Sommbras
Poeta adicto al portal
.
Ella estaba mujer en un mundo sin caricias,
en un universo sin besos,
tan solo algunas amabilidades,
por eso
encontraba algo de amor en un simple roce.
Muy lejos, ella divisaba una casa de fresa,
sofá, chimenea, gran cocina
y niños de chocolate.
Siempre aspiraba tener unos ojos
donde mirarse,
porque toda flor
necesita mariposas,
como los montes manantiales,
escribía,
también en la necesidad
de engañarse a sí misma,
como cuando uno recuerda y renace.
Tal vez existan mujeres de mi edad
que aún no han comido carne de hombre,
se consolaba.
Quiero escribir una novela profunda,
tan profunda que el amor perezca ahogado en ella,
pensaba.
No era una soledad con un cuerpo
que escribía fantásticos poemas,
ni la que amaba vivir en ciudades
y sentirse como en el monte.
Tan solo era una mujer que nadie entendía,
que nadie quería entender,
su no limitación como límite.
…
..
.
Jesús Soriano
Ella estaba mujer en un mundo sin caricias,
en un universo sin besos,
tan solo algunas amabilidades,
por eso
encontraba algo de amor en un simple roce.
Muy lejos, ella divisaba una casa de fresa,
sofá, chimenea, gran cocina
y niños de chocolate.
Siempre aspiraba tener unos ojos
donde mirarse,
porque toda flor
necesita mariposas,
como los montes manantiales,
escribía,
también en la necesidad
de engañarse a sí misma,
como cuando uno recuerda y renace.
Tal vez existan mujeres de mi edad
que aún no han comido carne de hombre,
se consolaba.
Quiero escribir una novela profunda,
tan profunda que el amor perezca ahogado en ella,
pensaba.
No era una soledad con un cuerpo
que escribía fantásticos poemas,
ni la que amaba vivir en ciudades
y sentirse como en el monte.
Tan solo era una mujer que nadie entendía,
que nadie quería entender,
su no limitación como límite.
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Jesús Soriano