Chema Ysmer
Poeta que considera el portal su segunda casa
La función da comienzo
con los nervios en las hojas verdes.
Luces de farolas
abiertas como legumbres
sueltan espumas al aire
y semillas
que caen en nosotros.
Somos las enredaderas circulando felices
entre la vida y sus contrarios,
unas sobre las otras,
con el sentido justo
y esa magia precisa de no saberse,
de no reconocerse aún bajo la lluvia,
sin necesidad de paraguas en los charcos,
como uno fue antes, pero sin olas,
tranquilamente siempre,
sin discusión de abanicos,
sin rebozos de yesos que oculten
la solución de la herida
por la que somos:
espejos sin humo,
descendientes de soles,
claridad en el rostro,
raíces profundas.
con los nervios en las hojas verdes.
Luces de farolas
abiertas como legumbres
sueltan espumas al aire
y semillas
que caen en nosotros.
Somos las enredaderas circulando felices
entre la vida y sus contrarios,
unas sobre las otras,
con el sentido justo
y esa magia precisa de no saberse,
de no reconocerse aún bajo la lluvia,
sin necesidad de paraguas en los charcos,
como uno fue antes, pero sin olas,
tranquilamente siempre,
sin discusión de abanicos,
sin rebozos de yesos que oculten
la solución de la herida
por la que somos:
espejos sin humo,
descendientes de soles,
claridad en el rostro,
raíces profundas.