La seducción es la sombra del amor

penabad57

Poeta veterano en el portal
Deja ya a tu fantasma quieto.
El diálogo son nubes escritas por una voz y otra voz;
forman nudos del sentir, equívocos que fulguran
antes que el rayo de la mirada conviva con el pensamiento.
Qué índice, o anular o codo envuelve la elegía última;
querrás el vicio y la pausa, el licor en la lengua
igual que un alegre diablo o un mudo acróbata.
Al fin los silencios seducen a la verdad
y se presiente la cercanía del tacto tras la risa entregada.
Cuando la vejez llegue recuerda que también fuiste amor,
amor en sueños, después de la huida.
Amor que se calcina entre las llamas del olvido,
amor invisible bajo la raíz del páramo.
 
Última edición:
Deja ya a tu fantasma quieto.
El diálogo son nubes escritas por una voz y otra voz;
forman nudos del sentir, equívocos que fulguran
antes que el rayo de la mirada conviva con el pensamiento.
Qué índice, o anular o codo envuelve la elegía última;
querrás el vicio y la pausa, el licor en la lengua
igual que un alegre diablo o un mudo acróbata.
Al fin los silencios seducen a la verdad
y se presiente la cercanía del tacto en la risa entregada.
Cuando la vejez llegue recuerda que también fuiste amor,
amor en sueños, después de la huida.
Amor que se calcina en las llamas del olvido,
amor invisible bajo la raíz del páramo.

Creo que jamás se debe dejar el trabajo de la seducción, entendida como el arte de persistir en la conquista del ser que se ha elegido para caminar los años.
Tu poesía siempre me lleva a reflexionar, y me fascinó eso de "recuerda que también fuiste amor".
Te admiro, pero ya te lo dije ;)
Un abrazo de finde.
 
Deja ya a tu fantasma quieto.
El diálogo son nubes escritas por una voz y otra voz;
forman nudos del sentir, equívocos que fulguran
antes que el rayo de la mirada conviva con el pensamiento.
Qué índice, o anular o codo envuelve la elegía última;
querrás el vicio y la pausa, el licor en la lengua
igual que un alegre diablo o un mudo acróbata.
Al fin los silencios seducen a la verdad
y se presiente la cercanía del tacto en la risa entregada.
Cuando la vejez llegue recuerda que también fuiste amor,
amor en sueños, después de la huida.
Amor que se calcina en las llamas del olvido,
amor invisible bajo la raíz del páramo.
Y el amor, a la luz o a la sombra, va tomando forma en los diálogos y en los silencios. En la seducción en sí ya entran otros componentes. Los principios... Quizás en los finales seamos capaces de recordarlos.
Muy sugerente poema; me encantó transitar libremente por sus dominios.
Un saludote, Penabad, mientras sigo recordando.
 
Creo que jamás se debe dejar el trabajo de la seducción, entendida como el arte de persistir en la conquista del ser que se ha elegido para caminar los años.
Tu poesía siempre me lleva a reflexionar, y me fascinó eso de "recuerda que también fuiste amor".
Te admiro, pero ya te lo dije ;)
Un abrazo de finde.
Estoy de acuerdo, la seducción con el ser amado mantiene viva la llama del amor. Sin embargo aquí en realidad hablo del seductor "profesional", el que huye del amor verdadero. Un abrazo y gracias, Cecy, por leer y comentar.
 
Y el amor, a la luz o a la sombra, va tomando forma en los diálogos y en los silencios. En la seducción en sí ya entran otros componentes. Los principios... Quizás en los finales seamos capaces de recordarlos.
Muy sugerente poema; me encantó transitar libremente por sus dominios.
Un saludote, Penabad, mientras sigo recordando.
De algún modo el amor apasionado es lo contrario de la seducción. Entiendo como una de las virtudes del amor verdadero la sinceridad de sentimientos, la seducción es a mi modo de ver lo contrario, el juego del artificio. Gracias, Alonso, por leer y comentar. Un saludo cordial.
 
Deja ya a tu fantasma quieto.
El diálogo son nubes escritas por una voz y otra voz;
forman nudos del sentir, equívocos que fulguran
antes que el rayo de la mirada conviva con el pensamiento.
Qué índice, o anular o codo envuelve la elegía última;
querrás el vicio y la pausa, el licor en la lengua
igual que un alegre diablo o un mudo acróbata.
Al fin los silencios seducen a la verdad
y se presiente la cercanía del tacto tras la risa entregada.
Cuando la vejez llegue recuerda que también fuiste amor,
amor en sueños, después de la huida.
Amor que se calcina entre las llamas del olvido,
amor invisible bajo la raíz del páramo.
La seducción es la sombra del amor...nunca lo había mirado de esa manera. Siempre me sorprenden tus letras. Un excelente poema. Un abrazo navideño
 

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