Julius 12
Poeta que considera el portal su segunda casa
De la mariposa en la quilla del carrusel,
añoro el ascenso al piso disuelto;
la arena me abandona entre tus dedos
en la débil tibieza de tu sigilo
y en el otro giro de la virgen selvática,
clausura de nuevo la consciencia evanescente.
- No culpes a la temblorosa madrugada
de los miedos y de las rugosas percepciones.
Después del sueño breve, alegras la noche:
con tu manera sedosa, expanden el tiempo
de todas las horas mientras tus pasos
livianos disipan el cuarto...
Con afán inexorable fluyen tus rubores
y en mi extravío y en mi desmesura
hablan sonidos guturales, deformes,
aparto mi voz de ti, aunque tu vital carrera
merece la devoción sagrada...
En la incontenible bruma de oraciones
reaparecen caras sonrientes, pasos atropellados,
por eso acudiré a la indignación del dedo meñique.
Tal vez entiendas fantástico Elfos...
"Duende dormido sin corona" mendigo indagador
del extravío: la figura tétrica doblo en la esquina
sin retorno.
Tal vez las monerías del payaso, despierten
desilusiones en el espasmo,
tal vez, escabullendo en el último devocionario.
¿No es escabroso dejarse ir en la inquietud?
¿ No es horrible morir en la intensidad jadeante
de la columna tumbada?
¿ Y en la embriaguez del cáliz tan amado?
¿ y en el piadoso coro de rótulas prosternadas?
El pacto crecerá como el nogal y con el Vía Crucis
cerrara desdichada la jornada...
añoro el ascenso al piso disuelto;
la arena me abandona entre tus dedos
en la débil tibieza de tu sigilo
y en el otro giro de la virgen selvática,
clausura de nuevo la consciencia evanescente.
- No culpes a la temblorosa madrugada
de los miedos y de las rugosas percepciones.
Después del sueño breve, alegras la noche:
con tu manera sedosa, expanden el tiempo
de todas las horas mientras tus pasos
livianos disipan el cuarto...
Con afán inexorable fluyen tus rubores
y en mi extravío y en mi desmesura
hablan sonidos guturales, deformes,
aparto mi voz de ti, aunque tu vital carrera
merece la devoción sagrada...
En la incontenible bruma de oraciones
reaparecen caras sonrientes, pasos atropellados,
por eso acudiré a la indignación del dedo meñique.
Tal vez entiendas fantástico Elfos...
"Duende dormido sin corona" mendigo indagador
del extravío: la figura tétrica doblo en la esquina
sin retorno.
Tal vez las monerías del payaso, despierten
desilusiones en el espasmo,
tal vez, escabullendo en el último devocionario.
¿No es escabroso dejarse ir en la inquietud?
¿ No es horrible morir en la intensidad jadeante
de la columna tumbada?
¿ Y en la embriaguez del cáliz tan amado?
¿ y en el piadoso coro de rótulas prosternadas?
El pacto crecerá como el nogal y con el Vía Crucis
cerrara desdichada la jornada...
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