Muchas gracias Esther por todo cuanto bellamente dejas. La verdad es que uno no se acuerda de la ciudad para nada.Ayyyyy, que ganas de estar ahí, sintiendo la naturaleza, su silencio, la quietud de ese paisaje idilico, la recompensa del fuego en la chimenea después de un largo paseo, el confort del sillón, y el cuaderno en el que escribiste estos versos...Que bonito!!! Ese precioso paisaje te ha inspirado un maravilloso poema, gracias por compartirlo, un abrazo.
Gran abrazo amiga mía y cordial saludo.
Ah, y animate a salir por estos lares.