Lissethe Ruemar
Poeta recién llegado
Ojos como el cristal negro,
Siguen tus pasos mientras observas,
Una pintura que es más que el oro,
En la subasta de la vida que llevas.
Era una burguesa, fina y distinguida,
Con cuello erguido y nariz respingada,
Ropa fina, collares de plata y delicada,
A la altura de la sociedad esta moldeada.
Pintura viviente, fotocopia de la vida,
Brilla en su juventud y está intacta,
El tiempo se detuvo, ella se descuida
Se olvida de lo principal que le impacta.
Un recuerdo viviente, un retrato real
Está en una subasta del mejor instructor,
Hay infracciones en el historial
Que supone que el precio es del mejor postor.
Tantos años han pasado ya nadie da nada,
Solo quedó el despojo y la pintura viviente
Esa grafica que marco suspiros de un Ada
Es ahora un recuerdo más de un indigente.
Siguen tus pasos mientras observas,
Una pintura que es más que el oro,
En la subasta de la vida que llevas.
Era una burguesa, fina y distinguida,
Con cuello erguido y nariz respingada,
Ropa fina, collares de plata y delicada,
A la altura de la sociedad esta moldeada.
Pintura viviente, fotocopia de la vida,
Brilla en su juventud y está intacta,
El tiempo se detuvo, ella se descuida
Se olvida de lo principal que le impacta.
Un recuerdo viviente, un retrato real
Está en una subasta del mejor instructor,
Hay infracciones en el historial
Que supone que el precio es del mejor postor.
Tantos años han pasado ya nadie da nada,
Solo quedó el despojo y la pintura viviente
Esa grafica que marco suspiros de un Ada
Es ahora un recuerdo más de un indigente.