La Casa Abandonada

Ángel Jesús Vazquez Ménde

Poeta recién llegado
LA CASA ABANDONADA

Me senté ante la puerta
de la casa abandonada
evocando tu figura
por el dintel enmarcada.

Y ante mis ojos compuse
viejas escenas pasadas
que, raídas por el tiempo,
ya las tenía olvidadas.

Mis oídos se llenaron
con las risas y canciones
que expresaban tu alegría,
sentimiento y emociones.

Y volví a ver la ternura
de tus ojos zalameros
y note sobre mis labios
aquellos besos primeros.

Y de nuevo vi mis manos
acariciando tu cuerpo,
abandonado al amor,
que nos juramos eterno.

Y reviví aquellas noches,
en que velaba tu sueño,
pidiendo a Dios que me hiciera
de tu pensamiento el dueño.

Y recordé aquel momento,
cuando la casa dejabas,
con la mirada perdida
porque la mía evitabas.

Y como si fuera un desgarro,
allá en el fondo del pecho,
sentí subir el dolor
desde el corazón maltrecho.

Y lloré mi desconsuelo,
ante la puerta cerrada,
allí sentado en el suelo,
de la casa abandonada.
 
Cuanta calidad encierran tus versos, sabes proyectar imagenes nitidas y comprensibles y eso no lo consigue cualquiera, realmente es para mi una gran sorpresa encontrar poesia de este calibre te felicito y te impulso a seguir pues veo que hay mucho en ti para dar
 
Muy bien conseguido el ritmo a través de la rima y la métrica, el sentimiento que evocan tus versos es triste pero lindo.

Atenta a tus tiernas palabras.

Dark Kiss.
 
Estas bellas rimas hacen que tu poema sea una melodia, hermosa melodía.
Encantada de leerte.
saludos,
:)
 
Ángel Jesús Vazquez Ménde,

Lindo nombre, triste pero precioso lo que leo entre tus letras. Una casa abandonada... colmada de recuerdos, evoca llantos, me ha gustado la inspiración y el producto final es perfecto.

Un abrazo,

Mariana B. Rivas Garabán

Ángel Jesús Vazquez Ménde;736485 dijo:
LA CASA ABANDONADA

Me senté ante la puerta
de la casa abandonada
evocando tu figura
por el dintel enmarcada.

Y ante mis ojos compuse
viejas escenas pasadas
que, raídas por el tiempo,
ya las tenía olvidadas.

Mis oídos se llenaron
con las risas y canciones
que expresaban tu alegría,
sentimiento y emociones.

Y volví a ver la ternura
de tus ojos zalameros
y note sobre mis labios
aquellos besos primeros.

Y de nuevo vi mis manos
acariciando tu cuerpo,
abandonado al amor,
que nos juramos eterno.

Y reviví aquellas noches,
en que velaba tu sueño,
pidiendo a Dios que me hiciera
de tu pensamiento el dueño.

Y recordé aquel momento,
cuando la casa dejabas,
con la mirada perdida
porque la mía evitabas.

Y como si fuera un desgarro,
allá en el fondo del pecho,
sentí subir el dolor
desde el corazón maltrecho.

Y lloré mi desconsuelo,
ante la puerta cerrada,
allí sentado en el suelo,
de la casa abandonada.
 

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