Selene
Poeta recién llegado
Estaba terminando de ducharme cuando han llamado a la puerta. Como no esperaba a nadie lo ignoré, pero ha seguido llamando de forma mucho más insistente, así que me he enrollado una toalla y he salido a abrir.
-¿Quién es? -pregunté, al ver solo negrura por la mirilla.
-Soy la Muerte -contestó una profunda voz.
Automáticamente, abrí la puerta y le indiqué con una mano que se sentara. Creo que en ese momento no me paré realmente a pensar quién era mi invitado. Pero solo creo.
-Me visto y estoy contigo -expliqué amablemente, dejándole esperando.
Entré en la habitación y mientras me ponía los pantalones, mi cerebro terminó de asimilar la información recién adquirida. La Muerte, mi visitante era la Muerte. Con los nervios tropecé, caí y me golpeé en la nuca.
-¡Al fin! -celebró mi visitante-. Ya me estaba retrasando en la ruta de hoy.
-¿Quién es? -pregunté, al ver solo negrura por la mirilla.
-Soy la Muerte -contestó una profunda voz.
Automáticamente, abrí la puerta y le indiqué con una mano que se sentara. Creo que en ese momento no me paré realmente a pensar quién era mi invitado. Pero solo creo.
-Me visto y estoy contigo -expliqué amablemente, dejándole esperando.
Entré en la habitación y mientras me ponía los pantalones, mi cerebro terminó de asimilar la información recién adquirida. La Muerte, mi visitante era la Muerte. Con los nervios tropecé, caí y me golpeé en la nuca.
-¡Al fin! -celebró mi visitante-. Ya me estaba retrasando en la ruta de hoy.