poetakabik
Poeta veterano en el portal
[center:74b5137fda] La niñez esa inocencia
cargada de primavera,
que ve crecer los racimos
de las ansias de la espera,
que sin darnos cuenta llegan
a madurar tan deprisa,
que al notar que estan maduros
acidos se nos acuerdan.
Nos llega la pubertad sin tiempo
nos atraviesa como una lanza encendida,
y se nos va con el viento
la experiencia ya adquirida.
La juventud que divina que distante
me alucina a cada instante pensar ,
en las ansias de llegar a ser un equidistante
divino siendo mortal, pero sin un malestar
todo nos parece eterno y sin darnos cuenta
apenas, se avecina el frio invierno
sin abrigo,
pero siempre hay un amigo
para que nos demos cuenta,
de lo que viene deprisa
sin que se note su risa,
se nos avienta esa edad.
LLega el otoño
temprano para nosotros
y con sus nubes tostadas
por el sol estivalero,
pensamos que somos otros
que no somos los primeros en llegar,
ilusos somos entonces
pensando que permanece,
lo que nunca pertenece
a nadie porque la herencia,
que el tiempo nos va dejando
de noches se va llenando
hasta que llega el invierno.
Cuando las hojas marchitas
del arbol vayan cayendo,
nos damos cuenta aunque tarde
de que no estamos viviendo,
que a lo largo de los años
solo hemos estado haciendo,
cojer los frutos maduros
y destrozando del huerto
las semillas del mañana.[/center:74b5137fda]
cargada de primavera,
que ve crecer los racimos
de las ansias de la espera,
que sin darnos cuenta llegan
a madurar tan deprisa,
que al notar que estan maduros
acidos se nos acuerdan.
Nos llega la pubertad sin tiempo
nos atraviesa como una lanza encendida,
y se nos va con el viento
la experiencia ya adquirida.
La juventud que divina que distante
me alucina a cada instante pensar ,
en las ansias de llegar a ser un equidistante
divino siendo mortal, pero sin un malestar
todo nos parece eterno y sin darnos cuenta
apenas, se avecina el frio invierno
sin abrigo,
pero siempre hay un amigo
para que nos demos cuenta,
de lo que viene deprisa
sin que se note su risa,
se nos avienta esa edad.
LLega el otoño
temprano para nosotros
y con sus nubes tostadas
por el sol estivalero,
pensamos que somos otros
que no somos los primeros en llegar,
ilusos somos entonces
pensando que permanece,
lo que nunca pertenece
a nadie porque la herencia,
que el tiempo nos va dejando
de noches se va llenando
hasta que llega el invierno.
Cuando las hojas marchitas
del arbol vayan cayendo,
nos damos cuenta aunque tarde
de que no estamos viviendo,
que a lo largo de los años
solo hemos estado haciendo,
cojer los frutos maduros
y destrozando del huerto
las semillas del mañana.[/center:74b5137fda]