La Cicatriz Recuerda

Esler Jardiel Sobalvarro.

Poeta recién llegado
Así comienzan las heridas:

como la ilusión de un niño,
con saltos sentimentales
que retozan
como un potro
corcoveando
por primera vez.


En la médula de la existencia,
abren un punto en el espacio
donde el vacío
aprende a respirar.


Entonces
despierta el hervor de la vida.


Y el susto,
por primera vez,
conoce el miedo.


Es el Génesis.


Cada golpe
desgarra la inocencia,
o afina
su propio eco,
mientras la memoria
aprende,
en silencio,
la observancia
de los detalles.


La cicatriz recuerda.


La herida
solo duele una vez.


El eco,
en cambio,
permanece.


Lo que fue
ya no existe.


Pero cada trueno
llega
después del impacto.


Y es el estruendo
quien enseña
a otros
el lenguaje
de la herida.
 
Así comienzan las heridas:

como la ilusión de un niño,
con saltos sentimentales
que retozan
como un potro
corcoveando
por primera vez.


En la médula de la existencia,
abren un punto en el espacio
donde el vacío
aprende a respirar.


Entonces
despierta el hervor de la vida.


Y el susto,
por primera vez,
conoce el miedo.


Es el Génesis.


Cada golpe
desgarra la inocencia,
o afina
su propio eco,
mientras la memoria
aprende,
en silencio,
la observancia
de los detalles.


La cicatriz recuerda.


La herida
solo duele una vez.


El eco,
en cambio,
permanece.


Lo que fue
ya no existe.


Pero cada trueno
llega
después del impacto.


Y es el estruendo
quien enseña
a otros
el lenguaje
de la herida.
Las heridas emocionales siempre dejan eternas cicatrices.

Saludos
 
Esler, Llágrimas de plomo es un título de gran fuerza simbólica; desde su nombre anuncia una poesía donde la emoción adquiere peso, memoria y permanencia. En este poema, la herida no se presenta solamente como una ruptura, sino como un proceso iniciático: un Génesis oscuro donde la experiencia transforma la inocencia en conocimiento. Resulta especialmente significativa la oposición entre la herida y el eco, porque plantea que el dolor puede desaparecer como instante, pero sus resonancias continúan construyendo nuestra percepción del mundo. La imagen de la cicatriz como memoria dialoga con una tradición poética que entiende el cuerpo como archivo de la existencia. La madurez del lenguaje y la precisión de las metáforas revelan un proyecto literario profundo y coherente. Continúo con mucho interés el acercamiento a este libro y agradecería poder adquirir una copia cuando sea publicado. Si realizas una presentación, me encantaría asistir; ojalá puedas avisarme con tiempo para acompañar ese hermoso nacimiento editorial.

Abrazos en azul
 
Muchísimas gracias por una lectura tan atenta y generosa.


Me emociona especialmente que hayas percibido la intención que hay detrás de Lágrimas de plomo. Más allá de escribir sobre el dolor, mi propósito es explorar aquello que permanece después de él: la transformación, la memoria y la conciencia que dejan las heridas cuando dejan de ser solo sufrimiento.


Comentarios como el tuyo me recuerdan que la poesía encuentra su sentido cuando logra dialogar con otra sensibilidad. Saber que conectaste con esos símbolos y con esa arquitectura del poema es, para mí, uno de los mayores reconocimientos que puede recibir un autor.


Será un honor hacerte llegar un ejemplar cuando el libro vea la luz. Y, por supuesto, si realizo una presentación, estarás entre las primeras personas en ser invitadas.


Recibe un fuerte abrazo.
 
Esler, Llágrimas de plomo es un título de gran fuerza simbólica; desde su nombre anuncia una poesía donde la emoción adquiere peso, memoria y permanencia. En este poema, la herida no se presenta solamente como una ruptura, sino como un proceso iniciático: un Génesis oscuro donde la experiencia transforma la inocencia en conocimiento. Resulta especialmente significativa la oposición entre la herida y el eco, porque plantea que el dolor puede desaparecer como instante, pero sus resonancias continúan construyendo nuestra percepción del mundo. La imagen de la cicatriz como memoria dialoga con una tradición poética que entiende el cuerpo como archivo de la existencia. La madurez del lenguaje y la precisión de las metáforas revelan un proyecto literario profundo y coherente. Continúo con mucho interés el acercamiento a este libro y agradecería poder adquirir una copia cuando sea publicado. Si realizas una presentación, me encantaría asistir; ojalá puedas avisarme con tiempo para acompañar ese hermoso nacimiento editorial.

Abrazos en azul
Querida Guadalupe:


Muchas gracias por la profundidad y la generosidad de tu lectura. Me emociona saber que encontraste en el poema esas capas de significado que intenté sembrar entre el silencio, la memoria y la herida.


Has captado con gran sensibilidad el corazón de Lágrimas de plomo: ese tránsito donde el dolor deja de ser únicamente sufrimiento para convertirse en conocimiento. La cicatriz, más que una marca, es la evidencia de que la vida también escribe sobre nosotros.


Tus palabras me animan a seguir trabajando con el mismo rigor y la misma honestidad en este libro. Será un verdadero honor avisarte cuando la obra vea la luz; me encantaría que pudieras acompañar su presentación y, por supuesto, reservaré un ejemplar para ti.


Gracias por regalarle tiempo y pensamiento a mi poesía. Lecturas como la tuya hacen que el diálogo entre quien escribe y quien lee continúe mucho después del último verso.


Un fuerte abrazo, también en azul.


Esler
 

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