La mecedora

vuelvo a tu espacio
leo y callo
y vuelvo a leer
este hermoso dedicado
para impregnarme de nostalgia
y a la vez de gratitud
por la madre que aún tengo
que amo
y que tanto me ayuda siempre y sobre todo en mis crisis,
ella valiente y más fuerte que yo.

gusto leerte bella Antonia!
cariños,

ligiA


Muchísimas gracias Ligia, disfruta de ella todos los días.
Un beso.
 
A Tigana, porque este poema nació de la lectura de su prosa "Pozo Enmarañado"
y a Orees que me ayudó a ordenar las ideas.
Gracias por haberme ayudado a escribir un poema para ella,
aunque no pueda leerlo.​




Le decía muchas veces a mi madre
-últimamente hablo mucho de ella-
que cuando fuese mayor le compraría
una mecedora

grande y bonita
como las que se fabrican en lejanos países
de centroamérica o de asia
por familias normales y disfuncionales en igual categoría.

Le decía muchas veces a mi madre:
Mamá….
y era una broma negra y macabra como la vida misma.

Despertó a gritos con una cruz encima de su cuerpo
y era de papel y mundana y sin Jesucristo
y ella se moría de la risa
para no vivir de espanto.

Últimamente hablo mucho
acerca de mi madre
y es que no me acostumbro a no escuchar su carcajada
a no haberle comprado una mecedora grande y bonita
y a que nunca se haya hecho mayor.


Antonia Mauro del Blanco


Mecedora-01.jpg

Quise escribirte hace un par de días, justo lo leí el mismo día en el que los vaivenes de la vida me devolvían la dureza de haber perdido a la mía, (un año) . Esa tristeza que trasciende a un estado de vacío de abrazos que no hay día que no la sienta.
Me consuelo, o lo pretendo, sabiéndome afortunada de ser hija de quien fui y eso es lo que percibo en tu poema. Una mezcla de angustia que se mece por el recuerdo amable de una vida sin igual. Agradecida de haber compartido esas alegrías entre penurias y esa supervivencia que tanto une cuando se ama hasta el tuétano.
Hermoso y conmovedor poema.

Pd: Aunque hubiera envejecido a tu lado estoy segura de que siempre tendrías algo pendiente. Hay Seres de los que uno no debería jamas desprenderse.

Inmenso el abrazo que te envío.
 
A Tigana, porque este poema nació de la lectura de su prosa "Pozo Enmarañado"
y a Orees que me ayudó a ordenar las ideas.
Gracias por haberme ayudado a escribir un poema para ella,
aunque no pueda leerlo.​




Le decía muchas veces a mi madre
-últimamente hablo mucho de ella-
que cuando fuese mayor le compraría
una mecedora

grande y bonita
como las que se fabrican en lejanos países
de centroamérica o de asia
por familias normales y disfuncionales en igual categoría.

Le decía muchas veces a mi madre:
Mamá….
y era una broma negra y macabra como la vida misma.

Despertó a gritos con una cruz encima de su cuerpo
y era de papel y mundana y sin Jesucristo
y ella se moría de la risa
para no vivir de espanto.

Últimamente hablo mucho
acerca de mi madre
y es que no me acostumbro a no escuchar su carcajada
a no haberle comprado una mecedora grande y bonita
y a que nunca se haya hecho mayor.


Antonia Mauro del Blanco


Mecedora-01.jpg
Yo tampoco me acostumbro a no escuchar la carcajada de mi madre, a no oir su voz, a no verla...no sabes como me ha emocionado tu poema, me ha encantado, un beso.
 
No sé por qué se achica y acongoja mi alma al leer este poema , es hermoso.
A Orees que me ayudó a ordenar las ideas.
Gracias por haberme ayudado a escribir un poema para ella,
aunque no pueda leerlo.​




Le decía muchas veces a mi madre
-últimamente hablo mucho de ella-
que cuando fuese mayor le compraría
una mecedora

grande y bonita
como las que se fabrican en lejanos países
de centroamérica o de asia
por familias normales y disfuncionales en igual categoría.

Le decía muchas veces a mi madre:
Mamá….
y era una broma negra y macabra como la vida misma.

Despertó a gritos con una cruz encima de su cuerpo
y era de papel y mundana y sin Jesucristo
y ella se moría de la risa
para no vivir de espanto.

Últimamente hablo mucho
acerca de mi madre
y es que no me acostumbro a no escuchar su carcajada
a no haberle comprado una mecedora grande y bonita
y a que nunca se haya hecho mayor.


Antonia Mauro del Blanco


Mecedora-01.jpg
 
No sé si será porque escribes poco querida amiga
pero este poema tuyo me ha emocionado y casi me ha hecho llorar
porque al igual que tú con tu madre
yo nunca he tenido tampoco una mecedora de esas
y mira que tengo ganas de tenerla.
Un beso, es un gran poema.
Me gusta, me gusta mucho.

Muchas gracias Eladio, escribo cuando me salen
nada más,
no sé ponerme a escribir un poema
simplemente sale y ya, y estos son de esos, de los que se escriben solos,
te llevan los dedos y las vísceras.
Un beso
 
Jo , Elena , estoy boquiabierto.
Espera reír y casi haces que se me salten las lágrimas
Gran abrazo
A Orees que me ayudó a ordenar las ideas.
Gracias por haberme ayudado a escribir un poema para ella,
aunque no pueda leerlo.​




Le decía muchas veces a mi madre
-últimamente hablo mucho de ella-
que cuando fuese mayor le compraría
una mecedora

grande y bonita
como las que se fabrican en lejanos países
de centroamérica o de asia
por familias normales y disfuncionales en igual categoría.

Le decía muchas veces a mi madre:
Mamá….
y era una broma negra y macabra como la vida misma.

Despertó a gritos con una cruz encima de su cuerpo
y era de papel y mundana y sin Jesucristo
y ella se moría de la risa
para no vivir de espanto.

Últimamente hablo mucho
acerca de mi madre
y es que no me acostumbro a no escuchar su carcajada
a no haberle comprado una mecedora grande y bonita
y a que nunca se haya hecho mayor.


Antonia Mauro del Blanco


Mecedora-01.jpg
o
 
¡Hola Elentita!
Este poema es precioso, compañera. Preñado de tu sentimiento, que es inmenso.
Te digo que la forma de expresarte en los comentarios que regalas a tus amigos, la frescura que tienes al contar las cosas, hace que en más de una ocasión esa carcajada escrita la haya sentido como si estuvieras presente.

Como decía Orees en su comentario:
«Y seguro que los ya dejaron estos parajes mundanos quieren escuchar nuestra risa desde lo largo. Ellos quieren que riamos.»

Eso.

Un aplauso, amiga.

El regalo que me haces tú y lo que tardo en contestar, pero es que me cuesta mucho,
y mis amigos sabeis porque me cuesta responder a los comentarios,
ya sabes que lo que digo, es normalmente lo que se me viene a la cabeza en ese momento
procuro que sea sin contaminaciones ni adulterar,
eso que digo tantas veces,
que no pienso demasiado lo que digo y digo casi todo lo que pienso
justamente al revés de lo q hay que hacer, y no es que me vaya de perlas ajajaj

un besito Andreas y muchas gracias.
 
Última edición:
A Orees que me ayudó a ordenar las ideas.
Gracias por haberme ayudado a escribir un poema para ella,
aunque no pueda leerlo.​




Le decía muchas veces a mi madre
-últimamente hablo mucho de ella-
que cuando fuese mayor le compraría
una mecedora

grande y bonita
como las que se fabrican en lejanos países
de centroamérica o de asia
por familias normales y disfuncionales en igual categoría.

Le decía muchas veces a mi madre:
Mamá….
y era una broma negra y macabra como la vida misma.

Despertó a gritos con una cruz encima de su cuerpo
y era de papel y mundana y sin Jesucristo
y ella se moría de la risa
para no vivir de espanto.

Últimamente hablo mucho
acerca de mi madre
y es que no me acostumbro a no escuchar su carcajada
a no haberle comprado una mecedora grande y bonita
y a que nunca se haya hecho mayor.


Antonia Mauro del Blanco


Mecedora-01.jpg
Conmovedor y hermoso poema que irradia una tierna nostalgia, usando como vehiculo de tus versos la mecedora transmites unos claros y sensibles sentimientos que atrapan al lector, en este caso yo, bellisimo, estimada Antonia. Un abrazo. Paco.
 
Un poema tan hermoso como conmovedor, y además muy bien hilvanado. Como ya te dije me ha gustado mucho.

Mis sinceras felicitaciones, compi. Besos.

Creí que había respondido a más comentarios, y no recordaba que tiene más de un año,
vuelvo al poema a falta de palabras, cuatro años ya, esta semana.

Un beso don Luis, felices fiestas.
 
Quise escribirte hace un par de días, justo lo leí el mismo día en el que los vaivenes de la vida me devolvían la dureza de haber perdido a la mía, (un año) . Esa tristeza que trasciende a un estado de vacío de abrazos que no hay día que no la sienta.
Me consuelo, o lo pretendo, sabiéndome afortunada de ser hija de quien fui y eso es lo que percibo en tu poema. Una mezcla de angustia que se mece por el recuerdo amable de una vida sin igual. Agradecida de haber compartido esas alegrías entre penurias y esa supervivencia que tanto une cuando se ama hasta el tuétano.
Hermoso y conmovedor poema.

Pd: Aunque hubiera envejecido a tu lado estoy segura de que siempre tendrías algo pendiente. Hay Seres de los que uno no debería jamas desprenderse.

Inmenso el abrazo que te envío.

tengo un montón de comentarios aquí sin responder, me cuesta venir, no se a quien he respondido o a quien no.
pero hoy volvemos por aquí, a responder a algún comentario, después de mucho tiempo.
pues al menos responder a algún comentario,
asi nos sentimos más cerca

un besito SitaPalmi

en lo que tinen suerte los famosos, es que ven a sus familiares a todas horas en la tele, eso que se llevan.
 
Conmovedor y hermoso poema que irradia una tierna nostalgia, usando como vehiculo de tus versos la mecedora transmites unos claros y sensibles sentimientos que atrapan al lector, en este caso yo, bellisimo, estimada Antonia. Un abrazo. Paco.

Muchas gracias, me alegro que te haya gustado.

Un abrazo.
 
A Orees que me ayudó a ordenar las ideas.
Gracias por haberme ayudado a escribir un poema para ella,
aunque no pueda leerlo.​




Le decía muchas veces a mi madre
-últimamente hablo mucho de ella-
que cuando fuese mayor le compraría
una mecedora

grande y bonita
como las que se fabrican en lejanos países
de centroamérica o de asia
por familias normales y disfuncionales en igual categoría.

Le decía muchas veces a mi madre:
Mamá….
y era una broma negra y macabra como la vida misma.

Despertó a gritos con una cruz encima de su cuerpo
y era de papel y mundana y sin Jesucristo
y ella se moría de la risa
para no vivir de espanto.

Últimamente hablo mucho
acerca de mi madre
y es que no me acostumbro a no escuchar su carcajada
a no haberle comprado una mecedora grande y bonita
y a que nunca se haya hecho mayor.


Antonia Mauro del Blanco


Mecedora-01.jpg
Muy emotiva poesía. Saludos cordiales de Saturno
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo (opcional) de nuestra comunidad.

♥ Hacer una donación
Atrás
Arriba