viajero de viento
Poeta adicto al portal
Tú, que miras el horizonte hondo y apacible
miras, nacer gaviotas en placido vuelo
que contemplas sin contar el arribo
y correr de ágiles y verde azules olas
que llegan y se hunden sin cesar
Tu que esperas, entre la sinfonía, algo,
de aguas y burbujas de rojiverdes algas,
alguna promesa fiel pareces escuchar
Y la brisa cala en tu piel y tus entrañas
Y corres infatigable entre las crestas blancas
como si a alguien quisieras alcanzar
Y la tarde ya incinera en tornasol las nubes
y aves de fuego van a descansar en el ocaso
Pero algo de ti, entre las olas, se vino a quedar
azulando más las rocas con ímpetu al chocar
mientras repiten incansables: ¡la tengo que alcanzar!
miras, nacer gaviotas en placido vuelo
que contemplas sin contar el arribo
y correr de ágiles y verde azules olas
que llegan y se hunden sin cesar
Tu que esperas, entre la sinfonía, algo,
de aguas y burbujas de rojiverdes algas,
alguna promesa fiel pareces escuchar
Y la brisa cala en tu piel y tus entrañas
Y corres infatigable entre las crestas blancas
como si a alguien quisieras alcanzar
Y la tarde ya incinera en tornasol las nubes
y aves de fuego van a descansar en el ocaso
Pero algo de ti, entre las olas, se vino a quedar
azulando más las rocas con ímpetu al chocar
mientras repiten incansables: ¡la tengo que alcanzar!
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