la canción de la araña

jose villa

Poeta que considera el portal su segunda casa
.
aplasté a una araña con la chancla

apenas en cuanto había terminado de

verla asomar un corto segmento de dos o tres

de sus peludas y alargadas patitas al salir

de la zona de sombra justo debajo de la cama


la aplasté asestándole

con toda la fuerza que pude concentrar en mi brazo izquierdo

un violento chancletazo imbuido de furor antiarácnido

que no dejó del pobre bicho

más que unos pocos insignificantes fragmentos de materia pulverizada

compuesta por macromoléculas de carbono, hidrogeno etc

y una especie de baba translúcida con la textura de aquella

hermosa mascada de seda con pedrería de gucci

que le regalé a aurora un mes antes de que la muy cabrona

me terminara mandando a la mierda


y después de matarla

y mientras contemplaba los restos aún humeantes de su cadáver a mis pies

tuve una epifanía donde por instantes

yo era la araña y encima de mí

en la insondable extensión del espacio cósmico

una chancla empuñada por la mano de un rabioso ser infinito

viajaba a velocidad inconcebible desde el rincón más oscuro del universo

-y dirigida con puntería milimétrica para dar justo encima de mi cabeza-

con la sobrenatural determinación de hacerme quedar convertido

en un triste y patético montón de mierda

desparramado sobre el piso de tierra de mi humilde morada de artista


"eso es lo que somos a fin de cuentas" filosofé

una vez que el rapto epifánico hubiese atenuado sus efectos sobre mi conciencia

"unas putas arañas que andan por ahí a tontas y locas

amenazadas con ser violentamente borradas de la faz de la tierra en cualquier momento

y sin tener la menor opción de arreglárselas para eludir su destino"


luego fui a la cocina por un botellín de cerveza

y con dos tragos volví a sentirme de nuevo aquella criatura magnífica y grandiosa

-un ente mitológico practicamente indestructible

además de un portento poético nunca antes visto-



que en el fondo siempre he pensado que soy




.
 
Última edición:
aplasté a una araña con la chancla

Sabes así me sentía cuando mi Santa madre me aventaba su chancla especialmente cuando no querida lavar los trastes,
saludos Regios, noto que ud no responde a los comentarios y siento que uno puede descir lo que le de la fregada gana y no se
va a molestar, así como que puedo entrar a deshagor...como terapía...
Saludos primo
 

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