja que hay entre
Alicante y Hong Kong,
doy una vuelta más a la cama
es muy profunda y llueve,
en la vigilia me torturo
las gotas en mi suave piel
no me dejan hacer sonambulismo
y me comienzo a cabrear
como un terremoto escala 10.
 
Última edición:
Creo que a todos
o a casi todos
alguna vez nos ocurrió:

una mujer pasó volando,
pero se detuvo entre los huesos y las simientes,
atravesó la carne con surcos de pétalos,
navegó en la sangre con su piel de barca de sirena
y allí,
en las hondas venas
con miradas más púrpuras que los subcutáneos deseos,
allí, en ese lugar íntimo,
en ese ensueño dentro la metrópolis del sueño
levantó ladrillo por ladrillo
su hospedaje,
su burbuja conservada en el tiempo.
Nada más alejado de lo real.
Nada más alejado incluso de nuestra propia quimera.
Nada más vano
que el deseo que no proyecta nuestro cuerpo.

Es sabido
que la borrosidad se acumula en rincones sordos,
escondida en ángulos pretéritos y agudos
a los que no llegan los dedos,
a los que tampoco pueden llegar las miradas, los instintos,
las lumbres de estrellas, la misma noche negra.

Pero esa mujer que una vez pasó volando
y se detuvo
entre los huesos y las simientes
«tal vez por piedad o por simple despecho,
para plantar una rosa
o para extirpar lo trozos del corazón con fuego»
esa mujer que atravesó la mar misma de nuestra esencia,
la sombra de aquel lejano
pero aún húmedo beso de ventisca y marea
se volvió un no ser diáfano de puro latidos, fiebres y anhelos;
y así un fantasma
que por el simple hecho de no existir
no dejó jamás de excitarnos
como potros salvajes,
como abejas o colibrís del polen de la primavera.

Esa mujer tiene un nombre al que no conocemos,
un rostro al que no vemos,
una piel de tersa hule, una caricia de felpa,
un aroma a fresa, una silueta a rouge veraniego…

También esa misma mujer
tiene una preciosidad de simple ficción:
por ejemplo la de un ser equívoco, poético, ondoluso
que en su viaje parte de la nada y sobre el vacío va hacia la nada.
Inutilidad de lo bello
pero que atrapa con destreza,
es el viaje de esa mujer por sobre un tablón en rigor,
por una nube desvanecida en la altura del vuelo,
por un camino sin rutas ni vías que
torpemente conectan al franco pecho.
Una mujer que rompe el mito
y las facciones
de las fábulas y leyendas
con su cuerpo cubierto apenas
por una bata de baño flotante contra el cielo;
dicha y desgracia
de los dioses y de los hombres de la perdida Pompeya.

Desde entonces
esa mujer recorre límites y naciones del varado cuerpo,
no habla nuestra lengua,
no conoce nuestra costumbres o hábitos,
no sabe de nuestras esposas, novias ni horas de faena
y así y todo sin saber el porqué, el por cuánto, el por dónde;
casi desnudándonos,
nos acaricia con sus manos de prados
y de clavos de destino incierto.
La mujer besada y a la vez besante equivoca
del fantasma que nos acecha,
de alguna manera
presencia en toda mujer que alguna vez amamos
y en el azar del amor
derrochamos.

La mujer que nos entrevista en lo oscuro
del verbo amar
y todavía desconocemos.


...

sí, aunque digan que Cortázar era cursi y menos poeta; yo creo que su maga actualmente es muy necesaria ... y aparte la literatura noes pra todos sino para quien la quiera

Hostia tú, qué pasada de poema. Besis.
 
Algo sobre las moscas

El 14 de febrero a las 2 de la tarde
por primera vez
vi salir una mosca de tu boca.
Un rato después
salieron un par más, enormes,
regordetas y negras.

Antes de eso, mucho antes de las moscas,
recuerdo
que fue el tiempo en que leía a Neruda, Cortázar y Góngora.
Fue el tiempo en que los mitos eran irrevocables
y los dioses caminaban entre nosotros.

Mis ojos fueron cómplices del embustero espejo,
los tuyos siempre fieles a ajenos nombres.

Fue el tiempo en que no habían moscas
regordetas y negras
saliendo de tu boca.

............................***

Igual no me quejo…
Un amigo me contó que vivió una historia parecida,
pero con libélulas muertas;
esa creo que fue peor.

Dame todas esas moscas
verdes y negras,
que llenen mi boca
e inflen las mejillas a reventar,
no me las tragaré
quiero sentir sus alas
deseo escuchar de ellas
¡Oh, mi amor!
Y después ya me pudriré feliz.
 
Unos datos curiosos para el dolor en la pancita.

Imagina que tu pancita es un reloj, con tu ombligo como centro de las manecillas;
pon tu palma en el ombligo, presiona suave hacia las 9... recorre hasta las 12... las 3.. las 6.. y regresa al ombligo...en ese momento te pierdes porque no sabes si es tu mano derecha o la izquierda, entonces : dele pegue amarre... no importa si es un reloj de arena,solo ríe y ríe hasta cagarte de risa y así desaparece el dolor.
¡¡Buen día!!
 
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