musador
esperando...
A J.L. Borges, por su soneto «El remordimiento»
De fuego ni de tierra fue tu goce,
del agua ni del aire te nutriste,
las páginas de libros con su roce
te dieron todo aquello que supiste.
No sé de tu mandato como hijo,
la piedra que de Sísifo heredamos
cargaste como Cristo el crucifijo:
de versos, no de olivos, diste ramos.
Del arte naderías son el fruto,
glaciares salvarán en sus morenas
tus letras del pecado disoluto:
no ser más que fantasma de tus penas.
La copa que apuraste de ti mismo
dará luz al rodar hasta el abismo.
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