Rigel Amenofis
Poeta que considera el portal su segunda casa
Vienes para decirnos
en las noches oscuras
la palabra infinita
sin aliento y sin labios.
Federico Garcïa Lorca
en las noches oscuras
la palabra infinita
sin aliento y sin labios.
Federico Garcïa Lorca
I. La ciencia habla de tradiciones, pero del futuro.
Hay grutas que el razonamiento no penetra,
tan sólo la vehemente sensibilidad del artista
Agotada, la palabra
ya no busca su circunstancia.
Abrumada por las oquedades
que la definición no aprehende,
(Quiza deslumbrada por las abundantes
innovaciones de la ciencia y la técnica,)
aletea en pos de expresiones exóticas,
se arroba ante los poetas de los ismos.
Declara fósiles de lunas,
anacronismos de estrellas y de flores.
Ahora sus versos están hechos de titanio,
construye poemas de acero y cristal oscuro.
Con un lenguaje esotérico y bello
nos habla de las luciérnagas del alma.
Sin dejar el hermetismo, se torna siniestro
cuando describe las arañas de nuestra psique
II. Las proposiciones del pasado.
En ocasiones lo nuevo se eleva encima de los árboles;
mientras lo antiguo alcanza las estrellas.
Hoy la palabra es anamorfosis
de la lírica pristina.
Para que el tañido se perciba original
movamos neo-lunas a la noche
neo-lunas como Rea, Calisto o Titán.
Los cielos del espíritu sembremos
con Mintakas, Bellatrices o Pulcherrimas;
¡ah! y después,
destilemos en nuestros perfumes
esencias de Dianthus Caryophyllus,
colmemos la casa y los jardines
con racimos de Cyclamen persicum.
Ornemos las avenidas en las ciudades
con el frondoso Fraxinus angustifolia.
Cavemos la fosa para nuestros huesos
a la sombra de los Cupressus sempervirens,
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