La desconocida

Lo primero, que me encantó este paseo en plena naturaleza y ese ojo observador del entorno y de los que en él habitan.
Lo segundo, que siempre hay rincones que atrapan nuestra mirada, y quienes los habitan nos atrapan doblemente.
Lo tercero, que es un placer que nos atrape una mirada que haga volar nuestra imaginación.
Y para finalizar, que fue un placer leerte en este romance triple y polimétrico que deja un muy buen colorido en la mirada.
Un saludo, Luis, hasta tus tierras.
...y que no desaparezcan nunca ni los parques ni sus moradores.
A veces esas cosas ocurren y los paseantes curiosos y desocupados, si están atentos, descubriran que son capaces de "ver", aunque su costumbre sólo sea "mirar".
Un abrazo. LUIS.
 
Abierto al sol de la mañana,

dando, como siempre, mi paseo

bajo la fronda verde de castaños,

entre las margaritas del sendero.

Allá a lo lejos, un banco,

el trote juguetón de un perro,

un hombre que lee el periódico,

una mujer que se atusa el pelo.


En el verde prado

contra el tronco de un árbol apoyada,

la cabeza baja, leyendo un libro,

una muchacha estaba.

Al pasar a su lado,

mientras la miraba,

descansando la lectura,

levantó la niña la cara.


Y me vi en sus ojos…

Ojalá nunca lo hiciera

que en ellos preso quedara

sin saber de qué manera.

Ya no vivo más

que en la dura espera

de lograr una sonrisa,

una palabra que me diera.


Y en mi desdicha lisonjera,

reconozco ser feliz,

claro, a mi manera,

pues amándola en silencio

ninguna cosa temiera

salvo que llegue un día

en que del parque desapareciera.
Tu poemas está rodeado de misterio y amor, grato leerte
 
Abierto al sol de la mañana,

dando, como siempre, mi paseo

bajo la fronda verde de castaños,

entre las margaritas del sendero.

Allá a lo lejos, un banco,

el trote juguetón de un perro,

un hombre que lee el periódico,

una mujer que se atusa el pelo.


En el verde prado

contra el tronco de un árbol apoyada,

la cabeza baja, leyendo un libro,

una muchacha estaba.

Al pasar a su lado,

mientras la miraba,

descansando la lectura,

levantó la niña la cara.


Y me vi en sus ojos…

Ojalá nunca lo hiciera

que en ellos preso quedara

sin saber de qué manera.

Ya no vivo más

que en la dura espera

de lograr una sonrisa,

una palabra que me diera.


Y en mi desdicha lisonjera,

reconozco ser feliz,

claro, a mi manera,

pues amándola en silencio

ninguna cosa temiera

salvo que llegue un día

en que del parque desapareciera.
El parque siempre deja paseos inolvidables a través de las personas que son ajenas, pero afines a la vez cuando llegan tan hondo, aún sin saberlo. Qué gusto da leerte Luis en este bello poema. Un saludo y gran abrazo.
 
El parque siempre deja paseos inolvidables a través de las personas que son ajenas, pero afines a la vez cuando llegan tan hondo, aún sin saberlo. Qué gusto da leerte Luis en este bello poema. Un saludo y gran abrazo.
Muchas gracias Nancy, por dedicar este cariñoso comentario a mis versos. Sabes de mi vena romántica, y por este tipo de poemas; no puedo evitarlo. Tu presencia en ellos es un lujo. Besos.
Luis.
 
Abierto al sol de la mañana,

dando, como siempre, mi paseo

bajo la fronda verde de castaños,

entre las margaritas del sendero.

Allá a lo lejos, un banco,

el trote juguetón de un perro,

un hombre que lee el periódico,

una mujer que se atusa el pelo.


En el verde prado

contra el tronco de un árbol apoyada,

la cabeza baja, leyendo un libro,

una muchacha estaba.

Al pasar a su lado,

mientras la miraba,

descansando la lectura,

levantó la niña la cara.


Y me vi en sus ojos…

Ojalá nunca lo hiciera

que en ellos preso quedara

sin saber de qué manera.

Ya no vivo más

que en la dura espera

de lograr una sonrisa,

una palabra que me diera.


Y en mi desdicha lisonjera,

reconozco ser feliz,

claro, a mi manera,

pues amándola en silencio

ninguna cosa temiera

salvo que llegue un día

en que del parque desapareciera.



Dulce, tierna y etérea ilusión, bella, bellísima página del parque.
Es como si tus versos capturaran un momento místico, una mirada, un conexión espiritual.
Me gustan las historias donde los ojos son como puentes entre las almas, y donde el contexto es ameno, cómplice y gentil de las pequeñas, inmensas cosas que tocan el corazón.
Nunca dejes de contar tus cuentos, que esta lectora fiel sigue disfrutando de tus tesoros de literatura, que la inspiración te acompañe, porque tu pluma no puede faltarme, no me puede faltar a mi, ni a todo este portal.
Te admiro, no te olvides.
Te envío un abrazo de finde, feliz de haberte encontrado :)
 
Dulce, tierna y etérea ilusión, bella, bellísima página del parque.
Es como si tus versos capturaran un momento místico, una mirada, un conexión espiritual.
Me gustan las historias donde los ojos son como puentes entre las almas, y donde el contexto es ameno, cómplice y gentil de las pequeñas, inmensas cosas que tocan el corazón.
Nunca dejes de contar tus cuentos, que esta lectora fiel sigue disfrutando de tus tesoros de literatura, que la inspiración te acompañe, porque tu pluma no puede faltarme, no me puede faltar a mi, ni a todo este portal.
Te admiro, no te olvides.
Te envío un abrazo de finde, feliz de haberte encontrado :)
Ya ves un pequeño cuento que intenté poner en versos. Esos instantes fugaces en que te cruzas con alguien, ese desconocido y piensas como podría haber sido la vida si se hubiese compartido con esa persona. A veces simplemente te reconforta hallar a alguien con quien te cruzas cada día, te saludas sin más y tienes en la distancia esa sensación de un mundo conocido y amable. Seguramente por eso cuento estas historias. Y probablemente porque siempre he sabido que en algún sitio habrá al menos una persona que cuando las lea piense en mí y se imagine lo que yo siento. Gracias por tu paso y por dejarme siempre un hermoso regalo. Buen fin de semana. Espero que tengas letras bellas para compartir.
Un beso.
Luis.
 
Abierto al sol de la mañana,

dando, como siempre, mi paseo

bajo la fronda verde de castaños,

entre las margaritas del sendero.

Allá a lo lejos, un banco,

el trote juguetón de un perro,

un hombre que lee el periódico,

una mujer que se atusa el pelo.


En el verde prado

contra el tronco de un árbol apoyada,

la cabeza baja, leyendo un libro,

una muchacha estaba.

Al pasar a su lado,

mientras la miraba,

descansando la lectura,

levantó la niña la cara.


Y me vi en sus ojos…

Ojalá nunca lo hiciera

que en ellos preso quedara

sin saber de qué manera.

Ya no vivo más

que en la dura espera

de lograr una sonrisa,

una palabra que me diera.


Y en mi desdicha lisonjera,

reconozco ser feliz,

claro, a mi manera,

pues amándola en silencio

ninguna cosa temiera

salvo que llegue un día

en que del parque desapareciera.
Una imagen que te devuelve ese espíritu libre y soñador en donde el amor siempre florece. Saludos cordiales para ti Luis.
 

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