La cárcel imaginaria de lo banal

kalkbadan

Poeta que considera el portal su segunda casa


LA CÁRCEL IMAGINARIA DE LO BANAL


Hay una edad,
una jodida edad,
en la que ya uno no es valiente.
La crisálida de la originalidad se colapsó sin posible retorno
y solo se trata de ser funcional;
explotar con más o menos éxito lo que se aprendió cuando se aprendía,
cuando la curiosidad era un volcán que tenía tu nombre.
Ahora
los días clónicos centrifugan el carrusel
de un tipo anodino, casi sombra,
que se anticipa con probabilidad de uno a lo que le espera
en cada paso, de cada día, de cada mes, de cada año,
y que se conoce al dedillo las losetas de su barrio,
y que solo cuando bebe vislumbra la alegría
moldeando su rostro con un postizo seco de sonrisa de todo a cien.
Porque se convierte la vida en una fábrica de fabricar miedos y excusas,
de fabricar obligaciones y necesidades capitales.
Reales y tenebrosas, lo prometo, resultan para mí,
pero ridículas falsedades,
anacrónicos axiomas heredados,
para quien tiene el valor
de coger el primer puto tren con destino a ninguna parte,
para quien tiene el valor de demostrar
que la vida es un caos imposible de planificar
controlar ni pronosticar;
que un mundo nuevo aguarda,
una vida nueva,
que puede ser una mierda,
sí,
y probablemente lo sea,
o no,
pero al menos el sumatorio de tu vida
habrá alterado en algo sus factores.


Kalkbadan
Madrid, 6 de julio de 2014




 
Última edición:
Las personas nos vamos creando de manera imperceptible nuestra propia prisión (más o menos cómoda) con los años, y al mismo tiempo, el miedo a salir de ella. Romperla es la valentía que da la locura, la desesperación o en el mejor de los casos, la verdadera cordura.

Excelentes y muy, pero que muy reales tus versos Kalkbadan. Me encantó leerte amigo, mis sinceras felicitaciones y un abrazo.
 
Las personas nos vamos creando de manera imperceptible nuestra propia prisión (más o menos cómoda) con los años, y al mismo tiempo, el miedo a salir de ella. Romperla es la valentía que da la locura, la desesperación o en el mejor de los casos, la verdadera cordura.

Excelentes y muy, pero que muy reales tus versos Kalkbadan. Me encantó leerte amigo, mis sinceras felicitaciones y un abrazo.

Libra, amigo, qué gran comentario. La cuestión es que pensar con el corazón, curiosamente, suele llevar a mejores puertos que el obsesivo argumento aparentemente impecable, pero denso de convencionalismos.
Saludos, compañero.
 
conozco esas palabras, como si lo viviera en carne propia, pero tu sabes escribirlas mejor que nadie, en esta cruda realidad de otros, besos

La cárcel imaginaria de lo banal


Hay una edad
una jodida edad
en la que ya uno no es valiente.
La crisálida de la originalidad se colapsó sin posible retorno
y solo se trata de ser funcional;
explotar con más o menos éxito lo que se aprendió cuando se aprendía,
cuando la curiosidad era un volcán que tenía tu nombre.
Ahora los días clónicos centrifugan el carrusel
de un tipo anodino, casi sombra,
que se anticipa con probabilidad de uno a lo que le espera
en cada paso, de cada día, de cada mes, de cada año,
y que se conoce al dedillo las losetas de su barrio,
y que solo cuando bebe vislumbra la alegría
moldeando su rostro con un postizo seco de sonrisa de todo a cien.
Porque se convierte la vida en una fábrica de fabricar miedos y excusas
de fabricar obligaciones y necesidades capitales.
Reales y tenebrosas, lo prometo, resultan para mí,
pero ridículas falsedades,
anacrónicos axiomas heredados,
para quien tiene el valor
de coger el primer puto tren con destino a ninguna parte,
para quien tiene el valor de demostrar
que la vida es un caos imposible de planificar
controlar ni pronosticar;
que un mundo nuevo aguarda
una vida nueva,
que puede ser una mierda,
sí,
y probablemente lo sea,
o no,
pero al menos el sumatorio de tu vida habrá alterado en algo sus factores.


Kalkbadan
Madrid, 6 de julio de 2014

 
Muy buen poema Kalk, como siempre.
Trato de derrotar mis miedos que cada vez aparecen con más fuerzas, como fantasmas, y lo tomo como un desafío por eso me arriesgo; un abrazo y saludos a tu familia
 
Última edición:
Muy buen poema Kalk, como siempre.
Trato de derrotar mis miedos que cada vez aparecen con más fuerzas, como fantasmas, y lo tomo como un desafío por eso me arriesgo; un abrazo y saludos a tu familia


Hola José,
Hay que intentar escapar del marasmo, la cárcel, que supone seguir el índice que nos marcan los miedos; pero es cierto, ¿verdad, compañero?, que no resulta fácil; a veces hay que ser ciertamente "inconsciente", valiente y arriesgarse dando el paso que nos dicte el corazón.
Un abrazo igualmente para ti.
Salud y mucha suerte compañero.
 
Hay cárceles transitorias
de las que a veces salimos
y sin movernos del lugar.
La peor de las cárceles
es aquella que no nos deja pensar
y no es tu caso, compañero,
tú escribes y lo haces genial.

Un abrazo amigo
 
Última edición:
Rosario Martín;5226219 dijo:
Hay cárceles transitorias
de las que a veces salimos
y sin movernos del lugar.
La peor de las cárceles
es aquella que no nos deja pensar
y no es tu caso, compañero,
tú escribes y lo haces genial.

Un abrazo amigo

¡Hola Rosario!
Gran comentario el tuyo, compañera, como siempre. Plenamente cierta tu reflexión, pero algo tiene que cambiar, algún tren hay que coger, para escapar del carrusel de la rutina y de los miedos fabricados, que son reales, pero quizá no tanto...

Me alegra mucho tu presencia en este poema.
Un abrazo amiga, y disfruta de la tarde.

Andreas
 
Hola Andreas, me encanta este poema, ya lo leí unas cuantas veces aunque no lo había comentado.
Nos encontramos en esa jodida edad, y nunca fui demasiado valiente,
pero ya no me importa subirme a todos los trenes que pasen por delane de mí,
total tengo que subirme todos los días a dos para ir a trabajar,

Pero no es cuestión de valentía, creo que con la edad algunos nos volvemos un poco inconscientes, o no sé, igual es otra cosa, pero no me importa nada, más bien poco.
A pesar de haber cumplido las normas y de hacer lo que se supone que hay que hacer,
ya sabes, buenos hijos, buenos hermanos, buenos padres o al menos haber procurado ser un padre/madre bueno, que no es lo mismo, ser un buen padre que un padre bueno, lo primero es más difícil.

Algunas veces incluso así, haciendo lo que se supone que se debe hacer, la vida te va como el culo.

Con lo cual hay que probar a hacer lo que para los demás se supone que no es correcto,
aunque para uno sí lo sea.

Un beso Andreas y perdón por la prerorata, a veces me da vergüenza hablar tanto,
pero no lo puedo evitar, me encanta comentar, y con algunas personas y algunos poemas sinceramente es una gozada.

Ten un buen día.
 
Última edición:
Hola Andreas, me encanta este poema, ya lo leí unas cuantas veces aunque no lo había comentado.
Nos encontramos en esa jodida edad, y nunca fui demasiado valiente,
pero ya no me importa subirme a todos los trenes que pasen por delane de mí,
total tengo que subirme todos los días a dos para ir a trabajar,

Pero no es cuestión de valentía, creo que con la edad algunos nos volvemos un poco inconscientes, o no sé, igual es otra cosa, pero no me importa nada, más bien poco.
A pesar de haber cumplido las normas y de hacer lo que se supone que hay que hacer,
ya sabes, buenos hijos, buenos hermanos, buenos padres o al menos haber procurado ser un padre/madre bueno, que no es lo mismo, ser un buen padre que un padre bueno, lo primero es más difícil.

Algunas veces incluso así, haciendo lo que se supone que se debe hacer, la vida te va como el culo.

Con lo cual hay que probar a hacer lo que para los demás se supone que no es correcto,
aunque para uno sí lo sea.

Un beso Andreas y perdón por la prerorata, a veces me da vergüenza hablar tanto,
pero no lo puedo evitar, me encanta comentar, y con algunas personas y algunos poemas sinceramente es una gozada.

Ten un buen día.

Elenita, en primer lugar: en qué puro de plataforma se ha convertido ésto, ¿no? Debe de ser que los años, a parte de conservador me han vuelto un indigente informático... ¡aún más!
Pues nada, amiga, que me alegro por tu huella en este poema. Tu comentario siempre tan atinado y ejemplar. Envidio tu espontaneidad y frescura. Gracias.
La verdad es que con el tiempo cada vez paso más de muchos historias, pero menos de otras. Precisamente las heredadas, las que ya están en el disco duro a modo de diablillo avisando de los "peligros" de ciertos caminos.
Pero a este paso, ni "diablillos" ni hostias: a preparar las maletas y en busca de curro.
¡Saludos compañera!
 

La cárcel imaginaria de lo banal


Hay una edad,
una jodida edad,
en la que ya uno no es valiente.
La crisálida de la originalidad se colapsó sin posible retorno
y solo se trata de ser funcional;
explotar con más o menos éxito lo que se aprendió cuando se aprendía,
cuando la curiosidad era un volcán que tenía tu nombre.
Ahora
los días clónicos centrifugan el carrusel
de un tipo anodino, casi sombra,
que se anticipa con probabilidad de uno a lo que le espera
en cada paso, de cada día, de cada mes, de cada año,
y que se conoce al dedillo las losetas de su barrio,
y que solo cuando bebe vislumbra la alegría
moldeando su rostro con un postizo seco de sonrisa de todo a cien.
Porque se convierte la vida en una fábrica de fabricar miedos y excusas,
de fabricar obligaciones y necesidades capitales.
Reales y tenebrosas, lo prometo, resultan para mí,
pero ridículas falsedades,
anacrónicos axiomas heredados,
para quien tiene el valor
de coger el primer puto tren con destino a ninguna parte,
para quien tiene el valor de demostrar
que la vida es un caos imposible de planificar
controlar ni pronosticar;
que un mundo nuevo aguarda,
una vida nueva,
que puede ser una mierda,
sí,
y probablemente lo sea,
o no,
pero al menos el sumatorio de tu vida habrá alterado en algo sus factores.


Kalkbadan
Madrid, 6 de julio de 2014




Lo leí dos veces, más por el gusto de apreciar palabras maduras e intensidad de expresión. Un marco conflictivo de intenciones y posibles logros o fracasos futuros. El individuo trata de crearse un bosquejo situacional a partir de sus experiencias, y con ellas armarse para enfrentarse a situaciones que desconoce cómo. Puedan tramarse.
 
Todo lo que nos aprisiona hay que tratar de soltarlo y no acordarnos de que lo dejamos ir. Todo sea en pro de nuestro propio bienestar y del acertado paso que nos permita continuar de frente, con la cabeza erguida y dispuestos a no claudicar. Saludos.
 

LA CÁRCEL IMAGINARIA DE LO BANAL


Hay una edad,
una jodida edad,
en la que ya uno no es valiente.
La crisálida de la originalidad se colapsó sin posible retorno
y solo se trata de ser funcional;
explotar con más o menos éxito lo que se aprendió cuando se aprendía,
cuando la curiosidad era un volcán que tenía tu nombre.
Ahora
los días clónicos centrifugan el carrusel
de un tipo anodino, casi sombra,
que se anticipa con probabilidad de uno a lo que le espera
en cada paso, de cada día, de cada mes, de cada año,
y que se conoce al dedillo las losetas de su barrio,
y que solo cuando bebe vislumbra la alegría
moldeando su rostro con un postizo seco de sonrisa de todo a cien.
Porque se convierte la vida en una fábrica de fabricar miedos y excusas,
de fabricar obligaciones y necesidades capitales.
Reales y tenebrosas, lo prometo, resultan para mí,
pero ridículas falsedades,
anacrónicos axiomas heredados,
para quien tiene el valor
de coger el primer puto tren con destino a ninguna parte,
para quien tiene el valor de demostrar
que la vida es un caos imposible de planificar
controlar ni pronosticar;
que un mundo nuevo aguarda,
una vida nueva,
que puede ser una mierda,
sí,
y probablemente lo sea,
o no,
pero al menos el sumatorio de tu vida habrá alterado en algo sus factores.


Kalkbadan
Madrid, 6 de julio de 2014




He releido varias veces el poema Andreas, me ha encantado. No creo que la valentía sea una cuestión de edad. Tus versos añoran la juventud y la inconsciencia por lo que ella tiene de destrucción de la rutina. Escapar de la seguridad y de lo ya conocido no es tarea fácil. Romper convencionalismos es igual de jodido a los veinte que a los cuarenta, la única diferencia es que a los 20 no sabes lo que te espera y es absolutamente cierto que no se puede ordenar el caos y que los cambios nos asustan.
Un placer leerte Poeta y Feliz domingo
 


Lo leí dos veces, más por el gusto de apreciar palabras maduras e intensidad de expresión. Un marco conflictivo de intenciones y posibles logros o fracasos futuros. El individuo trata de crearse un bosquejo situacional a partir de sus experiencias, y con ellas armarse para enfrentarse a situaciones que desconoce cómo. Puedan tramarse.

Buenas Lucevelio,
Me alegra mucho que le gustara la semántica de las palabras empleadas en este poema.
Así es, compañero; si bien por una parte los años otorgan la experiencia para tomar decisiones trascendentes, también desdibujan la originalidad y la pasión que emana de la juventud, que igualmente son factores poderosos a la hora de elegir el camino. Yo creo que hay decisiones que, o las tomas de jovencito, o no las tomas.
Un saludo y sigue bien.
 
Última edición:
Todo lo que nos aprisiona hay que tratar de soltarlo y no acordarnos de que lo dejamos ir. Todo sea en pro de nuestro propio bienestar y del acertado paso que nos permita continuar de frente, con la cabeza erguida y dispuestos a no claudicar. Saludos.
¡Hola Katia!
Me gusta el comentario vitalista que me regalas. Hay que tirar para adelante.
Un saludo y gracias por dejar tu huella.
 
He releido varias veces el poema Andreas, me ha encantado. No creo que la valentía sea una cuestión de edad. Tus versos añoran la juventud y la inconsciencia por lo que ella tiene de destrucción de la rutina. Escapar de la seguridad y de lo ya conocido no es tarea fácil. Romper convencionalismos es igual de jodido a los veinte que a los cuarenta, la única diferencia es que a los 20 no sabes lo que te espera y es absolutamente cierto que no se puede ordenar el caos y que los cambios nos asustan.
Un placer leerte Poeta y Feliz domingo

¡Valentina! gracias por esta maravillosa síntesis del poema. Lo dijiste todo. Por ello mismo existen ciertas decisiones que la juventud puede resolver con mayor clarividencia. La falta de experiencia deja paso a la intuición, a veces más adecuada que la razón.
Un abrazo y gracias por tu excelente comentario.
 

LA CÁRCEL IMAGINARIA DE LO BANAL


Hay una edad,
una jodida edad,
en la que ya uno no es valiente.
La crisálida de la originalidad se colapsó sin posible retorno
y solo se trata de ser funcional;
explotar con más o menos éxito lo que se aprendió cuando se aprendía,
cuando la curiosidad era un volcán que tenía tu nombre.
Ahora
los días clónicos centrifugan el carrusel
de un tipo anodino, casi sombra,
que se anticipa con probabilidad de uno a lo que le espera
en cada paso, de cada día, de cada mes, de cada año,
y que se conoce al dedillo las losetas de su barrio,
y que solo cuando bebe vislumbra la alegría
moldeando su rostro con un postizo seco de sonrisa de todo a cien.
Porque se convierte la vida en una fábrica de fabricar miedos y excusas,
de fabricar obligaciones y necesidades capitales.
Reales y tenebrosas, lo prometo, resultan para mí,
pero ridículas falsedades,
anacrónicos axiomas heredados,
para quien tiene el valor
de coger el primer puto tren con destino a ninguna parte,
para quien tiene el valor de demostrar
que la vida es un caos imposible de planificar
controlar ni pronosticar;
que un mundo nuevo aguarda,
una vida nueva,
que puede ser una mierda,
sí,
y probablemente lo sea,
o no,
pero al menos el sumatorio de tu vida
habrá alterado en algo sus factores.


Kalkbadan
Madrid, 6 de julio de 2014





Interesante visión, todo puede ser...
 
La valentía de la juventud suele ser una valentía espontanea, inconsciente..., la de la madurez, cuando se ejerce, es una valentía más "relativa", pues los riesgos son más conocidos y previsibles, y probablemente haya menos que perder; por eso pienso que cuando nos hacemos viejos es cuando más valientes deberíamos ser (y qué salga el sol por donde quiera ;))
Vuelvo a este excelente y lúcido poema, Andreas. ¡Un abrazo!
 
La valentía de la juventud suele ser una valentía espontanea, inconsciente..., la de la madurez, cuando se ejerce, es una valentía más "relativa", pues los riesgos son más conocidos y previsibles, y probablemente haya menos que perder; por eso pienso que cuando nos hacemos viejos es cuando más valientes deberíamos ser (y qué salga el sol por donde quiera ;))
Vuelvo a este excelente y lúcido poema, Andreas. ¡Un abrazo!
Te contestaré con tranquilidad. Solo sé que me ha llegado este comentario en un momento que es El momento. Ay, querido, si te contara. Y te contaré. Abrazo enorme, amigo.
 

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