La enfermedad no está en el sombrero
está monteadentro
vorágine como entrañas repetitivas
rosarios de cuentas al contador perfecto
con dedos criminales al gatillo sincero
jurisconsultos de concreto
con largas extremidades
para las ofrendas narco_políticocelestiales.
La enfermedad no está en el sombrero
está en las cuchumil espinas del alfabeto
tortura ríoarriba de las palabras
encontronazo del sediento y el abrevadero de lógico cianuro
desde cuando desvanezca una migaja de fe.
La enfermedad no está en el sombrero
está en la capacidad multitotal
de recrear la extinción
paganos latidos, como huevos fritos del contexto
desde cuando las bombas incen_diarias
recubran capitales verdes de ogros infecto_medioambientalistas
páramos de muerte
en la hora y en la hora de nuestra vida destituida.
La enfermedad no está en el sombrero
está monteadentro
está en las cuchumil espinas del alfabeto
está en la capacidad multitotal
de recrear la extinción
está en los pútridos ramages
de ambicioso cerebro.
está monteadentro
vorágine como entrañas repetitivas
rosarios de cuentas al contador perfecto
con dedos criminales al gatillo sincero
jurisconsultos de concreto
con largas extremidades
para las ofrendas narco_políticocelestiales.
La enfermedad no está en el sombrero
está en las cuchumil espinas del alfabeto
tortura ríoarriba de las palabras
encontronazo del sediento y el abrevadero de lógico cianuro
desde cuando desvanezca una migaja de fe.
La enfermedad no está en el sombrero
está en la capacidad multitotal
de recrear la extinción
paganos latidos, como huevos fritos del contexto
desde cuando las bombas incen_diarias
recubran capitales verdes de ogros infecto_medioambientalistas
páramos de muerte
en la hora y en la hora de nuestra vida destituida.
La enfermedad no está en el sombrero
está monteadentro
está en las cuchumil espinas del alfabeto
está en la capacidad multitotal
de recrear la extinción
está en los pútridos ramages
de ambicioso cerebro.