Minona
Poeta fiel al portal
Continúa la ciudad
olvidándose en la orilla.
Continúa la ciudad
alborotando a los niños
en esas tardes de enormes alas.
Huele a alquitrán, a cara sucia,
a sal negra.
En las habitaciones apretadas,
sobreviven los soldados del miedo.
Pero, allí en las barcas,
los guerreros del amanecer,
recuperan el soplo de la ola,
llenos de oxígeno sus pechos.
Continúa la ciudad,
olvidándose cosas en la orilla:
una sirena agonizante, una luna rota,
un gato cojo, un primer beso …
Pero ¡Cuánto placer en la inmensidad azul!
¡ en la estrella errática del Sur!
olvidándose en la orilla.
Continúa la ciudad
alborotando a los niños
en esas tardes de enormes alas.
Huele a alquitrán, a cara sucia,
a sal negra.
En las habitaciones apretadas,
sobreviven los soldados del miedo.
Pero, allí en las barcas,
los guerreros del amanecer,
recuperan el soplo de la ola,
llenos de oxígeno sus pechos.
Continúa la ciudad,
olvidándose cosas en la orilla:
una sirena agonizante, una luna rota,
un gato cojo, un primer beso …
Pero ¡Cuánto placer en la inmensidad azul!
¡ en la estrella errática del Sur!