La Dama de Hielo
Hay infiernos fríos
donde los demonios congelan las llamas,
donde los tridentes se forran de escarcha
y los cristales glaciares crucifican el alma.
Hay infiernos fríos que entumecen el amor
y convierten en gélidos vientos la pasión.
Impávida mujer de hielo,
tu emoción se congeló ante alguna traición
para no sentir el ardiente dolor,
ante las mentiras del engaño repetido
y preferiste el indoloro hielo en tu corazón.
Mujer con insensibles ovarios de nieve
y congelada postura de refrigerador,
andas por un mundo de soles y veranos
con tu aterido invierno interior,
fría e insensible al humano calor.
Tú odias el amor que se te ofrece
y que pudiera derretir tu corazón.
Convertiste en un helado témpano
tu otrora femenina condición.
¿Qué caricia podrías regalarle
a un hombre que anhelase tu pasión,
sin que tu mano llegue a quebrarse
frágil y cristalina como el hielo,
privada de auténtica emoción?
Tal vez una tibia llovizna
de pasiones dormidas
pueda derretir tu hielo interior.
Tal vez un beso ardoroso y distinto
sea tu salvación,
si desde las níveas entrañas
de tu emoción helada
volviera de nuevo
a nacer
el amor.
Del libro Las Huellas del Tiempo
Hay infiernos fríos
donde los demonios congelan las llamas,
donde los tridentes se forran de escarcha
y los cristales glaciares crucifican el alma.
Hay infiernos fríos que entumecen el amor
y convierten en gélidos vientos la pasión.
Impávida mujer de hielo,
tu emoción se congeló ante alguna traición
para no sentir el ardiente dolor,
ante las mentiras del engaño repetido
y preferiste el indoloro hielo en tu corazón.
Mujer con insensibles ovarios de nieve
y congelada postura de refrigerador,
andas por un mundo de soles y veranos
con tu aterido invierno interior,
fría e insensible al humano calor.
Tú odias el amor que se te ofrece
y que pudiera derretir tu corazón.
Convertiste en un helado témpano
tu otrora femenina condición.
¿Qué caricia podrías regalarle
a un hombre que anhelase tu pasión,
sin que tu mano llegue a quebrarse
frágil y cristalina como el hielo,
privada de auténtica emoción?
Tal vez una tibia llovizna
de pasiones dormidas
pueda derretir tu hielo interior.
Tal vez un beso ardoroso y distinto
sea tu salvación,
si desde las níveas entrañas
de tu emoción helada
volviera de nuevo
a nacer
el amor.
Del libro Las Huellas del Tiempo