Buscamos la cima para comprender el ahogo de lo perdido en el fondoAlta es la torre que se dibuja en el horizonte. Los pájaros revolotean en sus almenas. A los pies de la torre florecen las flores y las ranas croan en un lago cercano. Subo hasta la torre. El corazón se me desboca por el esfuerzo de subir la escarpada montaña. Me asomo al vacío, al vertiginoso abismo del que huye mi aterrado espíritu. Una extraña música oigo que parece provenir del profundo sótano al que bajo, y veo una huesuda mano portando un antiguo candelabro de oro. Extrañas alimañas moran en este infierno como surgido de una extraña pesadilla. Tan solo veo la mano portando el candelabro, la mano sin cuerpo. Subidas sobre la mano, alimañas del tamaño de una rata roen los huesudos dedos.
Eladio Parreño Elías
11-Junio-2011
donde todo deja los tonos tristes abandonados. me gustó.
saludos amables de luzyabsenta