martamarques
Poeta adicto al portal
La leyenda del gitano y la sirena
Sabía se agraviada
desde lo más profundo de su sino,
dolor de enamorada,
sin rumbo ni camino,
contra su voluntad y su destino.
Esa fue la falacia
no podía dejarlo por amor,
veía su desgracia
herida en su dolor,
su pesar por instantes fue mayor.
El de infiel regocijo
se aposentó en los fondos del condado,
engendró mas de un hijo
obra de apareado,
y ellos eran su fruto más preciado.
La otra lo amó también,
tal vez por qué era el macho de fuego,
de buen porte y sostén
donoso y mujeriego,
¡Gitano libre y cálido andariego!
Ella que era sirena
señora de la mar, mujer del sol,
cuando estaba serena
con aura tornasol,
se enamoraba de hombres de crisol.
Cuenta nuestra leyenda
que su llanto llenaba de agua al río,
traicionada la ofrenda
por este amor impío,
escurrió la sequía ese bajío.
En una larga noche
coleteando en celo en la caverna,
desnuda como broche
esperaba muy tierna,
cual Diosa del Olimpo, sempiterna.
Cuando él la tropezó
creyó que provenía del ensueño,
cuando ella lo abrazó
lo sumió con empeño,
se tornó tan real que fue halagüeño.
Ella volvió a su roca
con su cola de escamas amarilla,
semejaba una foca
colosal, doradilla,
volvió al mar cual preciosa maravilla.
Ese gitano infiel
le concibió el séptimo varón,
a su morena fiel,
para lograr perdón,
a los Dioses pidió la bendición.
La sirena dio a luz
niño de escamas, cola como pez.
Él se fue con su cruz.
La luna en su altivez
dió alegría, concluida la preñez.
Marta Marques
[video=youtube;BwMrK0OplfA]http://www.youtube.com/watch?v=BwMrK0OplfA[/video]
Sabía se agraviada
desde lo más profundo de su sino,
dolor de enamorada,
sin rumbo ni camino,
contra su voluntad y su destino.
Esa fue la falacia
no podía dejarlo por amor,
veía su desgracia
herida en su dolor,
su pesar por instantes fue mayor.
El de infiel regocijo
se aposentó en los fondos del condado,
engendró mas de un hijo
obra de apareado,
y ellos eran su fruto más preciado.
La otra lo amó también,
tal vez por qué era el macho de fuego,
de buen porte y sostén
donoso y mujeriego,
¡Gitano libre y cálido andariego!
Ella que era sirena
señora de la mar, mujer del sol,
cuando estaba serena
con aura tornasol,
se enamoraba de hombres de crisol.
Cuenta nuestra leyenda
que su llanto llenaba de agua al río,
traicionada la ofrenda
por este amor impío,
escurrió la sequía ese bajío.
En una larga noche
coleteando en celo en la caverna,
desnuda como broche
esperaba muy tierna,
cual Diosa del Olimpo, sempiterna.
Cuando él la tropezó
creyó que provenía del ensueño,
cuando ella lo abrazó
lo sumió con empeño,
se tornó tan real que fue halagüeño.
Ella volvió a su roca
con su cola de escamas amarilla,
semejaba una foca
colosal, doradilla,
volvió al mar cual preciosa maravilla.
Ese gitano infiel
le concibió el séptimo varón,
a su morena fiel,
para lograr perdón,
a los Dioses pidió la bendición.
La sirena dio a luz
niño de escamas, cola como pez.
Él se fue con su cruz.
La luna en su altivez
dió alegría, concluida la preñez.
Marta Marques
[video=youtube;BwMrK0OplfA]http://www.youtube.com/watch?v=BwMrK0OplfA[/video]
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