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buen tema no??? si no es metall... es más comercial que la mierda; pero me gusta ...![]()
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Clonazepam
"pastillas la última esperanza negra,
podés pedirle pastillas a tu suegra..." Andrés Calamaro.
Si los años hubiesen labrado la paciencia,
aunque sea una pequeña y sobria mueca de esperanza
y no simples calendarios calculadores de índices fríos,
como por ejemplo: ¿cuántos días/semanas/meses de insomnio
se distribuyen equitativamente
entre el suicidio y el sarcasmo?
Si en ese momento
en que te acercas a la baranda de la noche
no pierdes la estabilidad
al contemplar el cuerpo que te habita…
ni te logra asustar la oscuridad de los huesos.
Adivinar la miseria del otro
debería ser
una tarea de todos, también
descifrar los espejos rotos de la depresión.
Si tan solo los años
hubiesen enseñado “a ver a través de las cosas”,
cuando la vida pierde todo sentido
“quedando impronunciada, inexistente…”.
A nadie le importaría
que sólo heredamos las pastillas.
Una más… y no jodo másMierda; ¿hay lugar para polémicas acá?
¿Miedo?
Llevamos a cuesta el filo,
la incertidumbre, sujeta a un bozal esterilizado,
que nos cercena la garganta.
Las palabras se vuelven silencio
y nos dejan oír el balbuceo del dolor.
Andamos
remendando olvidos
con mucha memoria impregnada en la sangre (pero
lo hacemos lentamente para que no nos oigan).
Lavamos la tristeza
junto con las sábanas blancas
que envuelven la historia
y la colgamos de la ventana
para que se sequen
y queden listas para seguir usándolas.
Nos despojamos de las voces
para ocultarnos de la verdad.
Una y otra vez
mudamos la piel de oveja
ante los colmillos del lobo.
Y sobre todo
no nos miramos a los ojos,
no nos besamos ni abrazamos; tal vez
porque pensamos que así
revocamos la ausencia heredada.
Sin darnos cuenta, sin que nadie lo note,
lustramos el bronce de nuestras lápidas;
es lo único que nos importa
dejar con brillo en la posteridad.
Matar
matar
devorarte desde adentro
encender las tinieblas quemarte las raíces
trepar mordiendo el silencio
nauseabunda vagar entre flores serpientes
planear sin espacios moribundos
surgir de entre las sombras
robarte el alma lamiendo tu soledad
coronar tus noches con notas estridentes
crecer sobre tus miedos
escarbar las arenas del tiempo
buscar entre las uñas una señal
ser corriente de agua oscura
cayendo en cascada sobre tu boca
humo de latidos extinguidos
sangre de heridas antiguas
matar
matar
hasta saciar mi hambre
y al final morir juntos
bañados de sudor y llantos.
cómo vaa??? che, que no baje esto...![]()
ya que suba... yeth![]()
buen tema pero no es tuyo hahaha
El disco de La Sexorcisto, babies, jajaja
No siempre en las madrugadas duermo,
por más que la casa este en silencio, dormida y
me cierre, con sus pesadas horas, los párpados.
No, no lo hago.
Es que a veces soy como un pésimo hipnotista
que no para de mirar por largos minutos el péndulo del reloj
sin saber siquiera lo qué está haciendo.
Otras veces miro el humo de los cigarrillos
como forman un espiral hasta la azotea.
Y otras veces me entretengo con el goteo de la canilla,
que desde la cocina organiza un extraño concierto,
chocando con las cacerolas y los platos que están sin lavar.
Es que en las noches podemos ser muy estúpidos
y más en las madrugadas
donde el insomnio es el que piensa.
Pero eso sí; no lo niego, cuando en las noches llueve
no puedo contenerme
y también
................me largo a llover.
Creo que a todos
o a casi todos
alguna vez nos ocurrió:
una mujer pasó volando,
pero se detuvo entre los huesos y las simientes,
atravesó la carne con surcos de pétalos,
navegó en la sangre con su piel de barca de sirena
y allí,
en las hondas venas
con miradas más púrpuras que los subcutáneos deseos,
allí, en ese lugar íntimo,
en ese ensueño dentro la metrópolis del sueño
levantó ladrillo por ladrillo
su hospedaje,
su burbuja conservada en el tiempo.
Nada más alejado de lo real.
Nada más alejado incluso de nuestra propia quimera.
Nada más vano
que el deseo que no proyecta nuestro cuerpo.
Es sabido
que la borrosidad se acumula en rincones sordos,
escondida en ángulos pretéritos y agudos
a los que no llegan los dedos,
a los que tampoco pueden llegar las miradas, los instintos,
las lumbres de estrellas, la misma noche negra.
Pero esa mujer que una vez pasó volando
y se detuvo
entre los huesos y las simientes
«tal vez por piedad o por simple despecho,
para plantar una rosa
o para extirpar lo trozos del corazón con fuego»
esa mujer que atravesó la mar misma de nuestra esencia,
la sombra de aquel lejano
pero aún húmedo beso de ventisca y marea
se volvió un no ser diáfano de puro latidos, fiebres y anhelos;
y así un fantasma
que por el simple hecho de no existir
no dejó jamás de excitarnos
como potros salvajes,
como abejas o colibrís del polen de la primavera.
Esa mujer tiene un nombre al que no conocemos,
un rostro al que no vemos,
una piel de tersa hule, una caricia de felpa,
un aroma a fresa, una silueta a rouge veraniego…
También esa misma mujer
tiene una preciosidad de simple ficción:
por ejemplo la de un ser equívoco, poético, ondoluso
que en su viaje parte de la nada y sobre el vacío va hacia la nada.
Inutilidad de lo bello
pero que atrapa con destreza,
es el viaje de esa mujer por sobre un tablón en rigor,
por una nube desvanecida en la altura del vuelo,
por un camino sin rutas ni vías que
torpemente conectan al franco pecho.
Una mujer que rompe el mito
y las facciones
de las fábulas y leyendas
con su cuerpo cubierto apenas
por una bata de baño flotante contra el cielo;
dicha y desgracia
de los dioses y de los hombres de la perdida Pompeya.
Desde entonces
esa mujer recorre límites y naciones del varado cuerpo,
no habla nuestra lengua,
no conoce nuestra costumbres o hábitos,
no sabe de nuestras esposas, novias ni horas de faena
y así y todo sin saber el porqué, el por cuánto, el por dónde;
casi desnudándonos,
nos acaricia con sus manos de prados
y de clavos de destino incierto.
La mujer besada y a la vez besante equivoca
del fantasma que nos acecha,
de alguna manera
presencia en toda mujer que alguna vez amamos
y en el azar del amor
derrochamos.
La mujer que nos entrevista en lo oscuro
del verbo amar
y todavía desconocemos.
...
sí, aunque digan que Cortázar era cursi y menos poeta; yo creo que su maga actualmente es muy necesaria ... y aparte la literatura noes pra todos sino para quien la quiera
Algo sobre las moscas
El 14 de febrero a las 2 de la tarde
por primera vez
vi salir una mosca de tu boca.
Un rato después
salieron un par más, enormes,
regordetas y negras.
Antes de eso, mucho antes de las moscas,
recuerdo
que fue el tiempo en que leía a Neruda, Cortázar y Góngora.
Fue el tiempo en que los mitos eran irrevocables
y los dioses caminaban entre nosotros.
Mis ojos fueron cómplices del embustero espejo,
los tuyos siempre fieles a ajenos nombres.
Fue el tiempo en que no habían moscas
regordetas y negras
saliendo de tu boca.
............................***
Igual no me quejo…
Un amigo me contó que vivió una historia parecida,
pero con libélulas muertas;
esa creo que fue peor.
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