Juan Roldán
Poeta recién llegado
En la forja de la vida,
después de tanto luchar,
en el mar de tu pupila
mi rumbo se iluminó.
Bálsamo fue tu mirada
que mi fiereza amansó.
Tan prendido quedé en ella
que dejé de pelear.
Dicen que el amor es ciego
pero sé que no es verdad,
como admirar tu belleza
sin poderla contemplar.
Y despierto ya soñaba
tu cabello acariciar,
y la calma de tu rostro
para siempre contemplar.
Y a la luz de tu sonrisa
aprendí a tocar tu piel,
como el ciego que descifra
lo que nunca pudo ver.
Y en tu luz me fui templando,
como el hierro en su calor,
y en tu nombre hallé mi sino,
y en tu voz, mi nuevo ardor.
Y así juntos caminamos
por las sendas del amor,
nuestras manos enlazadas
corazón con corazón.
después de tanto luchar,
en el mar de tu pupila
mi rumbo se iluminó.
Bálsamo fue tu mirada
que mi fiereza amansó.
Tan prendido quedé en ella
que dejé de pelear.
Dicen que el amor es ciego
pero sé que no es verdad,
como admirar tu belleza
sin poderla contemplar.
Y despierto ya soñaba
tu cabello acariciar,
y la calma de tu rostro
para siempre contemplar.
Y a la luz de tu sonrisa
aprendí a tocar tu piel,
como el ciego que descifra
lo que nunca pudo ver.
Y en tu luz me fui templando,
como el hierro en su calor,
y en tu nombre hallé mi sino,
y en tu voz, mi nuevo ardor.
Y así juntos caminamos
por las sendas del amor,
nuestras manos enlazadas
corazón con corazón.