La rosa que sostienes en tu mano
pintada con sus pétalos de noche,
será de nuestro amor el dulce broche
hallazgo de una tarde de verano.
La luna nos sonríe es muy temprano
apenas ha pasado medianoche
el brillo de su cielo es un derroche
tu presencia, mi goce cotidiano.
Es magia lo que inspira mi poema,
conjuro que trasciende el Universo
y en las manos se vuelve poesía.
Como única y sutil estratagema,
recita de uno en uno cada verso
tu boca que se encuentra con la mía.
Ana Mercedes Villalobos