Luis Adolfo
Poeta que considera el portal su segunda casa
La noche no tiene nombre,
a diferencia
de estrellas, planetas y satélites,
ni patria por la que empuñar las armas,
razón por quien derramar su sangre al alba.
La noche,
espía silenciosa de tus sueños,
se esconde debajo de tu almohada;
taimada
y promiscua compañera que no eliges
acabará engañándote;
trasladará su erótica fragancia
a innúmeros hogares
donde habitan
desnudos de otros cuerpos,
fluidos de otras sábanas.