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Tragicomedia o lo que salga, de La dama del balcón.

Eratalia

Con rimas y a lo loco
En este nuevo hilo de interactiva vamos a construir una historia, divertida, loca, absurda, retorcida, jocosa o desopilante... como queráis.
YO, que soy la instigadora la voy a empezar con un sonetillo que acabo de escribir y que me ha dado la idea porque es como una introducción a la acción.
Tenemos una dama que escribe y recita versos en su balcón.
Nosotros somos vecinos del pueblo (o algún turista) O algún lagarto al sol con potestad del habla. Cada quién sea quien quisiere.

Normas:

Las rimas no tienen por qué enlazarse; si se quiere, pues bien, si no, pues nada.

Las estrofas a gusto del escribidor, de arte mayor o menos (o sin arte ninguno, con tal de que sean rimadas).
Cada participante puede poner como mínimo un pareado y como máximo 16 versos (por ejemplo, que fueran 4 redondillas) Entre dos y 20, por si son dos décimas; a gusto del consumidor (esto es consensuable).

NORMA BÁSICA E INELUDIBLE: El contenido ha de estar enlazado con lo anterior, en el argumento. No podemos estar hablando de la historia de Doña Petronila y que el siguiente salga hablando de un elefante en la selva tropical (podría ser siempre y cuando Doña Petronila se hubiera ido de safari).
Es indispensable pedir la vez para que uno no se lleve a la protagonista de safari y el otro diga que en ese mismo momento estaba en el entierro de su abuela.

El que vaya a participar pone YO SIGO debajo de la última estrofa que haya, y cuando lo tenga escrito edita el "YO sigo" para que en su lugar aparezca lo que acaba de escribir (y no lo dejéis todo perdido de "yosigos" sin borrar). El que viene a seguir y se encuentra con el YOSIGO, se espera pacientemente.
No sé si me he dejado algo en el tintero.

SED DISCIPLINADOS.

Arriba el telón y que comience el show!



LA DAMA DEL BALCÓN

dama en balcon.jpg


Vive en la plaza una dama
que se asoma a su balcón
y con extraña pasión
versos sin tregua declama.

Un pájaro en una rama
la escucha con devoción,
es un alegre gorrión
que contempla el panorama.

¿Quién será la dama aquella
de los versos encendidos
que recita alegremente?

¿Le habrá dado a la botella,
dicen todos sorprendidos,
o estará un poco demente?


ooo
 
Última edición:
Los sudores de la frente
se enjuga con un pañuelo
Rodrigo cuando se adentra
en la placita del pueblo;
van las vacas por delante
con las cabras y carneros
y él montando en un caballo,
de ala ancha su sombrero.

Él ve entonces a la dama
asomada en el balcón
y prendado se ha quedado
de tan hermosa visión.
Con el ruido de balidos
no oye su declamación
mas entre un y otro mugido
vuela su imaginación.


Philipp-Peter-Roos-Rosa-di-Tivoli_1621613481_5350.jpg
 
Última edición:
Una mañana lloraba
al declamar al los vientos
han llegado al pueblo cientos
de tipos con mala baba,
me han llamado con la aldaba
a la puerta de mi casa,
ay que ver que mala raza,
quieren declamar también,
no puede ser que haya cien
declamando en mi terraza.
 
Última edición:
(Vecina de la recitadora viendo a Rodrigo llegar a la plaza)

Oigo esquilas de ganado
que están llenando la plaza,
voy un rato a la terraza,
a ver si es un extraviado
que por aquí se desplaza.

Parece ser un buen mozo
y debe venir de lejos…
¿Se quedará a los festejos?
¡Qué ilusión y qué alborozo,
podría tirarle los tejos!

Desde aquí yo no controlo
si es apuesto este vaquero,
el ala de su sombrero
es lo que veo tan solo…
Me asomo sin protocolo.


ooo


 
Última edición:
Va Rodrigo, el ganadero,
a una esquina de la plaza
y divisa en la terraza
dos ojos como luceros.
Se acerca al abrevadero
y cuando el agua bombea
es posible que se vea
que sus brazos son fornidos,
ojos verdes, comedidos,
que una cicatriz afea.

Van las bestias a beber
y en ese silencio breve
algún verso se le acerca
y fingiendo no querer
se movió con paso leve
para ponerse más cerca.





 
(La primera aparición de Melodía, en el balcón)

¡Ay, qué buena inspiración
tuve anoche en un momento!
Se me llenó de contento
y alegría el corazón.

Y me di cuenta enseguida
de que los versos brotaban;
las musas me susurraban,
debo ser una elegida.

Así que hoy, sin demora,
le recitaré a los vientos
versos y versos, a cientos,
con mi voz cautivadora.

 
Última edición:
Digo, como que me llamo
Don Nicasio Tragacete,
que esa dama está en un brete
que es, de su pecho, un reclamo.
A la joven, yo le inflamo
su pasión intelectual.
El dilema es un chaval
basto, rudo y musculoso,
que le brinda muy gustoso
su fibra más pasional.

Con mis versos imagina
turgencias de fantasía.

¡Las consumas, Melodía,
con el mozo de mi inquina!
 
Última edición:
(La dama, Melodía, ajena a todo, en lo suyo, declamando a voz en grito)


Yo le canto a la alborada
o al humilde caracol
y también me inspira un bol
de kéfir con mermelada
y la seda de mi almohada.

Y ese pájaro anodino
que me contempla en la rama,
y el ciervo que, en celo, brama,
y el gato de mi vecino,
Pirulí, creo que se llama.

Por cierto que hace un buen rato
lo he visto merodeando
al tiempo que iba maullando
-lo que suele hacer un gato-

y de leche le di un plato.



ooo
 
Última edición:
Don Nicasio Tragacete, desesperado, pone en acción sus conocimientos químicos con el viejo truco de la poción.

"Espero paciente mi cita
literaria con Melodía.
Mañana se irá mi sequía
de viudo que a nadie ya excita.

Ya le formulé una poción
de carácter afrodisíaco.
No es que sea piromaníaco,
mas le quemaré el corazón.

Es sagrado el té de las dos.
Lorca, Borges, Rueda, Machado
y Martí serán mis testigos.

Dos gotas y sus veintidós
confluirán en verso crispado

de lúbrica piel sin abrigos."
 
Última edición:
(Pirulí, que ya se siente
propietario del espacio,
abre un ojito despacio,
y a Nicasio muestra el diente)


-Ese vejete atrevido
que hace rato se pasea
mira arriba y se babea
me resulta conocido
Parece que está chalado
dejó un tazón olvidado...

Ay! que cosa le habrá echado
a este té que me he bebido
hoy las gatas del tejado
llevarán su merecido....
 
Última edición:
(Melodía tropieza con el tazón vacío que Pirulí se ha bebido)



Ay!, ¡que por poco me mato!
Tropecé con un tazón.
Como no haya sido el gato
que lo trajo hasta el balcón...
por cierto, es feo y barato.
(No digo el gato, el tazón).

Y mientras, sigo soñando
con que venga un trovador
que me vaya dedicando
sus dulces versos de amor,
pero ya me estoy cansando,

¡qué penita y qué dolor!

ooo
 
Última edición:
(Soliloquio de la vecina de al lado, tirándose de los pelos y harta de recitales)


Otra vez nuestra vecina
recitando cual posesa,
dándose aires de marquesa.
¿Pero es que nunca termina?
¡Mira que se me atraviesa
y le estoy tomando inquina!

Desde una hora temprana
dale que te pego al verso;
¡De la noche a la mañana!
Parece un modo perverso
de comenzar la semana,
no es una actitud cristiana.

Lo peor es que recita
como siempre a voz en cuello.
¡Es una cosa inaudita!
y hasta se me eriza el vello,
pero es que esta señorita

es tonta desde chiquita.
 
Última edición:
(Pirulí maulla despacio,
mientras se lame el pelaje)

-No olvidaré mientras viva
esta noche tan activa
ojalá venga Nicasio
traiga más de ese brebaje
con el que el viejo se dopa
porque perdí el que tenía

A la hora en que dormía
la doña salió al balcón
de un puntapiés mi tazón
pateado a quemarropa
fue a parar sobre la ropa
que la vecina tendía

Esa misma, la María
la que sancocha el pescado
que a veces yo me he robado
cocina rico la arpía.
 
Última edición:
“La notaba un poco ausente
a mi dulce Melodía.
Mi poción de porquería
no debió ser tan potente.

¿Es que habrá gato encerrado?
¿De qué se queja María?
¿De la alta poesía?
¿Por qué tembló mi tejado?”

Don Tragacete, abrumado,
no advirtió que una tormenta
de la que al cielo revienta
iba a pillarlo en el prado.

En su diaria caminata,
ya lejos de su comarca,
debía esquivar la Parca

para no estirar la pata.
 
Última edición:
(Melodía habla con su madre y le cuenta sus cuitas y lo que ha sucedido la noche anterior)


—Escúchame, madre mía,
¿te cuento lo que ha pasado?
Mi ventana ha golpeado,
anoche, mientras dormía,
una piedra que venía
con un papel arrugado.

“Tú me tienes envovado,
mi adorada Melodía”.
Eso es lo que allí ponía:
y lo escribe un iletrado,
que ha de ser algún tarado,
con faltas de ortografía.

Dame tu opinión al punto.
¿Quién el osado será,
qué intenciones llevará?
Porque yo no lo barrunto;
todo esto es un raro asunto...
¿Piensas que me acosará?

¿Será del pueblo, quizá
algún patán cejijunto?
¿O el ánima de un difunto
venida del más allá?
¡Me desmayo en el sofá,
que a este rollo no me apunto!




 
Última edición:
UN ENTREACTO PARA LAS PALOMITAS.

Como está algo vago el numen
y las musas del Parnaso
en este momento paso
a hacer algo de resumen.

Y así de esta forma sigo
metido ya en esta trama
y me encuentro que una dama
está en un balcón consigo.

De hermosa voz femenina,
la calle llena del verso
y por no mostrar lo terso
pudorosa no se inclina.

Desde detrás del telón
entra Rodrigo en escena
y ante el poema que suena
vuela su imaginación.

Con uno no, con un ciento
un tal Torres intervino:
¿Serían más de un vecino
queriendo unirse al evento?

Además entre el tumulto
aparece un caballero
por las alas del sombrero
su rostro quedando oculto.

Curiosa está la rapsoda
y algo por dentro le arde:
—“Lo descubriré esta tarde
recitándole una oda.

Rodrigo tiene de oficio
el de criar su ganado
y unas reses ha llevado
¿tal vez para el sacrificio?

—¡Ay, —se dice el pobre hombre,
pues tiene una cicatriz
que se hiciera de aprendiz
y le afea hasta su nombre.

Mientras el ganado abreva
versos vuelven a sonar
y él no para de pensar:
“¡No me caerá esa breva!”

Toma forma ya el relato
y el tiempo no se detiene
hasta tal punto que viene
sorpresivamente un gato.

Y Melodia se nos pira
sin tener sueño a la cama,
pues allí mejor reclama
a la musa que la inspira.

A Nicasio Tragacete,
don Ermenegildo trae
y pronto se nos distrae
este verdoso vejete.

Melodia, en tanto, divaga
echada sobre su lecho
buscando dentro del pecho
algo que la satisfaga.

Y su instinto femenino
de tanto amor está lleno
que intenta ponerle freno
con mimos a aquel minino.

Y mira su reloj Casio®️
que le da la hora justa
pensando que no le gusta
el plan del tal don Nicasio.

Ya que en este ínterin hizo
para abrirle el corazón
dulcísima una poción
de un potente bebedizo.

Lo prueba el gato y maúlla
yendo detrás de las gatas
y todas se van por patas;
ninguna hay que no huya.

Melodia sale al balcón
y acalorada se ve
pegándole un puntapié
al susodicho tazón.

Habla sola la vecina
y ella misma se contesta:
—Tengo que arrearle a esta
que hasta el sueño me lo arruina.

Estamos ya más de cuatro;
siga, pues, esta función,
pero antes bajo el telón,

en intermedio el teatro.
 
Ahora que está el mundial
de futbol por estos lares,
todos los aficionados,
—para bien o pára mal—
por toditos los lugares
se les ve como alocados.

Gritan, bailan, echan porras
y se olvidan de problemas,
—esos pueden esperar—
visten como las cotorras
y solamente de temas
de futbol quieren hablar.

 
Última edición:
(Dejamos las consecuencias en "tiempo real" de la tormenta. Las secuelas... el Altísimo dirá)

… y la tormenta eléctrica arreciaba,
salvaje y con vigor inusitado.
Tragacete en el campo, abandonado,
a su suerte de Muerte le escapaba.

El relámpago las vacas incendiaba,
provocando un potente olor a asado
y Rodrigo saltó, desesperado,
de aquel granero que se desplomaba.

Sobrevivió, por fuerte, la caída
aquel fiero adalid de Melodía.
La joven supo que Nicasio, ausente,

tal vez bajo la lluvia fenecía.
Un raro amor por él quizá sentía.

El gato no era el único demente.
 
Última edición:
Baja al pueblo Pepe, el pastor, ajeno de todo lo ocurrido observa una muchedumbre mirando un balcón, pero no hay nadie.

¿Que será que pase ahora?
¿Estarán leche comprando?
Me acercaré caminando
como quien pide la hora
vaya a ser que en mi demora
me haya de beber la leche
cuando quiero un escabeche
con atún de la almadraba,
se me va caer la baba
en cuanto el diente le eche.
 
Última edición:
Sigo. A ver si nos organizamos. Recordemos que es un maximo de dieciséis versos la cosa.

Don Nicasio, al ser hombre memorioso,
sopesó la intrincada situación.
Rodrigo a salvo, y el gato bribón
siempre a punto de un lío muy jocoso.

La tormenta ha cesado.
Pepe, el pastor, es toda conjetura.
Se indaga varias cosas con soltura
y María, por suerte, se ha calmado.

Pero hubo una pedrada y una nota
de un amor que sin dudas poco lee.
Es posible que el tema le acarree
a la muchacha de ventana rota

algo más que un vahído juvenil.
No es Nicasio de andar a los piedrazos.
Siempre son los picaronazos

mocitos de esto loco y pastoril.
 
Última edición:
Al rato sale Melodía al balcón, Pepe se da cuenta que nadie está vendiendo leche.

Menos mal que es Melodía
la muchacha de la Antonia,
habrá ido a echarse colonia
¿Que dice de poesía?
¿Que pasó mientras dormía?
¿Que dice del cejijunto?
Buenos asuntos barrunto,
no vende leche al tendido,
el producto está vendido
si con ellos me rejunto.
 
Última edición:
(El minino Pirulí, testigo mudo de cuanto acontece...)

No me han comprado ni leche
por fortuna la vecina
refrescando en la cocina
se ha dejado el escabeche
ya me birlé una sardina.
de un caldero destapado
me borro con mi banquete

Vi a María en el tejado
espiando aTragacete,
el viejo entraba al retrete
hasta los huesos calado.
¿Algo malo habrá pasado
que hasta le sangra el juanete?
 
Última edición:
¡Ay hija! el vidrio han roto
y lo he mandado a arreglar
ya no armes más alboroto
tu padre se va a enojar.

Pues si se llega a enterar
es posible que te rete
y te vaya a castigar
si no te mete un moquete.

Ya sabes que es muy celoso
pensará que tú has buscado
que alguien se muestre animoso
de mandarte algún recado.

Será mejor que al balcón
no salgas por el momento
yo sé que te da emoción
lanzar tus versos al viento.

Pero puede ser la causa
de ese turbio atrevimiento.
A tu inspiración encausa

a escribir un documento.

Perdón, me pasé de versos, pero eran los estrictamente necesarios.
 
Última edición:
(Melodía mesándose los cabellos ante la imposición de su madre)

¿Que no me asome al balcón?
Si no puedo declamar
de aquí me habré de marchar,
es la única solución.
Miedo me da ese bribón,
por si es algún majareta.
Hago presta mi maleta
y me marcho a toda prisa
a casa de tía Felisa,
sabes que ella es muy discreta.

No puedo seguir aquí
porque la gente murmura,
si me lo ha dicho hasta el cura,
que con tanto frenesí
declamar yo no debí.
Y si sabéis, por favor,
quién ha sido el trasgresor,
decidle que lo perdono,
pero que el pueblo abandono

por decoro y por pudor.


(Hace mutis por el foro)
 
Última edición:
Toma un descanso la musa
de Melodia un periquete
y duda de Tragacete
por la elegancia que usa.
¿Y si del señor rehusa
y luego es un caballero
teniendo además dinero
en una cuenta abultada?
confusa e ilusionada,

aun no siendo ella un florero.

Pasea Melodia por la estancia balconada pensativa.
 
Última edición:
“Solo de ochenta y cinco añitos verdes
disto de Tragacete, que es riquillo”,
pensaba Melodía en el banquillo.
“¿Y si luego, mi numen, te remuerdes?”

Insultando al felino y maldiciendo
a un crónico juanete ya infectado,
Nicasio Tragacete, horrorizado,
se enteró que la niña está partiendo

rumbo a lo de Felisa, a quien conoce
desde sus épocas de perdición:
su sexo era de múltiple elección.
Tal vez aquella tía desemboce

ese turbio pasado de bochorno,
y ya Pepe, Rodrigo y hasta el gato
de Melodía obtienen mejor trato.

Cree que el Diablo le prepara el Horno.
 
Última edición:

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