La poeta

Sommbras

Poeta adicto al portal
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Ella estaba mujer en un mundo sin caricias,
en un universo sin besos,
tan solo algunas amabilidades,
por eso
encontraba algo de amor en un simple roce.

Muy lejos, ella divisaba una casa de fresa,
sofá, chimenea, gran cocina
y niños de chocolate.

Siempre aspiraba tener unos ojos
donde mirarse,
porque toda flor
necesita mariposas,
como los montes manantiales,
escribía,
también en la necesidad
de engañarse a sí misma,
como cuando uno recuerda y renace.

Tal vez existan mujeres de mi edad
que aún no han comido carne de hombre,
se consolaba.

Quiero escribir una novela profunda,
tan profunda que el amor perezca ahogado en ella,
pensaba.

No era una soledad con un cuerpo
que escribía fantásticos poemas,
ni la que amaba vivir en ciudades
y sentirse como en el monte.
Tan solo era una mujer que nadie entendía,
que nadie quería entender,
su no limitación como límite.


..
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Jesús Soriano
 
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Ella estaba mujer en un mundo sin caricias,
en un universo sin besos,
tan solo algunas amabilidades,
por eso
encontraba algo de amor en un simple roce.

Muy lejos, ella divisaba una casa de fresa,
sofá, chimenea, gran cocina
y niños de chocolate.

Siempre aspiraba tener unos ojos
donde mirarse,
porque toda flor
necesita mariposas,
como los montes manantiales,
escribía,
también en la necesidad
de engañarse a sí misma,
como cuando uno recuerda y renace.

Tal vez existan mujeres de mi edad
que aún no han comido carne de hombre,
se consolaba.

Quiero escribir una novela profunda,
tan profunda que el amor perezca ahogado en ella,
pensaba.

No era una soledad con un cuerpo
que escribía fantásticos poemas,
ni la que amaba vivir en ciudades
y sentirse como en el monte.
Tan solo era una mujer que nadie entendía,
que nadie quería entender,
su no limitación como límite.


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Jesús Soriano
Me ha gustado mucho la historia de esta mujer solitaria, muy bonita y muy bien escrita. Muy buen poema compañero sommbras. Un abrazo. Paco.
 
Última edición:
Cosa que pasan, mujeres que por decepciones amorosas,
toman la herrada decisión de aislarse a vivir en soledad.

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Ella estaba mujer en un mundo sin caricias,
en un universo sin besos,
tan solo algunas amabilidades,
por eso
encontraba algo de amor en un simple roce.

Muy lejos, ella divisaba una casa de fresa,
sofá, chimenea, gran cocina
y niños de chocolate.

Siempre aspiraba tener unos ojos
donde mirarse,
porque toda flor
necesita mariposas,
como los montes manantiales,
escribía,
también en la necesidad
de engañarse a sí misma,
como cuando uno recuerda y renace.

Tal vez existan mujeres de mi edad
que aún no han comido carne de hombre,
se consolaba.

Quiero escribir una novela profunda,
tan profunda que el amor perezca ahogado en ella,
pensaba.

No era una soledad con un cuerpo
que escribía fantásticos poemas,
ni la que amaba vivir en ciudades
y sentirse como en el monte.
Tan solo era una mujer que nadie entendía,
que nadie quería entender,
su no limitación como límite.


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Jesús Soriano
 
Ella estaba mujer en un mundo sin caricias,
en un universo sin besos,

Alejada en muchas formas del hombre que ama, pero cercana a él en el corazón y espacio...

Siempre aspiraba tener unos ojos
donde mirarse,
porque toda flor
necesita mariposas,
como los montes manantiales,

Recordando las palabras sin voz de su mirada...

Me encantan tus poemas, tus escritos, tus letras.

Besos,

Acuario
 
.
Alejada en muchas formas del hombre que ama, pero cercana a él en el corazón y espacio...



Recordando las palabras sin voz de su mirada...

Me encantan tus poemas, tus escritos, tus letras.

Besos,

Acuario

Ella estaba mujer en un mundo sin caricias,
en un universo sin besos,
tan solo algunas amabilidades,
por eso
encontraba algo de amor en un simple roce.

Muy lejos, ella divisaba una casa de fresa,
sofá, chimenea, gran cocina
y niños de chocolate.

Siempre aspiraba tener unos ojos
donde mirarse,
porque toda flor
necesita mariposas,
como los montes manantiales,
escribía,
también en la necesidad
de engañarse a sí misma,
como cuando uno recuerda y renace.

Tal vez existan mujeres de mi edad
que aún no han comido carne de hombre,
se consolaba.

Quiero escribir una novela profunda,
tan profunda que el amor perezca ahogado en ella,
pensaba.

No era una soledad con un cuerpo
que escribía fantásticos poemas,
ni la que amaba vivir en ciudades
y sentirse como en el monte.
Tan solo era una mujer que nadie entendía,
que nadie quería entender,
su no limitación como límite.


..
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Jesús Soriano



Ella estaba mujer en un mundo sin caricias,
en un universo sin besos,
tan solo algunas amabilidades,
por eso
encontraba algo de amor en un simple roce.

Muy lejos, ella divisaba una casa de fresa,
sofá, chimenea, gran cocina
y niños de chocolate.

Siempre aspiraba tener unos ojos
donde mirarse,
porque toda flor
necesita mariposas,
como los montes manantiales,
escribía,
también en la necesidad
de engañarse a sí misma,
como cuando uno recuerda y renace.

Tal vez existan mujeres de mi edad
que aún no han comido carne de hombre,
se consolaba.

Quiero escribir una novela profunda,
tan profunda que el amor perezca ahogado en ella,
pensaba.

No era una soledad con un cuerpo
que escribía fantásticos poemas,
ni la que amaba vivir en ciudades
y sentirse como en el monte.
Tan solo era una mujer que nadie entendía,
que nadie quería entender,
su no limitación como límite.


..
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Jesús Soriano
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Ella estaba mujer en un mundo sin caricias,
en un universo sin besos,
tan solo algunas amabilidades,
por eso
encontraba algo de amor en un simple roce.

Muy lejos, ella divisaba una casa de fresa,
sofá, chimenea, gran cocina
y niños de chocolate.

Siempre aspiraba tener unos ojos
donde mirarse,
porque toda flor
necesita mariposas,
como los montes manantiales,
escribía,
también en la necesidad
de engañarse a sí misma,
como cuando uno recuerda y renace.

Tal vez existan mujeres de mi edad
que aún no han comido carne de hombre,
se consolaba.

Quiero escribir una novela profunda,
tan profunda que el amor perezca ahogado en ella,
pensaba.

No era una soledad con un cuerpo
que escribía fantásticos poemas,
ni la que amaba vivir en ciudades
y sentirse como en el monte.
Tan solo era una mujer que nadie entendía,
que nadie quería entender,
su no limitación como límite.


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Jesús Soriano
Tienes un sueño realizado en fantasía con estos versos, las figuras que logras encienden una realidad tan profunda, que brota en fantasías, te felicito las luces de tus versos se encienden en tu tinta con mucha facilidad... sigue así.
 

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