Vlad Kanon
Poeta fiel al portal
Dedicado a un excelente amigo cuya experiencia me motivo a crear este poema, gracias C.A.A.H. por tu abnegada amistad...
La Niña que Cantaba
Cada mañana me levantaba presuroso,
en ocasiones quizá ni comía,
pasaba el portón de la escuela, quedo quedaba,
ahí a ella la veía,
puedo decir con toda galantería que un hola,
dije mientras la veía venir hacia mí,
como espía donde fuera la veía sonreír,
cantar era lo que ella prometía
sólo para mí,
me gustaba verla cantar,
eso no lo puedo negar,
al parecer la amaba,
¡Dios! Realmente la amaba...
Pero era yo un extraño,
ella una reina en su tierra llena de gloria,
me sonrojaba cada vez que ella una nota entonaba,
me escondía en mí mismo,
para acercarme y desde lejos mirarle,
salía de mí estando lejos de ella
y con valentía me posaba junto a ella la más bella...
Me engañan los oídos eso no lo puedo creer de ella...
No, no puede ser cierto, pero ella,
la más inocente la más bella,
como puede ser eso, no lo creo pero...
¡Dios! Acaso las lágrimas no se secan,
cuando parare de sufrir dime, cuando...
Cada mañana me levantaba presuroso,
en ocasiones quizá ni comía,
pasaba el portón de la escuela, quedo quedaba,
recordando el lugar donde ella se sentaba,
desde que cambio de ciudad de ella no se supo más,
yo con el rumor, probable engaño, en la sangre,
y ella con la verdad, donde las aves aún con ella canten.
Cada mañana me levantaba presuroso,
en ocasiones quizá ni comía,
pasaba el portón de la escuela, quedo quedaba,
ahí a ella la veía,
puedo decir con toda galantería que un hola,
dije mientras la veía venir hacia mí,
como espía donde fuera la veía sonreír,
cantar era lo que ella prometía
sólo para mí,
me gustaba verla cantar,
eso no lo puedo negar,
al parecer la amaba,
¡Dios! Realmente la amaba...
Pero era yo un extraño,
ella una reina en su tierra llena de gloria,
me sonrojaba cada vez que ella una nota entonaba,
me escondía en mí mismo,
para acercarme y desde lejos mirarle,
salía de mí estando lejos de ella
y con valentía me posaba junto a ella la más bella...
Me engañan los oídos eso no lo puedo creer de ella...
No, no puede ser cierto, pero ella,
la más inocente la más bella,
como puede ser eso, no lo creo pero...
¡Dios! Acaso las lágrimas no se secan,
cuando parare de sufrir dime, cuando...
Cada mañana me levantaba presuroso,
en ocasiones quizá ni comía,
pasaba el portón de la escuela, quedo quedaba,
recordando el lugar donde ella se sentaba,
desde que cambio de ciudad de ella no se supo más,
yo con el rumor, probable engaño, en la sangre,
y ella con la verdad, donde las aves aún con ella canten.
Vlad Kanon
::