LA FIESTA FUE EN BRANDENBURGO
¿Quien dormirá en el bosque perfumado de tus axilas?
Santuario o manicomio o manantial de estrellas
Tu brazo alzado corta el viento y libera feromonas
y tus cánticos vesperales invitan al lenocinio
tras las callejas ambiguas sórdidamente ocultadas
En la lejanía del sueño invito al manantial y a su monótona prédica
melodiosa compañía bajo las arcadas de piedra
poliédrica conjunción de los ámbitos bajo las gárgolas
Como en un amanecido entorno las gacelas corren a la mística fontana
se extienden los manteles siderales para el ágape de las nubes y las aves
Columnas de oscuros pórfiros y abejorros zumbadores
delimitan el campo de juego como guedejas sonoras de tu cabello o el trigo
La fiesta fue en Branderburgo y los violines viciados vaciaron de vino el ánfora
Caballos alborozados trajeron a las ausentes bellas
mientras los cisnes en su albor se enjaezaban con guirnaldas de rubias abejas
el césped encrespado y rutilante amenizaba las tardes sofocadas de rubíes
disputados por esbeltos unicornios y la soldadesca ajena
La fiesta fue en Brandenburgo retozada por lansquenetes y algunas hetairas viejas
Un grueso Johan Sebastian con su peluca empolvada
esperaba sentado en el borde del camino imaginando feroces pentagramas
que destilaría como un llanto o un ensueño sobre el rostro enamorado de su fiel Ana María
Apenas resonaban ya los estruendos portentosos de la última batalla
y los cadáveres satisfechos regresaban a sus tumbas
La fiesta fue en Brandenburgo...
Ilust.: Peter Bruegel “El viejo”. El triunfo de la Muerte. 1562
¿Quien dormirá en el bosque perfumado de tus axilas?
Santuario o manicomio o manantial de estrellas
Tu brazo alzado corta el viento y libera feromonas
y tus cánticos vesperales invitan al lenocinio
tras las callejas ambiguas sórdidamente ocultadas
En la lejanía del sueño invito al manantial y a su monótona prédica
melodiosa compañía bajo las arcadas de piedra
poliédrica conjunción de los ámbitos bajo las gárgolas
Como en un amanecido entorno las gacelas corren a la mística fontana
se extienden los manteles siderales para el ágape de las nubes y las aves
Columnas de oscuros pórfiros y abejorros zumbadores
delimitan el campo de juego como guedejas sonoras de tu cabello o el trigo
La fiesta fue en Branderburgo y los violines viciados vaciaron de vino el ánfora
Caballos alborozados trajeron a las ausentes bellas
mientras los cisnes en su albor se enjaezaban con guirnaldas de rubias abejas
el césped encrespado y rutilante amenizaba las tardes sofocadas de rubíes
disputados por esbeltos unicornios y la soldadesca ajena
La fiesta fue en Brandenburgo retozada por lansquenetes y algunas hetairas viejas
Un grueso Johan Sebastian con su peluca empolvada
esperaba sentado en el borde del camino imaginando feroces pentagramas
que destilaría como un llanto o un ensueño sobre el rostro enamorado de su fiel Ana María
Apenas resonaban ya los estruendos portentosos de la última batalla
y los cadáveres satisfechos regresaban a sus tumbas
La fiesta fue en Brandenburgo...
Ilust.: Peter Bruegel “El viejo”. El triunfo de la Muerte. 1562