David Valdés Estrada
Fantasma sin número
Vie 17 agosto 07
En la sala de espera de un quirófano
pocas cosas pueden sucederse,
sólo desear de nuestro paciente
el mejor resultado.
También se pueden mirar familiares preocupados
y otros que no lo están tanto,
personas dormidas, mosquitos contra el ventanal
como pelotas de ping pong rebotando
y tal vez preguntarse porqué la secretaria que da informes
después de dos horas no ha vuelto a su lugar de trabajo.
Hojear un libro de LoveCraft colaborando
u otro de Juan Ramón Biedma
que largo me falta por acabarlo.
Tal vez podría escribir un poema
para la doctora rubia
que por la ventana
en dos ocasiones
ha pasado.
Ella tiene un taquitoscopio
colgado de su delicado cuello,
¿podrá algún día
mi corazón decirle a ella
lo que adentro ha despertado?
Decirle que encantado estaría
por llevarla al cine un día nublado,
y ver una mala película
y buscar el motivo
para que mis labios
por sus labios sean besados.
Momento, un momento,
ya son tres veces y ella me ha mirado
Carajo, ya son cuatro
y regresa con un celular hablando.
No era difícil imaginar
que tendría un centinela
de sus sueños y caprichos
a su lado;
es realmente hermosa.
Cómo será,
qué hará para sus días iluminarlos,
¿le besará los ojos,
le demostrará cuánto la ama a diario?
Son demasiadas las especulaciones
y tan vagas mis certezas,
lo único que sé de cierto
es que han pasado veinte minutos
y ella aún no ha regresado.
pocas cosas pueden sucederse,
sólo desear de nuestro paciente
el mejor resultado.
También se pueden mirar familiares preocupados
y otros que no lo están tanto,
personas dormidas, mosquitos contra el ventanal
como pelotas de ping pong rebotando
y tal vez preguntarse porqué la secretaria que da informes
después de dos horas no ha vuelto a su lugar de trabajo.
Hojear un libro de LoveCraft colaborando
u otro de Juan Ramón Biedma
que largo me falta por acabarlo.
Tal vez podría escribir un poema
para la doctora rubia
que por la ventana
en dos ocasiones
ha pasado.
Ella tiene un taquitoscopio
colgado de su delicado cuello,
¿podrá algún día
mi corazón decirle a ella
lo que adentro ha despertado?
Decirle que encantado estaría
por llevarla al cine un día nublado,
y ver una mala película
y buscar el motivo
para que mis labios
por sus labios sean besados.
Momento, un momento,
ya son tres veces y ella me ha mirado
Carajo, ya son cuatro
y regresa con un celular hablando.
No era difícil imaginar
que tendría un centinela
de sus sueños y caprichos
a su lado;
es realmente hermosa.
Cómo será,
qué hará para sus días iluminarlos,
¿le besará los ojos,
le demostrará cuánto la ama a diario?
Son demasiadas las especulaciones
y tan vagas mis certezas,
lo único que sé de cierto
es que han pasado veinte minutos
y ella aún no ha regresado.
El título de este como poema, remite a una canción de a perfect circle que se llama the nurse who loved me. Así pues, este escrito fue inpirado en una estudiante de medicina, por lo que el título de esto debió haber sido algo soso como la aspirante a doctora que no me amó, o la doctora que no me amó, o algo aún más tonto que el escrito que arriba suscribo, sólo eso.
Saludos
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