La primera vez eras dos piernas
-y una mano que enrosca un rizo a mi pregunta-.
Tuve la impresión de que tus ojos me esperaban,
puestos sobre la mesa, parecidos al futuro.
Luego fue un instante de chasquidos,
algo en nuestras sombras producía fuego.
Empezamos sin palabras, nuestro lenguaje
eran pisadas y una curiosa desenvoltura
de grumetes. A las diez, las venas pedían
la intimidad de un cine barato.
¿Cuándo el dibujo se hizo carne?
Aquellos días cada sílaba odiaba el silencio
y los colores tenían el alma de una casa vieja.
-y una mano que enrosca un rizo a mi pregunta-.
Tuve la impresión de que tus ojos me esperaban,
puestos sobre la mesa, parecidos al futuro.
Luego fue un instante de chasquidos,
algo en nuestras sombras producía fuego.
Empezamos sin palabras, nuestro lenguaje
eran pisadas y una curiosa desenvoltura
de grumetes. A las diez, las venas pedían
la intimidad de un cine barato.
¿Cuándo el dibujo se hizo carne?
Aquellos días cada sílaba odiaba el silencio
y los colores tenían el alma de una casa vieja.