La ira de Dios

RAMIPOETA

– RAMIRO PONCE ”POETA RAPSODA"
La ira de Dios


Meditando en la angostura del encierro
donde gana la angustia al desespero,
viene a la mente sombría por el tedio,
que el amparo de Dios, relucirá el camino;
acabando con el virus que a todos nos asusta,
se refrendará con aquel antiguo adagio:
después de la tempestad viene la calma,
entonces el mundo dará un inusitado giro.
La tierra está de plácemes y ofrece un aire fresco.
Acabada que sea la zozobra, seremos deferentes,
espero, más humanos, más consientes,
venciendo día a día a la miseria
que azota sin piedad al desvalido,
disminuyendo la mendicidad de tantos niños
que por hambre y el frio se obligan al peligro:
despojados del smog y la indolencia que atosiga,
volvamos a degustar un tostado de tiesto,
revuelto con frijoles sazonados con humo,
tomar agua de menta, con pan horneado en leña,
regresar al pasado, cuando la salud se ostentaba a la vida;
La corrección es necesaria, hoy, con urgencia
para evitar que en Dios crezca la ira,
y prosiga el castigo sin clemencia.

Ramiro Ponce P.











 
La ira de Dios


Meditando en la angostura del encierro
donde gana la angustia al desespero,
viene a la mente sombría por el tedio,
que el amparo de Dios, relucirá el camino;
acabando con el virus que a todos nos asusta,
se refrendará con aquel antiguo adagio:
después de la tempestad viene la calma,
entonces el mundo dará un inusitado giro.
La tierra está de plácemes y ofrece un aire fresco.
Acabada que sea la zozobra, seremos deferentes,
espero, más humanos, más consientes,
venciendo día a día a la miseria
que azota sin piedad al desvalido,
disminuyendo la mendicidad de tantos niños
que por hambre y el frio se obligan al peligro:
despojados del smog y la indolencia que atosiga,
volvamos a degustar un tostado de tiesto,
revuelto con frijoles sazonados con humo,
tomar agua de menta, con pan horneado en leña,
regresar al pasado, cuando la salud se ostentaba a la vida;
La corrección es necesaria, hoy, con urgencia
para evitar que en Dios crezca la ira,
y prosiga el castigo sin clemencia.

Ramiro Ponce P.












Esperanza nos queda
Solo eso.

Una viceral obra concientes de la situación que nos machaca.

Magistral.
 
La ira de Dios


Meditando en la angostura del encierro
donde gana la angustia al desespero,
viene a la mente sombría por el tedio,
que el amparo de Dios, relucirá el camino;
acabando con el virus que a todos nos asusta,
se refrendará con aquel antiguo adagio:
después de la tempestad viene la calma,
entonces el mundo dará un inusitado giro.
La tierra está de plácemes y ofrece un aire fresco.
Acabada que sea la zozobra, seremos deferentes,
espero, más humanos, más consientes,
venciendo día a día a la miseria
que azota sin piedad al desvalido,
disminuyendo la mendicidad de tantos niños
que por hambre y el frio se obligan al peligro:
despojados del smog y la indolencia que atosiga,
volvamos a degustar un tostado de tiesto,
revuelto con frijoles sazonados con humo,
tomar agua de menta, con pan horneado en leña,
regresar al pasado, cuando la salud se ostentaba a la vida;
La corrección es necesaria, hoy, con urgencia
para evitar que en Dios crezca la ira,
y prosiga el castigo sin clemencia.

Ramiro Ponce P.










Espirituales letras Ramiro, un abrazo.
 
La ira de Dios


Meditando en la angostura del encierro
donde gana la angustia al desespero,
viene a la mente sombría por el tedio,
que el amparo de Dios, relucirá el camino;
acabando con el virus que a todos nos asusta,
se refrendará con aquel antiguo adagio:
después de la tempestad viene la calma,
entonces el mundo dará un inusitado giro.
La tierra está de plácemes y ofrece un aire fresco.
Acabada que sea la zozobra, seremos deferentes,
espero, más humanos, más consientes,
venciendo día a día a la miseria
que azota sin piedad al desvalido,
disminuyendo la mendicidad de tantos niños
que por hambre y el frio se obligan al peligro:
despojados del smog y la indolencia que atosiga,
volvamos a degustar un tostado de tiesto,
revuelto con frijoles sazonados con humo,
tomar agua de menta, con pan horneado en leña,
regresar al pasado, cuando la salud se ostentaba a la vida;
La corrección es necesaria, hoy, con urgencia
para evitar que en Dios crezca la ira,
y prosiga el castigo sin clemencia.

Ramiro Ponce P.










Ojalá todo pase rápido, poeta Ramiro y podamos, sobretodo, volver a abrazarnos. Y como dices en tu poema, ser diferentes, para bien.
No creo que sea ira de Dios, es la maldad del hombre, los virus generalmente, duran vivos 5 minutos en el aire, este Coronavirus NO, por tanto, he ahí la desconfianza. El ser humano está acabando con el medio ambiente y lo que veo de esta cuarentena, es, que ha tenido un respiro y los mares, ríos, el aire y muchos animales, están mejor. Aunque en algunos lugares del planeta, están matando elefantes, siguen quemando montañas, siguen asesinando personas y en lugar de trabajar, muchas personas se excusan en el hambre, para voltear carros grandes, para saquearlos, sin pensar que el dueño del camión, solo posee este medio para llevar alimento a los suyos.
Es muy interesante su poema, poeta Ramiro, creo que para abrir un gran debate de las cosas que están pasando en este mundo de inconcientes.
Me ha encantado pasar, poeta y con el respeto que ud merece por su punto de vista, le dejé el mío, tal vez equivocado, no lo sé, pero con mi mejor intención, solo de mostrar mi punto de vista, por las cosas que observo en el mundo. Un abrazo y feliz noche.
Saludos, Azalea.
 
La ira de Dios


Meditando en la angostura del encierro
donde gana la angustia al desespero,
viene a la mente sombría por el tedio,
que el amparo de Dios, relucirá el camino;
acabando con el virus que a todos nos asusta,
se refrendará con aquel antiguo adagio:
después de la tempestad viene la calma,
entonces el mundo dará un inusitado giro.
La tierra está de plácemes y ofrece un aire fresco.
Acabada que sea la zozobra, seremos deferentes,
espero, más humanos, más consientes,
venciendo día a día a la miseria
que azota sin piedad al desvalido,
disminuyendo la mendicidad de tantos niños
que por hambre y el frio se obligan al peligro:
despojados del smog y la indolencia que atosiga,
volvamos a degustar un tostado de tiesto,
revuelto con frijoles sazonados con humo,
tomar agua de menta, con pan horneado en leña,
regresar al pasado, cuando la salud se ostentaba a la vida;
La corrección es necesaria, hoy, con urgencia
para evitar que en Dios crezca la ira,
y prosiga el castigo sin clemencia.

Ramiro Ponce P.










Un muy profundo poema, digno para reflexionar sobre lo que sucede en el mundo y sus consecuencias al comportamiento humano. Espero que tus palabras se escuchen y que cuando este fenómeno termine seamos mejores seres humanos. Me gustó enormemente tus magníficas letras. Un gran abrazo estimado poeta
 

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