La Cabaña

Luis Prieto

Moderador Global
Miembro del equipo
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La cabaña


Amanece fría la mañana,
por la rendija de la puerta,
el aroma de pino fresco,
ambienta la cabaña.
La espesa bruma,
levanta su sábana grisácea
para dar paso
a los primeros rayos del astro
que se adentran por el frondoso bosque,
resbalando sobre el manto blanco
caído en la montaña.
Escuchar el melodioso sonido del arroyo,
inhalar el frescor de la gélida brisa
mientras cierro los ojos
y el dulce trinar de las aves,
no hacen más que renovar mi alma.
Aquí me hallo,
huésped de la montaña,
donde gobierna la quietud y habita el misterio,
abrazado por la Naturaleza,
rodeado de tranquilas soledades,
sin sentir, sin soñar, gozoso de no pensar,
huyendo de la vida cotidiana,
hastiado del abrumador aburrimiento en las ciudades,
buscando la anhelada calma que mi ser reclama.
Salgo a caminar río arriba,
presagiando un día soleado,
sintiendo sobre mi cara
las frías manos del viento.
Mi intención, es llegar a la cúspide de la montaña,
contemplar lo que la madre Natura guarda,
oír hablar al silencio
mientras el Dios Eolo zarandea mi cuerpo.
Imaginar por un instante,
ser el halcón
que vuela libre a los cuatro vientos
bajo el sempiterno cielo…
pero negras nubes,
nubes viajeras por el aire de invierno,
pronto cubrirán el firmamento.
El Sol, oculta su luz detrás de las espesas nubes,
invitando a la noche con su manto, se vaya asomando.
Entre copos cubriendo mi ropa,
regreso a la cabaña,
en donde un sillón de terciopelo negro y mi libreta de versos,
junto al calor de la chimenea me aguardan.
Vine buscando la paz y el sosiego por unos días,
con el centro de mi pecho vacío, sin ideas definidas,
mas se acerca la hora de regresar al mundanal ruido,
a la vida ordinaria.
No es lo que quiero,
pues me sentí como Robinsón en su isla,
sin embargo,
pronto llegará la primavera y espero volver a la cabaña,
pero si en este mundo quedo
y no puedo regresar,
de estos días, conservaré el recuerdo.


Luis Prieto Espinosa
Derechos reservados
 
Última edición:
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La cabaña


Amanece fría la mañana,
por la rendija de la puerta,
el aroma de pino fresco,
ambienta la cabaña.
La espesa bruma,
levanta su sábana grisácea
para dar paso
a los primeros rayos del astro
que se adentran por el frondoso bosque,
resbalando sobre el manto blanco
caído en la montaña.
Escuchar el melodioso sonido del arroyo,
inhalar el frescor de la gélida brisa
mientras cierro los ojos
y el dulce trinar de las aves,
no hacen más que renovar mi alma.
Aquí me hallo,
huésped de la montaña,
donde gobierna la quietud y habita el misterio,
abrazado por la Naturaleza,
rodeado de tranquilas soledades,
sin sentir, sin soñar, gozoso de no pensar,
huyendo de la vida cotidiana,
hastío del abrumador aburrimiento en las ciudades,
busco la anhelada calma que mi ser reclama.
Salgo a caminar río arriba,
presagiando un día soleado,
sintiendo sobre mi cara
las frías manos del viento.
Mi intención, es llegar a la cúspide de la montaña,
contemplar lo que la madre Natura guarda,
oír hablar al silencio
mientras el Dios Eolo zarandea mi cuerpo.
Imaginar por un instante,
ser el halcón
que vuela libre a los cuatro vientos
bajo el sempiterno cielo…
pero negras nubes,
nubes viajeras por el aire de invierno,
pronto cubrirán el firmamento.
El Sol, oculta su luz detrás de las espesas nubes,
invitando a la noche con su manto, se vaya asomando.
Entre copos cubriendo mi ropa,
regreso a la cabaña,
en donde un sillón de terciopelo negro y mi libreta de versos,
junto al calor de la chimenea me aguardan.
Vine buscando la paz y el sosiego por unos días,
con el centro de mi pecho vacío, sin ideas definidas,
mas se acerca la hora de regresar al mundanal ruido,
a la vida ordinaria.
No es lo que quiero,
pues me sentí como Robinsón en su isla,
sin embargo,
pronto llegará la primavera y espero volver a la cabaña,
pero si en este mundo quedo
y no puedo regresar,
de estos días, conservaré el recuerdo.


Luis Prieto Espinosa
Derechos reservados

Y sobre tu recuerdo, que decirte...
y sobre el tiempo que pasamos juntos,
porque cuando todo termine,
tú y yo, siempre unidos.
Un placer haber pasado, un beso.
 
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La cabaña


Amanece fría la mañana,
por la rendija de la puerta,
el aroma de pino fresco,
ambienta la cabaña.
La espesa bruma,
levanta su sábana grisácea
para dar paso
a los primeros rayos del astro
que se adentran por el frondoso bosque,
resbalando sobre el manto blanco
caído en la montaña.
Escuchar el melodioso sonido del arroyo,
inhalar el frescor de la gélida brisa
mientras cierro los ojos
y el dulce trinar de las aves,
no hacen más que renovar mi alma.
Aquí me hallo,
huésped de la montaña,
donde gobierna la quietud y habita el misterio,
abrazado por la Naturaleza,
rodeado de tranquilas soledades,
sin sentir, sin soñar, gozoso de no pensar,
huyendo de la vida cotidiana,
hastío del abrumador aburrimiento en las ciudades,
busco la anhelada calma que mi ser reclama.
Salgo a caminar río arriba,
presagiando un día soleado,
sintiendo sobre mi cara
las frías manos del viento.
Mi intención, es llegar a la cúspide de la montaña,
contemplar lo que la madre Natura guarda,
oír hablar al silencio
mientras el Dios Eolo zarandea mi cuerpo.
Imaginar por un instante,
ser el halcón
que vuela libre a los cuatro vientos
bajo el sempiterno cielo…
pero negras nubes,
nubes viajeras por el aire de invierno,
pronto cubrirán el firmamento.
El Sol, oculta su luz detrás de las espesas nubes,
invitando a la noche con su manto, se vaya asomando.
Entre copos cubriendo mi ropa,
regreso a la cabaña,
en donde un sillón de terciopelo negro y mi libreta de versos,
junto al calor de la chimenea me aguardan.
Vine buscando la paz y el sosiego por unos días,
con el centro de mi pecho vacío, sin ideas definidas,
mas se acerca la hora de regresar al mundanal ruido,
a la vida ordinaria.
No es lo que quiero,
pues me sentí como Robinsón en su isla,
sin embargo,
pronto llegará la primavera y espero volver a la cabaña,
pero si en este mundo quedo
y no puedo regresar,
de estos días, conservaré el recuerdo.


Luis Prieto Espinosa
Derechos reservados
Muy linda tu Obra Luis , bellas imágenes dibujas con tus versos, atrayendo la natura y la serenidad . y la promeso de guardar el recuerdo de lo vivido. Un cordial saludo y abrazo.
 
Muy linda tu Obra Luis , bellas imágenes dibujas con tus versos, atrayendo la natura y la serenidad . y la promeso de guardar el recuerdo de lo vivido. Un cordial saludo y abrazo.
Muchas gracias estimado Agus. En estos sitios estuve y la verdad, donde este un paraje así, la ciudad para quien la quiera.
Cordial saludo estimado poeta.
Un abrazo desde los madriles.
 
Precioso amigo Luis, precioso.
El poder de tu poesía es ese, poder evadirte por unos instantes y transportarte a los lugares que citas; por un momento me he visto en esa cabaña y he sentido cada letra como si saliera de mi pluma. Mis más humildes felicitaciones. Deseo tengas un buen día. Un fuerte abrazo con cariño, Gloria.
 
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La cabaña


Amanece fría la mañana,
por la rendija de la puerta,
el aroma de pino fresco,
ambienta la cabaña.
La espesa bruma,
levanta su sábana grisácea
para dar paso
a los primeros rayos del astro
que se adentran por el frondoso bosque,
resbalando sobre el manto blanco
caído en la montaña.
Escuchar el melodioso sonido del arroyo,
inhalar el frescor de la gélida brisa
mientras cierro los ojos
y el dulce trinar de las aves,
no hacen más que renovar mi alma.
Aquí me hallo,
huésped de la montaña,
donde gobierna la quietud y habita el misterio,
abrazado por la Naturaleza,
rodeado de tranquilas soledades,
sin sentir, sin soñar, gozoso de no pensar,
huyendo de la vida cotidiana,
hastío del abrumador aburrimiento en las ciudades,
busco la anhelada calma que mi ser reclama.
Salgo a caminar río arriba,
presagiando un día soleado,
sintiendo sobre mi cara
las frías manos del viento.
Mi intención, es llegar a la cúspide de la montaña,
contemplar lo que la madre Natura guarda,
oír hablar al silencio
mientras el Dios Eolo zarandea mi cuerpo.
Imaginar por un instante,
ser el halcón
que vuela libre a los cuatro vientos
bajo el sempiterno cielo…
pero negras nubes,
nubes viajeras por el aire de invierno,
pronto cubrirán el firmamento.
El Sol, oculta su luz detrás de las espesas nubes,
invitando a la noche con su manto, se vaya asomando.
Entre copos cubriendo mi ropa,
regreso a la cabaña,
en donde un sillón de terciopelo negro y mi libreta de versos,
junto al calor de la chimenea me aguardan.
Vine buscando la paz y el sosiego por unos días,
con el centro de mi pecho vacío, sin ideas definidas,
mas se acerca la hora de regresar al mundanal ruido,
a la vida ordinaria.
No es lo que quiero,
pues me sentí como Robinsón en su isla,
sin embargo,
pronto llegará la primavera y espero volver a la cabaña,
pero si en este mundo quedo
y no puedo regresar,
de estos días, conservaré el recuerdo.


Luis Prieto Espinosa
Derechos reservados

Amigo Luis:
Bella expresión del contacto con aquello que está más allá de nosotros. En espíritu contigo!
Saludos.
Home.
 
Precioso amigo Luis, precioso.
El poder de tu poesía es ese, poder evadirte por unos instantes y transportarte a los lugares que citas; por un momento me he visto en esa cabaña y he sentido cada letra como si saliera de mi pluma. Mis más humildes felicitaciones. Deseo tengas un buen día. Un fuerte abrazo con cariño, Gloria.
Muchas gracias estimada Gloria, he ido mucho a la sierra, sobre todo en invierno y todo cuanto aquí reflejo, lo he vivido.
Me alegra que te haya gustado amiga mía. Reiteradas gracias por tu siempre grata presencia.
Cordial saludo y gran abrazo
 
Amigo Luis:
Bella expresión del contacto con aquello que está más allá de nosotros. En espíritu contigo!
Saludos.
Home.
Me alegra mucho saludarte Home, muchas gracias por tus palabras y muy grata presencia.
Aprovecho a invitarte a clásica competitiva por un trabajo que he publicado. Espero sea de tu agrado.
Cordial saludo y fraternal abrazo compañero Home
 
Nos compartes momentos idílicos con bucólica lírica describiendo un entorno natural e invernal que te ocasiona grandes satisfacciones y será gratamente recordado. Me encanto leerte, amigo Luis, te veo en ese decorado componiendo tu poema al amor de la lumbre.

Uncuadro.gif
He ido mucho a la sierra sobre todo en invierno a pasar fines de semana y lo expuesto es todo vivido, claro menos esta cabaña, jajaja parece más grande.
Muchas gracias Maestro Maramin, un lujo tu presencia.
Cordial saludo y fraternal abrazo
 
Hola Luis. Bella composición te han inspirado las musas camperas, es cierto que
cuando dejas de ser urbanita para ser naturista, las musas son muy propicias y tu
te has aprovechado de ellas. Un placer. Amadeo.
 
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La cabaña


Amanece fría la mañana,
por la rendija de la puerta,
el aroma de pino fresco,
ambienta la cabaña.
La espesa bruma,
levanta su sábana grisácea
para dar paso
a los primeros rayos del astro
que se adentran por el frondoso bosque,
resbalando sobre el manto blanco
caído en la montaña.
Escuchar el melodioso sonido del arroyo,
inhalar el frescor de la gélida brisa
mientras cierro los ojos
y el dulce trinar de las aves,
no hacen más que renovar mi alma.
Aquí me hallo,
huésped de la montaña,
donde gobierna la quietud y habita el misterio,
abrazado por la Naturaleza,
rodeado de tranquilas soledades,
sin sentir, sin soñar, gozoso de no pensar,
huyendo de la vida cotidiana,
hastiado del abrumador aburrimiento en las ciudades,
busco la anhelada calma que mi ser reclama.
Salgo a caminar río arriba,
presagiando un día soleado,
sintiendo sobre mi cara
las frías manos del viento.
Mi intención, es llegar a la cúspide de la montaña,
contemplar lo que la madre Natura guarda,
oír hablar al silencio
mientras el Dios Eolo zarandea mi cuerpo.
Imaginar por un instante,
ser el halcón
que vuela libre a los cuatro vientos
bajo el sempiterno cielo…
pero negras nubes,
nubes viajeras por el aire de invierno,
pronto cubrirán el firmamento.
El Sol, oculta su luz detrás de las espesas nubes,
invitando a la noche con su manto, se vaya asomando.
Entre copos cubriendo mi ropa,
regreso a la cabaña,
en donde un sillón de terciopelo negro y mi libreta de versos,
junto al calor de la chimenea me aguardan.
Vine buscando la paz y el sosiego por unos días,
con el centro de mi pecho vacío, sin ideas definidas,
mas se acerca la hora de regresar al mundanal ruido,
a la vida ordinaria.
No es lo que quiero,
pues me sentí como Robinsón en su isla,
sin embargo,
pronto llegará la primavera y espero volver a la cabaña,
pero si en este mundo quedo
y no puedo regresar,
de estos días, conservaré el recuerdo.


Luis Prieto Espinosa
Derechos reservados
Ayyy Luís, qué bella estampa poética destilan tus versos, frescos como la blanca nieve, la naturaleza cobijo del alma apesadumbrada de los ruídos de la ciudad, refugiarnos en ella es garantía de salud y bienestar, y siempre que se pueda hay que hacer una escapada y salir a su encuentro entrañable. Me he deleitado en este bello poema, por momentos me he ubicado en esa cabaña preciosa, y me he arrimado a su chimenea hasta que me ha empezado a echar humo la falda jejeje... Ayyy disfruto leyéndote querido amigo. Besazos llenos de cariño y de admiración.
 
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La cabaña


Amanece fría la mañana,
por la rendija de la puerta,
el aroma de pino fresco,
ambienta la cabaña.
La espesa bruma,
levanta su sábana grisácea
para dar paso
a los primeros rayos del astro
que se adentran por el frondoso bosque,
resbalando sobre el manto blanco
caído en la montaña.
Escuchar el melodioso sonido del arroyo,
inhalar el frescor de la gélida brisa
mientras cierro los ojos
y el dulce trinar de las aves,
no hacen más que renovar mi alma.
Aquí me hallo,
huésped de la montaña,
donde gobierna la quietud y habita el misterio,
abrazado por la Naturaleza,
rodeado de tranquilas soledades,
sin sentir, sin soñar, gozoso de no pensar,
huyendo de la vida cotidiana,
hastiado del abrumador aburrimiento en las ciudades,
busco la anhelada calma que mi ser reclama.
Salgo a caminar río arriba,
presagiando un día soleado,
sintiendo sobre mi cara
las frías manos del viento.
Mi intención, es llegar a la cúspide de la montaña,
contemplar lo que la madre Natura guarda,
oír hablar al silencio
mientras el Dios Eolo zarandea mi cuerpo.
Imaginar por un instante,
ser el halcón
que vuela libre a los cuatro vientos
bajo el sempiterno cielo…
pero negras nubes,
nubes viajeras por el aire de invierno,
pronto cubrirán el firmamento.
El Sol, oculta su luz detrás de las espesas nubes,
invitando a la noche con su manto, se vaya asomando.
Entre copos cubriendo mi ropa,
regreso a la cabaña,
en donde un sillón de terciopelo negro y mi libreta de versos,
junto al calor de la chimenea me aguardan.
Vine buscando la paz y el sosiego por unos días,
con el centro de mi pecho vacío, sin ideas definidas,
mas se acerca la hora de regresar al mundanal ruido,
a la vida ordinaria.
No es lo que quiero,
pues me sentí como Robinsón en su isla,
sin embargo,
pronto llegará la primavera y espero volver a la cabaña,
pero si en este mundo quedo
y no puedo regresar,
de estos días, conservaré el recuerdo.


Luis Prieto Espinosa
Derechos reservados
Atrapaste preciosamente ese recuerdo, en estos verso que nos dejas, permitiéndonos a nosotros recibir el frío y pureza de esa naturaleza que nos trasmites.

Gracias por regalo

Alfonso Espinosa
 
Última edición:
Hola Luis. Bella composición te han inspirado las musas camperas, es cierto que
cuando dejas de ser urbanita para ser naturista, las musas son muy propicias y tu
te has aprovechado de ellas. Un placer. Amadeo.
Buenos días Amadeo, así es amigo, disfrutaba de lo lindo en la sierra los fines de semana y de la ciudad, ni me acordaba.
Muy agradecido por tu pase y gratas palabras estimado amigo.
Cordial saludo y abrazos poeta
 
Ayyy Luís, qué bella estampa poética destilan tus versos, frescos como la blanca nieve, la naturaleza cobijo del alma apesadumbrada de los ruídos de la ciudad, refugiarnos en ella es garantía de salud y bienestar, y siempre que se pueda hay que hacer una escapada y salir a su encuentro entrañable. Me he deleitado en este bello poema, por momentos me he ubicado en esa cabaña preciosa, y me he arrimado a su chimenea hasta que me ha empezado a echar humo la falda jejeje... Ayyy disfruto leyéndote querido amigo. Besazos llenos de cariño y de admiración.
Jajaja, te habrás quedado frita al calorcito, cuidado Lomita con la falda y cuando te arrimes, o pantalones largos o cortos, claro que ahora que te veo en la foto...
Me alegra que te haya gustado y te hayas sentido en ese lugar y en la cabaña.
Muchas gracias Lomita, un gran abrazo y un besote.
Feliz Miércoles
 
Atrapaste preciosamente ese recuerdo, en estos verso que nos dejas, perdiéndonos a nosotros recibir el frío y pureza de esa naturaleza que nos trasmites.

Gracias por regalo

Alfonso Espinosa
Muchas gracias preciado Alfonso por tus palabras. La verdad es que es otro mundo cuando uno se va a la sierra a pasar un fin de semana. No te acuerdas de la ciudad para nada, al menos yo.
Cordial saludo y fraternal abrazo amigo mío.
Hazme llegar cuando publiques Alfonso.
Feliz día
 
Aquí me hallo,
huésped de la montaña,
donde gobierna la quietud y habita el misterio,
abrazado por la Naturaleza,
rodeado de tranquilas soledades,

Ah, este "pedacito" de vida, de paz, de tranquilidad, de comunión con la montaña, me ha cautivado...
No se si has estado, pero a mi me has trasladado...Y he podido ver tus huellas en el hielo...como parte de ti en tus letras...
Maravillosa forma de narrar...
Un fuerte abrazo Luis...
 
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La cabaña


Amanece fría la mañana,
por la rendija de la puerta,
el aroma de pino fresco,
ambienta la cabaña.
La espesa bruma,
levanta su sábana grisácea
para dar paso
a los primeros rayos del astro
que se adentran por el frondoso bosque,
resbalando sobre el manto blanco
caído en la montaña.
Escuchar el melodioso sonido del arroyo,
inhalar el frescor de la gélida brisa
mientras cierro los ojos
y el dulce trinar de las aves,
no hacen más que renovar mi alma.
Aquí me hallo,
huésped de la montaña,
donde gobierna la quietud y habita el misterio,
abrazado por la Naturaleza,
rodeado de tranquilas soledades,
sin sentir, sin soñar, gozoso de no pensar,
huyendo de la vida cotidiana,
hastiado del abrumador aburrimiento en las ciudades,
busco la anhelada calma que mi ser reclama.
Salgo a caminar río arriba,
presagiando un día soleado,
sintiendo sobre mi cara
las frías manos del viento.
Mi intención, es llegar a la cúspide de la montaña,
contemplar lo que la madre Natura guarda,
oír hablar al silencio
mientras el Dios Eolo zarandea mi cuerpo.
Imaginar por un instante,
ser el halcón
que vuela libre a los cuatro vientos
bajo el sempiterno cielo…
pero negras nubes,
nubes viajeras por el aire de invierno,
pronto cubrirán el firmamento.
El Sol, oculta su luz detrás de las espesas nubes,
invitando a la noche con su manto, se vaya asomando.
Entre copos cubriendo mi ropa,
regreso a la cabaña,
en donde un sillón de terciopelo negro y mi libreta de versos,
junto al calor de la chimenea me aguardan.
Vine buscando la paz y el sosiego por unos días,
con el centro de mi pecho vacío, sin ideas definidas,
mas se acerca la hora de regresar al mundanal ruido,
a la vida ordinaria.
No es lo que quiero,
pues me sentí como Robinsón en su isla,
sin embargo,
pronto llegará la primavera y espero volver a la cabaña,
pero si en este mundo quedo
y no puedo regresar,
de estos días, conservaré el recuerdo.


Luis Prieto Espinosa
Derechos reservados
¡Qué frío! el ver esa imagen querido amigo Luis, pero cuando
se leen tus letras todo cambia. Una bonita inspiración nos dejas hecha
poesía que envuelve al lector de principio a fin con ese recuerdo para
disfrutar de una sentida y bella lectura.
Siempre es un placer poder pasar por tus letras.
Besos y un abrazo para ti. Tere
 
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La cabaña


Amanece fría la mañana,
por la rendija de la puerta,
el aroma de pino fresco,
ambienta la cabaña.
La espesa bruma,
levanta su sábana grisácea
para dar paso
a los primeros rayos del astro
que se adentran por el frondoso bosque,
resbalando sobre el manto blanco
caído en la montaña.
Escuchar el melodioso sonido del arroyo,
inhalar el frescor de la gélida brisa
mientras cierro los ojos
y el dulce trinar de las aves,
no hacen más que renovar mi alma.
Aquí me hallo,
huésped de la montaña,
donde gobierna la quietud y habita el misterio,
abrazado por la Naturaleza,
rodeado de tranquilas soledades,
sin sentir, sin soñar, gozoso de no pensar,
huyendo de la vida cotidiana,
hastiado del abrumador aburrimiento en las ciudades,
busco la anhelada calma que mi ser reclama.
Salgo a caminar río arriba,
presagiando un día soleado,
sintiendo sobre mi cara
las frías manos del viento.
Mi intención, es llegar a la cúspide de la montaña,
contemplar lo que la madre Natura guarda,
oír hablar al silencio
mientras el Dios Eolo zarandea mi cuerpo.
Imaginar por un instante,
ser el halcón
que vuela libre a los cuatro vientos
bajo el sempiterno cielo…
pero negras nubes,
nubes viajeras por el aire de invierno,
pronto cubrirán el firmamento.
El Sol, oculta su luz detrás de las espesas nubes,
invitando a la noche con su manto, se vaya asomando.
Entre copos cubriendo mi ropa,
regreso a la cabaña,
en donde un sillón de terciopelo negro y mi libreta de versos,
junto al calor de la chimenea me aguardan.
Vine buscando la paz y el sosiego por unos días,
con el centro de mi pecho vacío, sin ideas definidas,
mas se acerca la hora de regresar al mundanal ruido,
a la vida ordinaria.
No es lo que quiero,
pues me sentí como Robinsón en su isla,
sin embargo,
pronto llegará la primavera y espero volver a la cabaña,
pero si en este mundo quedo
y no puedo regresar,
de estos días, conservaré el recuerdo.


Luis Prieto Espinosa
Derechos reservados


Buenos días Luis:

Por una parte decirte, que la imagen de la cabaña en sí, ya invita a componer de forma excepcional , creativa y tangible.

Por otra parte, me da un frio enorme, ver esa nieve, incluso me imagino atrapada en la cabaña y solita, pero la cuestión es que tu poema posee ese toque esencial de imaginar y sentir la cercanía de cada detalle, tan perfectamente elaborado.

Ya que no puedo acompañarte a caminar rio abajo o rio arriba, te dejo una canción para que demos un paseo juntos.

Un abrazo poeta.



 
Ah, este "pedacito" de vida, de paz, de tranquilidad, de comunión con la montaña, me ha cautivado...
No se si has estado, pero a mi me has trasladado...Y he podido ver tus huellas en el hielo...como parte de ti en tus letras...
Maravillosa forma de narrar...
Un fuerte abrazo Luis...
Si amiga Lirae, he estado y mucho en la sierra sobre todo en invierno y todo quedó reflejado. Me alegra que te haya gustado y lo hayas sentido.
Fuerte y gran abrazo Lirae.
 
¡Qué frío! el ver esa imagen querido amigo Luis, pero cuando
se leen tus letras todo cambia. Una bonita inspiración nos dejas hecha
poesía que envuelve al lector de principio a fin con ese recuerdo para
disfrutar de una sentida y bella lectura.
Siempre es un placer poder pasar por tus letras.
Besos y un abrazo para ti. Tere
Muchas gracias querida Tere pero...no seas exagerada mujer que no hace tanto frío, solo un poco de fresco y dentro de la cabaña al calor de la chimenea ni te cuento.
Me alegra que te haya gustado amiga mía.
Un besote y abrazos grandes Tere
 
Buenos días Luis:

Por una parte decirte, que la imagen de la cabaña en sí, ya invita a componer de forma excepcional , creativa y tangible.

Por otra parte, me da un frio enorme, ver esa nieve, incluso me imagino atrapada en la cabaña y solita, pero la cuestión es que tu poema posee ese toque esencial de imaginar y sentir la cercanía de cada detalle, tan perfectamente elaborado.

Ya que no puedo acompañarte a caminar rio abajo o rio arriba, te dejo una canción para que demos un paseo juntos.

Un abrazo poeta.



Muchas gracias amiga Luci2 por tu presencia siempre grata dejando bellas palabras y por esta canción que es para escucharla tranquilo y sin nada en que pensar.
Me alegra que te haya gustado estas letras donde reflejo lo vivido con la diferencia que esta cabaña es más grande pero lo demás...todo igual y bueno algo de fresco si pero luego dentro es otra cosa.
Me gustaría saber de tus letras así que puedes mandarme el link cuando publiques.
Cordial saludo y un abrazo Luci.
 
Muchas gracias amiga Luci2 por tu presencia siempre grata dejando bellas palabras y por esta canción que es para escucharla tranquilo y sin nada en que pensar.
Me alegra que te haya gustado estas letras donde reflejo lo vivido con la diferencia que esta cabaña es más grande pero lo demás...todo igual y bueno algo de fresco si pero luego dentro es otra cosa.
Me gustaría saber de tus letras así que puedes mandarme el link cuando publiques.
Cordial saludo y un abrazo Luci.


Buenas tardes Luis:

Llevo desde el 21 de Noviembre por aquí, escribo cuando tengo tiempo, porque inspirada, la mayor parte del tiempo, lo estoy.

No implica escribir bueno y bien, tengo pocos textos publicados, eso si, hay variedad, te dejaré uno, para no empalagarte de mi escaso arte literario, pero si de mi arte andaluz, eso si jajajajaja.

Un abrazo .
 
Es un remanso para el alma, me ha encantado, un saludo Luis, mis cariños.
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La cabaña


Amanece fría la mañana,
por la rendija de la puerta,
el aroma de pino fresco,
ambienta la cabaña.
La espesa bruma,
levanta su sábana grisácea
para dar paso
a los primeros rayos del astro
que se adentran por el frondoso bosque,
resbalando sobre el manto blanco
caído en la montaña.
Escuchar el melodioso sonido del arroyo,
inhalar el frescor de la gélida brisa
mientras cierro los ojos
y el dulce trinar de las aves,
no hacen más que renovar mi alma.
Aquí me hallo,
huésped de la montaña,
donde gobierna la quietud y habita el misterio,
abrazado por la Naturaleza,
rodeado de tranquilas soledades,
sin sentir, sin soñar, gozoso de no pensar,
huyendo de la vida cotidiana,
hastiado del abrumador aburrimiento en las ciudades,
busco la anhelada calma que mi ser reclama.
Salgo a caminar río arriba,
presagiando un día soleado,
sintiendo sobre mi cara
las frías manos del viento.
Mi intención, es llegar a la cúspide de la montaña,
contemplar lo que la madre Natura guarda,
oír hablar al silencio
mientras el Dios Eolo zarandea mi cuerpo.
Imaginar por un instante,
ser el halcón
que vuela libre a los cuatro vientos
bajo el sempiterno cielo…
pero negras nubes,
nubes viajeras por el aire de invierno,
pronto cubrirán el firmamento.
El Sol, oculta su luz detrás de las espesas nubes,
invitando a la noche con su manto, se vaya asomando.
Entre copos cubriendo mi ropa,
regreso a la cabaña,
en donde un sillón de terciopelo negro y mi libreta de versos,
junto al calor de la chimenea me aguardan.
Vine buscando la paz y el sosiego por unos días,
con el centro de mi pecho vacío, sin ideas definidas,
mas se acerca la hora de regresar al mundanal ruido,
a la vida ordinaria.
No es lo que quiero,
pues me sentí como Robinsón en su isla,
sin embargo,
pronto llegará la primavera y espero volver a la cabaña,
pero si en este mundo quedo
y no puedo regresar,
de estos días, conservaré el recuerdo.


Luis Prieto Espinosa
Derechos reservados
 
Buenas tardes Luis:

Llevo desde el 21 de Noviembre por aquí, escribo cuando tengo tiempo, porque inspirada, la mayor parte del tiempo, lo estoy.

No implica escribir bueno y bien, tengo pocos textos publicados, eso si, hay variedad, te dejaré uno, para no empalagarte de mi escaso arte literario, pero si de mi arte andaluz, eso si jajajajaja.

Un abrazo .
Jajaja Ole el arte andaluz. Será siempre bienvenido.
Gran abrazo Luci
 
Ayyyyy, que ganas de estar ahí, sintiendo la naturaleza, su silencio, la quietud de ese paisaje idilico, la recompensa del fuego en la chimenea después de un largo paseo, el confort del sillón, y el cuaderno en el que escribiste estos versos...Que bonito!!! Ese precioso paisaje te ha inspirado un maravilloso poema, gracias por compartirlo, un abrazo.
 

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