No sé por qué se achica y acongoja mi alma al leer este poema , es hermoso.
A Orees que me ayudó a ordenar las ideas.
Gracias por haberme ayudado a escribir un poema para ella,
aunque no pueda leerlo.
Le decía muchas veces a mi madre
-últimamente hablo mucho de ella-
que cuando fuese mayor le compraría
una mecedora
grande y bonita
como las que se fabrican en lejanos países
de centroamérica o de asia
por familias normales y disfuncionales en igual categoría.
Le decía muchas veces a mi madre:
Mamá….
y era una broma negra y macabra como la vida misma.
Despertó a gritos con una cruz encima de su cuerpo
y era de papel y mundana y sin Jesucristo
y ella se moría de la risa
para no vivir de espanto.
Últimamente hablo mucho
acerca de mi madre
y es que no me acostumbro a no escuchar su carcajada
a no haberle comprado una mecedora grande y bonita
y a que nunca se haya hecho mayor.
Antonia Mauro del Blanco